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ABC. J ÜE VE. S 4 M A S ANA. EL SULTÁN DE MARRUECOS VIVE ASSLADO Así lo dice un corresponsal del Manchester Guardian Lunares 3. (De nuestro corresponsal, por, teléfono. La situación en Marruecos, según un corresponsal británico, refiriéndose al viaje a Francia del Residente general en Marruecos para, ofrecer sus respetos al nuevo presidente de la República, el corresponsal en París del Manchester Guardian escribe: Ahora que. M. Laniel subraya en un comunicado la confianza del Gobierno, en el general Guillaume, habrá que convencer a los marroquíes y a muchos franceses de que existe en aquél país una auténtica política de colaboración en Id que merece la pena participar. En Túnez, el nuevo Residente, general crea la atmósfera de una nueva orientación de la Administración francesa, aunque los hechos no la hayan probado 1 todavía. De cualquier manera, éste no es e caso de Marruecos, donde el infortunado Sultán, proclamado en agosto parece que vive en completo aislamiento. El anunciado programa de reformas se interrumpe, en primer término- -probablemente- -porque no se cree que pueda estimulas la colaboración marroquí. Las medidas 4i, fuerza, adoptadas como réplica al terrorismo expresan, por otra parte; un ambiente de inseguridad. -J. M. A B. C ett, Washington GRAN VICTORIA DE EISlIiiOWER Ha fracasado la enmienda Bricker, qúV pretendía limitar determi- i nadas facultades de la Presidencia paralítico. La enmienda, que ño era, en el fondo, otra cosa que una manifestación de aislameíitismo mantenía la ienderi- cía histórica de las instituciones ahieíic aaas, que es la lucha por el Cíobierno en- -fre el Poder ejecutivo y el Fa éV léfeislati- vo de la ilación; ambos heéhifts combina- dos y agudizados par la creciente absorción dé atribuciones a que. los- últimos vetóte años llevaron a los presidentes americ lno d sd 6 Rooseveít, que fue, é n ler- ¡to niod, o, un dictador constitucional, dieron a la enmienda Bricker un sorprendente impulso dentro y fuera del Senado. Hace un par de meses, -tos partidarios de la enmienda afirmaron qué disponían de los dos tercios del Senado, es decir, el número suficiente de firmas para asegurar sü aproba- ción inicial. Xa afirmación fue cierta, mientras el, presidente Eisenhowér mantuvo su polític de abstención ante el Congreso. Falto de expeHencia política, el presidente pensaba que su verdadero papel estaba en. abstenerse, dejando que el Congreso, donde el partí- do republicano contaba con mayoría, hi- cíese su obra, libre de la presión del Poder ejecutivo. El presidente creía en su partido, al que había llevado a la victoria oh noviembre del 51, y no imaginaba que podían ser los propios republicanos los qoe, na vez más, intentarían poner al Senado 1 por encima del presidente. Eisenhiiiwfir 1 comprobó su errar a la. muerte del senador Taft, ciíanfio se encontró con que el víneu- lo entre la Casa Blanca y el Capitolio se, había roto. Las segundas figuras. qué- que daban, ninguna con la autoridad- política de Taft, pensaban más en sus propias- -am- v biciones políticas, en los electores de: sus Estados y en la gloria del Senado norte- americano que en la efectividad de un; Poder ejecutivo fuerte, al cual temían. Pesaba contra ios presidentes demócra tas la enmienda Bricker y era llevada ade ¡ante ahora contra el primer presidente re- publican que gobernaba después de vein- te años de ostracismo. Ante esta situación, Eisenhower no hizo más que lo, que le que- daba por hacer como presidente y como jefe del partido republicano: aceptar la V batalla y lanzar toda su popularidad con- tra los senadores que se disponían a maniatarle. Un día. en una conferencia de, Prensa, un periodista preguntó a Eisen- hower: -Señor presidente, dénos su opinión so- l bre la enmienda Bricker, pendiente en el Senado; Washington 3. