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y doctores Muñoz Calero, Blanco Soler; Vidal, del Ejército del Aire; Fresneda y Cebrián, del Seguro Obligatorio de Viajeros, y los doctores Ribera y Calero, del Centro de Transfusiones, que acudieron con diez litros de sangre y- veinte de plasma. He conversado con el Sr, Maños Calero cuando salía de practicar las primeras curas, y me ha dicho que ellas han durado tres horas; y que el pronóstico de todos los heridos es gravísimo, no sólo por las lesiones sufridas, sino porque todos tienen en alguna de sus miembros congelación de primer grado, y, además, fuerte, shock traumático. En la cocina del Parador, conveniente mente caldeada, se improvisó una enfermería, al frente de la cual quedó, el citado doctor Muños Calero. A las cinco de la mañana llegaron unos equipos de reflectores del regimiento de Artillería Antiaérea de Getafe. Tenían el fy opósito de instalarlos en la cumbre, citada, a la izquierda del alto de Somosierra, par alumbrar el camino a las expediciones que se dirigían a la Cebollera. Pero su designio no se pudo realizar, porque, los camiones atascaron en el pésimo camino y no pudieron alcanzar su objetivo. A las cuatro de la madrugada, previa consulta hecha por el ministro del Aire, Sr. González Gallarza, y por el teniente coronel Lledós, con lt s conocedores del te- rreno, se decidió aplazar la salida de nuevas expediciones, hasta las cinco, con ob, jeto de qué llegasen al lugar de la tragedia, al iniciarse la amanecida, pues era imposible intentar durante la noche él salvameirto en aquellos abruptos terrenos. RESCATE DE TODOS LOS HERIDOS Eran las nueve y cuarto de la mañana de hoy cuando ingresó en el parador la primera camilla. Yacía en ella el subdito norteamericano, Mr- Paul Y. Douglas; media hora más tarde llegó la que conducía á den José María Oriol. Antes de las once y media habían sido rescatados todos los heridos. Completa la relación de éstos, don Javier Múgica, D, Eduardo Gogoaga y don Juan Romero Carrera, radiotelegrafista del avión; D. Luis Cañete del Real, piloto, y don Jesús Martínez Peñasco. En este momento, la frisfe caravana trepa por los riscos y se. desliza por las torrenteras en busca de. la carretera. FALLECIMIENTO DE DOS VIVIENTES A las tres de la madrugada, el padre. Valdeliceras y sus acompañantes regresaron al hotel situado en él puerto de Somosierra, donde el teniente coronel D. Emilio Lledós, jefe de la ior Comandancia de. la Guardia Civil, organizaba nuevas expediciones de socorro. Al regreso se cruzaron con otra pequeña columna a la que, desde lejos, por señas, indicaron el paraje en que yacía el avión. Al conocerse en Soinosierra el lugar del accidente salió una nueva expedición, con seis camillas. El padre Valdeliceras trajo la noticia de qué había nueve supervivientesi Esta mañana eran sólo siete. -Entretanto también el vecindario de, Buiirago, adonde los primeros supervivientes que abandonaron por sus pies el lugar del suceso llegaron d las siete, y cuarto de. la tarde, se habían sumado también. a los trabajos de, búsqueda, con. su alcalde, D. Vicente Herrero, at, frente. Con la expedición de las tres de la madrugada, que era portadora de cuatro camillas más, subió al alto de Sontosíerra el iues de. Instrucción d Torrelagyvña y allí A n C. XÍOMtH SÜ 6 BE DICIEMBRE DE 1953. