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A B C. 1 Ó C: T- CBÍIE... IÍE 195,3. EDICIÓN BE Í, A MAÑANA. PAG. 32 una parada magistral a tiro d. e Loren, mientras que Bustos tuvo que desviar ma ravillosamente un cañonazo de Atienza 7 evitando así el nuevo empate. Nada más comenzar el segundo tiempo, los brotes de violencia se hicieron bien. ostensibles. A los pocos momentos cayó visiblemente lesionado Guillamón, al chocar con Campanal cuando ambos trataban de cortar el furioso avance madridista. Después Loren había de aguantar repetidas faltas de Zárraga y Lesmes, y Várela pasó al extremo por lesión, cubriendo su puesto Liz, que había destacada bastante en el exterior izquierdo. Esta circunstancia favorecía, sin duda, al once- visitante, que, a pesar de la cerrada defensa que le presentaba el Sevilla, tiro EL REAL MADRID PUDO HABER SACADO VENTAJA EN NERV 1 ON CON UNOS ATACANTES MAS DECIDIDOS La brusquedad inesperada restó méritos al emocionante encuentro Sevilla 18. (Servicio especia! de A S C. No era atinada la suposición mantenida por técnicos y aficionados locales de que el encuentro del Sevilla con el Real Madrid ha bría de ser poco menos qu 3 un prodigio de juego fácil y alegre, porqué los nradridistas formaban un conjunto que hacía y üejaba hacer. Algo por el estilo opinaba también el preparador, Sr. Fernández, cuando en la víspera del choque de, Nervión afirmaba que el Sevilla era equipo de juego abierto, frente al que era posible desarrollar la técnica má s depurada. Los hechos, han venido a negar tal creencia desde que el balón comenzó a rodar en este discutido encuentro, en el que la nerviosa rapidez de uno y otro bando marcaba el inicio de una violencia que habría de crecer paulatinamente hasta degenerar en una situación inexplicable entre equipos que no necesitan de argucias semejantes para mantener una categoría y un estilo que tienen bien reconocidos en el área- nacional. Pero la s circunstancias mandan y éstas se plantearon en forma de estrépito por el Sevilla apenas comenzada la pugna. Ramoní y Riqueimeno dejaban jugar a placer a la delantera contraria y detrás de ellos Camípanai y Guillamón presentaban batalla a los artilleros que se acercaban prontos al disparo. No. era fácil el asalto, y el Madrid respondió de la misma forma, dándose. al traste con lo que había de ser un choque noble y de juego alegre y vistoso. Se mantuvo un tren de velocidad extrema y sólo cuando las dos genialidades de ambas delanteras, Di Stéf ano y Arza, organizaban los avances, el juego adquiría ese ritmo maravilloso dé superior categoría, dignos de la historia del Madrid y del Sevilla. Sin, embargtf, no fue ésta la cualidad que dominó en el encuentro, porque los madridistas, quizá un poco sorprendidos por, el ímpetu decidido del Sevilla, hicieron demostración de una dureza que, iniciada en Zárraga, hubo de contagiarse poco a poco a los veintidós jugadores. Lástima que aquellas combinaciones magníficas, que llevaban el regusto de una magistral aptitud deportiva, terminasen deshechas por el alevoso choque o la malévola intención de. no crsar por el afán de destruir. Asi el juego sobrio de Olsen, el interior más práctico sobre el terreno; la elasticidad y la gracia en el pase de Arza, la limpia seguridad en sus intervenciones de Navarro o el maravilloso toque de balón de Ramoní, quedaban nublados ante la amenaza constante de los borceguíes contrarios. No era éste el sistema de juego a emplear entre dos equipos dé acusado rango deportivo. Guipemos de ello a las circunstancias. La primera parte transcurrió con mayor dominio 1 sevillista. Fieles a la nueva táctica impuesta por Helenio Herrera, las línea locales se movieron con rara perfección, llevando al ataque un favorable desmarque en el instante preciso en que se consideraba oportuno. Sin embargo, la rapidez con que se llevaba el juego, hacía que el peligro se presentará indistintamente en una u otra puerta, con buenos remates de 1 Loren y Arza, a los que replicaban dignamente los tiros bien dirigidos dé Olsen y Atienza, los delanteros más efectivos dé ambo, s bandos. El primer gol para el Sevilla se marcó a los oneé minutos, en una incursión de Guillamón. El balón fue desviado. por Arza, con la, cabeza, para que Loren, sobre la marcea, rematase a la red. Reaccionaron fuertemente los madrileños y poco después Guillamón. en otra jugada personal, lanzaba un fuerte tiro, que fue detenido a la desesperada por Pazos. -Hubo de llegar, el gol del empate, originado en una falta de Campanal. Di Stéfano lanzó el castigo con precisión matemática hacia un ángulo, llegando a la red la pelote- en el minuto veintiuno. En seguida caían lesionados Guillamón y Atienza, al evitar éste que el defensa blanco se le escapase cuando adelantaba vertiginosamente el balón. Fue magnífico el segundo gol sevillista, qus había de ser el de la victoria. Ramoní envió un balón a media altura, hacia la. r osición de. Arza, y. éste, de soberbio tiro, lo ró. batir- a Pazos. Los. últimos minutos dé asta parte fueron de dominio, alterno, luciéndose el guardameta w dridMa en NUEVOS Y. DE OCASIÓN ¡L h ¿fwo ado ítsi Solicitudes de licencias de importación. Flanin Elnino fiolsila para 4 1,2 U Pi AGENCIA CITROEN ALCALÁ, T 3 B- S i ¿ie otíoj i los polízonesU Contra los roedores no valen soluciones parciales; es preciso acabar con la plaga de RAÍAS Y RATONES Buz se diferencia de los de más raticidas en que no mofa! aígunos ratones, sino que su FACILITA la lectura i! 3? te 18 DEFINÍ TI VO Sobres co S grs. de producto pora preparar 100 grs. Js cabe í Í Í! l Ñ Q Í Í i i REVISTAS EXTRANJERAS 1954 Haga AHORA sus renovaciones y suscripciones para iniciarse en enero próximo garantizando continuidad. Máxima experiencia y garantía. LIBRERÍA J. VILLEGAS. 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