Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
(Continuación. Al año siguiente de haber regalado la estatua del Cid a Sevilla, Anna Hyatt Huntington ganó el premia Julia A. Show, de la Academia del Diseño de los Estados Unidos, por otro grupo en bronce que puede considerarse de inspiración hispánica: Toros de lidia peleándose lia carga de una de estas bestias se parece a la que frecuentemente vemos en nuestras plazas de toros. Impresiona la energía de la línea y el poder de los músculos del cuarto trasero de este toro y, sobre todo, la tremenda sensación de movimiento. Todo el cuerpo de uno de los animales forma un arco. La cabeza recogida hace que el hocico casi toque las firmes columnas de las patas delanteras; Está en el momento en que ya resistió la embestida del otro toro y comienza el impulso terrible con que va a voltear al enemigo. Este grupo sé halla en el Roswell Museum Art Center. Es lástima que el Museo de Tauromaquia de Sevilla no tenga una copia de tan espléndida obra de arte. En 1942 Anna Hyatt Hutvtington enriqueció la plazoleta del Museo Hispánico de Nueva York con un altorrelieve de Don Quijote, de grandes proporciones. La composición de la obra podría sinteti- zarse con dos líneas; un arco y una flecha vertical en su centro. Forma el arco Rocinante La figura erecta de Don Quijote es la flecha que se escapa hacia el cielo. Mientras el hidalgo de la Mancha, idealista y místico, perdida la celada, rota la lanza, -pero erguido, con la mirada fija en el cendal de las nubes o en el azul infinito, parece pedir a la divinidad que le saque fuerzas de flaquezas, Rocinante enflaquecido hasta mostrarnos su osamenta, dobla el cuello- -que aun deja ver músculos de rocín- -para recoger unas hierbas del camino. La expresión de la bestia recuerda las palabras del sabio calderoniano: i Habrá; otro- -entre sí decía- -tan pobre y. mísero como yo Ocupa, el otro frontón de la misma plazoleta el altorrelieve de BoafodU, montado a caballo. Parece captado en el momento en que llega a la cumbre que domina a Granada para llorar como una mujer lo que no. supo defender como un hombre Tremendo contraste ofrece la comparación de Rocinante con el alazán- árabe de Boabdil. La cabalgadura del BOABDIL, altorrelieve en el frontón de la plazoleta del Museo Hispánico de Nueva York (The Híspanlo Soclety of America) que don Archer Millón Huntington regajo a su ciudad natal. La obra de Anna Hyatt Huntington en esta plazoleta Incluye, además de la estatuí del Cid y los cuatro guerreros que le rodean, el altorrelieve de Don Quijote, dos farolas y dos pequeñas estatuas de ciervos en la escalinata. último rey moro de Granada tiene una arrogancia y nervio de caballo principesco de leyenda. A ningún buen observador sfr le escapa la íntima, trabazón que doña Ana H. Huiiíingitan; supo siempre establecer en sus estatuas ecuestres entre el jinete y el caballo. Según Emite Schau- Coch, tiíngún otro esculfar ha logrado ¡superar a la escultura de Cambridge en esa expresión, del- instinto animal del caballo que ls compenetra al caballero; Aquí, en Nueva York, en. la plazoleta dé The Hispanic Society of America, podemos percatarnos de lo anterior, al. comparar a Babieca ccn Rocinante o cofi el caballa de Boabdil. V Además tie estos altorrelieves del Ingenioso Hidalgo, esculpió doña Ana una fs atua ecuestre de Don Quijcte. De esta c ji- a me dija la autora modestaínente: Me parece que no he sido tan afortunada en la interpretación de e- te Don Quijote, pues este aspecto patético del hidalgo castellano no ha gustado a cierti sector de? as Mrsís espafilalas. iMa conmovió. anta modestia, penque arta estatua que c u autora regaló a la Real Academia de a Lengua Española en 1942, y que este organismo rechazó, fue premiada con la medalla de oro en la Sociedad Nácknal. c Escultores Norteamericanos en el. mis- v mo año. LA ANTORCHA Actualmente, a los sesenta y déte años dé edad, esta incansable artista está dando los últimos toques, a, un grupo escultórico de tremendas proporciones, que podríamos llamar en español La- Antorcha Se la Victoria Si sorprendió a Jos fían- ceses Ver que, cuando era una delicada damisela de veintiséis añes fue capaz de mover y amasar, ella sola, una tonelada tle barr. 0, para modelar la Juana de Arco díganme ustedes, lectores amigos, ¿qué podemos pensar de esta distinguida dama (Continúa. ANNA HYATT HUNTINGTON DANDO ÉL, ULTIMO TOQUE A DON QUIJOTE -Esta obra fue premiada con medalla de oro por la Asociación Nacional de Escultores Norteamericanos en 1943,