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal. El presidente Eisenhawer ha ganado una gran batalla constitucional contra el Senado y contra su propio partido. Anoche, después de muchas semanas, de maniobrad parlamentarias, alrededor de la famosa enmienda del senador Brlekér, se vio que ésta carece: del suficiente apoyo de los partidos. Dicho de otro modo: se vio que la enmienda Bricker está miüéríá. Este corresponsal inforinó oportunamente sobre la isropiresta Brickér, senador republicano. La propuesta, desíinaSa a enmendar la Constitución, 1- ftié redactada el año 1951 y tenía por objeto, atar las manos del presidente en el puato más sensible de las atribuciones pie le confiere la Constitución: los Tratados extranjeros, es decir, la política exterior de! a nación. Ningún acuerdo entré Estados Unidos y un país extranjero u Organismo internacional, decía la enmienda Brickér, tínürá efectiviiad, -menos jae cuente, no sólo con la aprobación del Senado, sino con la de los Estados particulares, cuyas legislaturas tendrán ue refrendar por Ley la acción del Poder ejecutivo. En la práctica, esto hubiera colocado a los presidentes americanos en un posición litfiCRITICAS A LA POLÍTICA raliiiéate imposible, mucho peor que la del FRANCESA Gtebierr o francés con respecto a su AsamParís 3. En la cuestión de Marriieco blea Nacional. El equivalente a Jas ocho o Francia rio ha obrado con España como diez facciones -políticas de la Asamblea legisaconseja la más elemental cortesía dice- francesa, hubieran sido aquí las 48 Unión laturas ée el semanario Climats, órgano de, la Unión Americana. los Estados eme forman la se huEn términos aritméticos, de los Pueblos Asociados, que coincide con biera mu típlicado por cinc o por seis la otras publicaciones al enjuiciar duramente misma dificultad orgánica- que ha conver la política de mala vecindad que los Go- tido a, Francia en un país políticamente biernos franceses han seguido con la nación española. Climats lamenta el sectarismo de los ministros franceses de Asuntos Exteriores y censura su participación en el asunto de Andorra. El más duro inventario de la política francesa en Marruecos lo hace L Express. Señala que en los cinco meses que fían se: guido aí destronamiento; del Sultán: las autoridades francesas tenían las manos libres para aplicar cualquier refóntía: y, sin embargo, no han hecho nada. Otro reproche al sectarismo ideológico parte de Carrefour, que pide consideraciones para el pueblo- español y su régimen y 6 plazas, 10 litros 100 kilómetros. deplora vivamente el que el interés nacional de Francia haya quedado subordinado 130 kilómetros a la hora a las pasiones de una ideología sectaria y. DISTRIBUIDORES; que, como consecuencia de ello, los ministros íranceses de Asuntos Exteriores no hayan desarrollado una política de buena vecindad con España. No menos dura y contundente es la crí V E A L O- E N tica de L Observateur, que califica de equivocada la política del Gobierno francés en NMÑEZ DE BALBOA; 3 Marruecos. Al ocuparse de la manifestación de Tetuári dice que fue un acto político perfectamente logrado. Cualquiera que sea la interpretación de Jos! hechos- -añade- -a los ojos de la opinión marroquí la legalidad está del lado español. vendo sin estrenar. Gran modelo. Ultimo LA FLOTA INGLESA Y SU RENUN- i ¡precio, cien. mil. 25 49 41. CÍA A VISITAR ESPAÑA Washington 3. El Washington Daily dedica el siguiente comentario irónico al fcnuncio de la cancelación de la visita de. Vendo plana Albert 50 X 70. ajuste y dis! a Flota británica a. puertos españoles, y tribución inmejorables. Verla: Tel. 39 17 53 dice: No se necesita ser terriblemente viejo para recordar los tiempos en que el méclio más seguro para provocar la visita mina vía 600 rcmi. y otras varias en todas de los acorazados ingleses era organizar capacidades. Cosme Fernández. Mártires un motín antibritánicp -Efe, Concepcionisías, 3. Tel. 35 78 39. Madrid. Itt ABRIGO fISOM Y el presidente contestó: -M. e o p o n g o resueltamente a todo cuanto pretenda disminuir las atribuciones constitusionales de la Presidencia. Aquel día empezó a venirse abajo la enmienda Bricker. Los sesenta y tantos senadores que ía; habían fiímado al principio Comenzaron a retira sus firmas; el jefe de la mayoría parlamentaria republicana, que dejaba hacer, pensó que había llegado el, momento de encontrar una fórmula de compromiso; el grupo demócrata de derechas, que apoyaba a los republicanos, se dio cuenta de lo impolítico de su actitud, El frente aiitipresidencial estaba roto. Se iniciaron largas gestiones destinadas a en- contrar un texto más flexible, y treinta ¡enmiendas enmendaron la enmienda ini- cial! otros senadores aparecieron con. ideas propias. Anoche, sin apoyo y sin una fórmula media de compromiso, sé produjo el colapso de la enmienda Bricker, y las: cesas quedan como, estaban. EÍ. presidente, que ha comprobado su propia fuerza, se ha enfrentado este mediodía con ¡as fórmulas intermedias que están apareciendo ya en ej Senado, bajo las ruinas de la enmienda Bricker: Me opongo sin ninguna clase i3 e compromiso-