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 50 permaneció hoy. hasta cerca de mediodía dé, m En el Parador del alto de Somosierra, donde el teniente coronel Lledós estableció su cuartel general, se congregaron los ministros de Asuntos Exteriores, Justicia, secretario de, la Presidencia, del Ejército y del Aire, y algunos deudos de los pasajeros del avión siniestrado, que esperaban angustiosamente conocer la suerte co. rrida por sus parientes. Comienza ía evacuación de los viajeros fallecidos HOY SERA PRECISO LEVANTAR LO 3 RESTOS E L AVIÓN Somosierra 5. (Crónica telefónica da nuestro enviado especial. Se observa otro ambiente noy en el cuartel general de ios equipos de salvamento, que rastrean y auscultan riscos y matorrales en las initieáíaciones del lugar donde el viernes se estrelló el avión de Bilbao. TCres horas han bastado para transformar por completo la- decoración. Poco a peco, en pequeños grupos, desaparecieron. las familias de ios supervivientes, llevándose a sus seres queridos hacia el pálido y Wando albergue de un sanatorio. Antes de mediodía, el número de éstos y la relación de evacuados coincidían. Minutos después de las cuatro de la tarde, la primera línea del cortejo llegó a la carretera. Traía varios cadáveres, que fueron depositados en la. casilla de peones camineros enclavada a la izquierda, en la vertiente tíe Madrid, a pocos pasos del Puerto. IJegarün también varios enfermos que la inclemencia del tiempo había causado en los equipos de salvamento. Todos los afectados reaccionaron al ser asistidos. El camino- es penosísimo. Las nubes se, han prendido en las cumbres y no sabe uno si la isíebía se transforma en lluvia torrencial o la lluvia, de puro copiosa, se asemeja a una cortina de niebla. Xa visibilidad es muy limitada, casi nula; el suelo no ofrece firmeza alguna, y hombres y mulos chapotean en el caudal de las torrenteras desbordadas. Cuando no lluevo, nieva copiosamente. ¡Los miemferes de las patrullas de salvamento: soldados de Aviación, miembros de la Guardia Civil y paisanos, ilegan agotados. El jefe superior de Policía de Madrid, señor í uqüe, que se encuentra aquí, lia pedido al dispensario provincial el envío de medios para combatir los principios de congelación. Como la aeche se echa encima, cuando la estación debiera ser media tarde, y- ENDp TIEKDA Y- NAVE portrae un reflector de artillería antiaérea, se 180 metros, con o sin vivienda, exenta con- con su grupo electrógeno, para iluminar tribución. Desembolso. total, 200,000. Faci- una parte del camino, si fuera preciso. lidades. Alonso Heredia, 23. (Junto Metro Al mismo tiempo, se dispone la salida de Diego León. sn jeep potante para servir también de ayuda a los esforzados caminantes y a sus caballerías e iluminar la ruta. Finalmente, uaa larga fila de hombres provistos de antorchas jalona el invisible camino. Un periodista bilbaíno, enviado, según creo, del diario Hierro que se aventuró Fernández de los Ríos, 78. Garaje. por aquellos vericuetos, tiene que ser evacuado, sometido a tratamiento médico. El gobernador civil, D. Carlos Ruiz, llegó S! ¡de Somosierra a las y Regalaré automóvil Fiat con radio, valo- 1 al parador la tarde, interesándose cinco el media de per rado 80.000 ptas. quien alquile piso confort seis habitaciones, céntrico, bien orien- desarrollo de los trabajos, que no es tan como tado, 300 ptas. mensuales. Teléf. 23 90 18. rápidoen ello todos quisiéramos, aunque se pone el mayor empaño. i La instrucción üe diligencias ha pasado a la autoridad militar, y el juez, teniente ccronel Borras, expresa su deseo de que II lt íesía miisnia líoeh? tonos los cadáveres quedsi depositados en Somosien- a. PROPIOS OFICINAS Y COMERCIOS El citado jefe realiza a última hora do Entregas inmediatas. la tarde su segundo viaje al lugar del acFEDERICO TRESGUERRAS. Mayor, 52. cidente. Es preciso levantar el a para t -dictamina- Mañana domingo, será precon los medios necesarios para ÁTICO EN BULEVARES ciso volverpesada estructura. De momento, mover la vendemos vacío, cinco habitaciones, terra- hay que conducir los ya descubiertos a Somosierra. za, todo confort, 190.000 pesetas. ARZAC Y PEÑA. Avenida José Antonio, 31. Han partido dos expediciones: una coa 1.0 OOpes e í a s ¿i- 31 7143, 3? 11 46. (Colegiados. s? j mulos x tra. c. c? n. cuat Q, La