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A B C MIÉRCOLES 17 DE M A R Z Q DE 1954. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 47 me la porfía en este hecho: que el amor a la obra y su alcance espiritual me llevó dos veces al teatro de París donde se hacía. No sirvió para el cinematógrafo el guión de Bernanos: había en él muchas sutiles meditaciones, cargadas todas ellas de emoción; había incluso monólogos; había una EN LA LATINA E REPRESENTO POR VEZ PRIMERA tensión espiritual que no se acomodaba al género que es corriente en la pantalla. La LA BOMBA H versión teatral de Albert Béguin y de Marcelle Tasséncourt (que es la que se 1 E 1 tecnicolor inglés Genoveva en los cines Palace y Pompeya nos ha ofrecido en Madrid, traducida por p SIDO NOMBRADO DIRECTOR DE LA ORQUESTA SINFÓNICA María Elena Ramos Mejía, ilustre escritora argentina, y adaptada, respetuosa, leveDE SAN FRANCISCO EL MÚSICO ESPAÑOL JORDA mente- -y también generosamente- -por Diálogos de Carmelitas se estrenó en del fondo de mi alma lo, que yo creo que José María Pemán) esa versión teatral de los diálogos de Bernanos que en París el Hébertot de París en el verano de 1952, son sus más puras y auténticas emociones. triunfó tan clamorosamente como en May. í or más de año y medio- atrajo a aquella El genio del escritor francés queda en esdrid redujo las primitivas secuencias a breve sala, circunscrita al puro arte escétos Diálogos eternamente grabado en la 22 cuadros y suprimió, naturalmente, un nico, a un auditorio que, fervoroso o es- historia del teatro. buen número de episodios. En Madrid he céptico, pero emocionado, no decreció nunNo recuerdo lo nue, como corresponsal ca en número. Las divinidades del teatro en París, escribí, en el verano de 1952, advertido que se han aligerado algunos diálogos, especialmente en el acto pri -se decía- -han prodigado sus dones sobre Recuerdo que movió mi pluma el fervor mero, y, en concreto, en la magistral esesta obra dramática. Había sido curio- religioso y un hálito lírico. La interpretacena del ingreso de Blanca en la Orcíen so el contacto de Georges Bernanos con ción francesa- -Tania Balachova, superadel Carmelo. No lo digo a título, de cesila tragedia de las dieciséis carmelitas da en Madrid por Asunción Balaguer en sura. El verbo castellano que se ha, emde Compiégne que, en los últimos días la escena de la muerte de la priora, Mona pleado es dúctil, persuasivo y cuajaüo de del Terror, fueron, al parecer, las últi- Dol, Annie Cariel, Annie Noel, superadas ternura y emoción humana y religiosa. mas víctimas ejecutadas por los verdugos en Madrid por Mary Carrillo, Berta Riaza, de Robespierré; una dé las causas incluso Társila Criado- la interpretación: en el Queda allí eternamente cincelada una anide la caída de Robespierré. Una escritora de Hébertot era también conmovedora, y real- gustia que considero nueva en el teatro, y que es acaso (me lo dijo un ilustre críAlemania, Gertrudis zaba las bellezas de la obra. Pero... Esta tico amigo, Thierry Maulnier) la aporvon Lefort, compuso, es la vez primera en que verdaderamente tación más considerable que Jorge Bernaen patético relato, el creo que una obra extranjera es en Maía Historia de la Literaepisodio de las mondrid representada con más justeza y ga- nos ha hecho a a la lucha entre la insutura. Me refiero jas, con estilo novellardía que en su país de origen, no sólo eñ ficiencia humana y la Gracia. Tema colesco, entreverando la cuanto a los actores, sino en lo que se mún a todas, las obras de aquel genial esverdad histórica con refiere a la dirección artística. Permítaseverosímiles ala r d e s imaginativos. Su novela ha recorrido el mundo; es edificante y apasionante. Basándose en ella, el Cuando aparecí en la puerta- -Ja puerta del Estudio- Paco Atienza, el director, P. Brückberger escrilevantó el brazo y voceó: ¡Alto! Vino hacia mí; vinieron Francisco Rabal, Conbió un guión cinemachita Montes; se produjo, en todo él personal, un movimiento de expectación. tógrafo, y sobre este- -Nos coges- -dijo Paco Atienza- -en plena tarea. Estamos ya en la mitad de la guión, Jorge Bernaobra; ahí al lado, en la sala de pruebas, vamos a pasar, para que los veas, algunos nos (cuya personalipedazos. Ya sabes de lo que se trata. ¡Ah, Conchita está maravillosa! ¡Y Rabal, magdad literaria no es nífico! Vas a ver, ante todo, una panorámica de Atenas. Te diré que toda la película ocasión de discutir, está dominada por un modismo español muy español: ¡A ver qué pasa! El Parte- 1 nón, como sabes también, fue. de España, de la Corona de Aragón, de aragoneses y pero que estaba, sin catalanes. Doy una visión lejana del Parterión; cosa simbólica, sugestiva. X doy en duda, enriquecida por seguida otra panorámica de Sagunto, del teatro romano de Sagunto: un teatro griemuchas prestancias) go y un teatro romano se diferencian poco, nada. No había duda entre Mérida, el escribió los diálogos teatro de Mérida. vy el teatro de Sagunto. Con Sagunto tengo el Mediterráneo, y en de las heroicas carmelitas de Compiéglontananza, una lontananza ideal, como te he dicho, el Pártenón. (Hemos pasado a ne. Se encontraba la sala de pruebas y ha comenzado a ser rodado un fragmento. Eso que ves es el con unos tipos (que teatro y lo que se representa es un pedazo de Edipo Rabal, es decir, Anselmo, tampoco son totalestá sentado en la gradería, con el libreto de Sófocles en la mano. Rabal, o sea Anmente los mismos de selmo, está entusiasmado con Edipo Como ves, no hay público en el teatro; se la novela) perfectatrata de un ensayo. Ahora rodaremos otro fraginentó én que verás, ya casado con mente dibujados, con Camila, a Anselmo; estará leyéndole a Camila uñas escenas de Edipo Te advierto unas situaciones draqtie todo en el Quijote se halla influido, subyugado por el modismo. ¡A ver qué máticásí puntualmenpasa! Y lo está también, si apuramos mucho la cosa, el mismo Cervantes. Toda su te hechas; con unas vida estuvo, Cervantes sometido a ese modismo, encandilado por ese modismo. Y secuencias perfecvio que no pasaba nada. No salió nunca de pobre. En un lugar de la Mancha un tas (pues se trataba vecino, terrateniente, se da a la lectura; lee a troche y moche; lee como hoy se leen de escribir- -de dialas novelas policíacas. Un día se le pone en la cholla el salir por esos mundos armado logar- -un film de todas armas; va a enderezar, entuertos; va a ver qué pasa cuando le conteinxBernanos, ue descoplen en tal guisa. Y ya sabes lo que pasa: no pasa nada. Después de tanta curiosidad nocía la técnica del por ver lo que pasa; después de tanta y tanta aventura, no tiene más remedio que guión cinematográfiretirarse a sú aldea, desencantado, entristecido. Tenía un gran entusiasmo, y ahora, ca, hizo sus diálogos tras de ver lo que ha pasado, no tiene ninguno. Ese hombre, no necesito decirlo, es sur commande Le Mari Carillo, TárDon Quijote. Anselmo Rabal, quiere también ver lo que pasa compromete en su h a b í a n encargado sila Criado, Asunaventura, en su curiosidad, a su amigo LotarioC Y es la perdición de Camila, en na noble empresa de. ción B laguer y quien déSiPués de todo- -y esto es Ió más triste- -había un germen, un fondo de eurioescritor; l a última Manuel Dicenta sidad por ver lo que era lo ilícito; por ver lo que pasaba si ella, alfin, cedía. Perque acometió en su dona, creo que divago. Esa curiosidad de Anselmo, de Camila, sí, de Camila, ¿ño es vida. ¡Y con cuánta genialidad! El genio la curiosidad de Edipo? Ahora vamos a pasar la escena de la catástrofe. ¡La escena del escritor ronda en cada unoj- -pocos- -central de Edipo y la de Anselmo! (Así vocea Paco Atienza -iél üireíÉor. Y se ya de los adjetivos y en cada uno- -muchos, rodándola esceña pedida. Como estás viendo, en primer término doy la escena de los justos- -de los sustantivos. Es el verbo, Anselmo, el infeliz Anselmo, perdido trágicamente por su impertinente curiosidad, el divino verbo dramático, lo que transy en seguida, en un abrir y cerrar de ojos, como un relámpago, una visión de la camite a esta obra ejemplar el escalofriante tástrofe de Edipo, anonadado por su curiosidad impertinente. ¿Tienes tú fe en mí o y permanente rehilo de la emoción drano la tienes? ¿Crees que soy o no soy un director de cine Rabal. Conchita, decidle mática. Es difícil recordar algo semejante a, Azorín cómo hemos trabajado y cómo estamos trabajando. Un algunos momentos en el teatro moderno. Algo semejante por esto parecía una casa de Jocos: Anselmo, Edipo, Don Quijote, Sagunto, Atenas, el la claridad, la concisión, la fuerza exprey siva; 3 a llama interna qué anima a los Pártenón, Cervantes, lo antiguo Lalo moderno, la fantasía: y la realidad... Volvamos al Estudio; nos verás trabajar. película no se llama El curioso impertinente personajes- dieciséis monjitas- la potenas i titulada. Se llama sencillamente Anselmo cuno decia irrepresable de la religión y del es- ya hay una comedía cimos Edipo y nada más. ¿Estamos todos listos? Seguimos con lo de antes. píritu. Los díalas os de Bernanos alcanzan Cuando acabemos la película pienso invitar a Julián Marías, que ha escrito sobre la cima suprema que podemos concebir en El curioso impertinente muy finas observaciones. ¡Atención! ¡Atención todos! ¡Se el verbo dramático, el verbo hecho carne. rueda! Vi en París dos veces, con profunda con- troja, su obra. Y anoche me pareció nue AZORIN DIÁLOGOS D E CARMELITAS) OBRA DE JORGE HERMANOS FUE ESTRENADA ANOCHE EN EL ESPAÑOL CON GRAN ÉXITO ANSELMO EN EL CINE jra. siendo la misma, y volvió a arrancar t