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IfL AIRE ILUMINADO UNA EXPOSICIÓN DE VIIULES FMKCESi! descante. Un cortejo de fisuras celestiales llega vestido da radiantes colores, desde el nocturno sueflo. de la sombra. Así, por los cristales de la Catedral de Chartres, yo he visto utti día surgir el Paraíso. v 1 AqW también se le arrasaron, los ojds de lágrimas al dui ó espíritu de Spengler. Los colones- -decía- -se ciernen en el ambiente como los sonido del órgano sin estar adheridos a ninguna superficie, misntras las figuras flotan, alucinantes, en el espacio, libre e Infinito. Be funde la lúe con la pintura nauta convertir la imagen religiosa en una aparición sobrenatural. Todo es, en el aire, irrealidad y poesía. Francia posee la más admirable historia en la evolución de este arte. Las muestras do Saint Denla son el primer ejemplo del concepto gótico de Vi figura traslucida. AHÍ la liturgia está glorificada. ¡La imaginación de los artistas, al dal triptloo d li CruoiHilón, cania tal límite de bellefea. la iglatlt Wtlbourg. que ¡sus hallazgos dUéranse cbra de hechicería. No hay instante tan revolucionario, en clon del alma de Damas, en la parroqliia la historia de la pintura como de Walbourg, bajé la figura de un niño, el, de la aparición del vidrio como luego repetirla el Greco en el transite del señor de Orga Nada, e i este santuario de vejee, resulta trasnochado y Lo i mejor del arte moderno remote. Hay una; iosanla del última hora urilv rjal e, oomo la imitación que da a los colores la frescura, intéctil, de aquellas ímágé. ies. fee lo recién creado. j prestigio que el arte abstrae de tuakln glosó la riqueza de estas i, j to trata ahora áe atribuir al ras comparándolas con los tesoros pintupuro y estricto cclof- -no tí la Lámpara tíe Aladino. Y a Proust le de laforma, los volúmenes o el jdi- loa ojos al mirar el celestial fulgor dolían, de los bujo 4- está ya, vivo y desconj certahte. en las vidrieras de vitrales de Cambray. tloy todas las acores vidrieras d FranVeri d o m e Órbais, DreUx, Rouán y Atniens. La valentía cia, reunidas de pronto, inventan para íi de eefts compssieiones no ha observador el más fabuloso paisaje de M podido jer superada, 1 ni aun tierra. Es un mundo espectral, donde Dios hoy siquiera, por los icono pone, en lfl humildad del vidrio, destello clastlimds de Picasso, Miró, de afiros, corales y esmeraldas. Y dond Si o Manessier. Esa pin- hay ángeles alegres que pintan el cielo tura e i bloques c masas de con místicos e inefables pinceles de luí. color. desnuda de matices, roPedro ROCAMORA tunda eti su compacta 1 fjUpemcitj, ¿quéi, es i no recuerdo de aquellos cristales par tidos d o n d e el mplomado limita, implacable, loe o o n t, o r nos? Los violentos cobalto de Chagal están arrancados- de lai vi drleras de la iglesia de Saintfitiénne, en Beauvais. Porque les rasgos más característicode los, ismos tio. tempbrá neos entaban ya afirmados fflagi tfalmente, hace cines o seis tiglos, por ios anónimos vanguardistas medievales. Btt ekla Exposición se cu -i cierra, iácltatrien un Museo, do pintara ctualiy modei nik sima. Aáí A eitudWd oatu raleifa muerta de; Roua. i, e i. j el que parecen volar ¿obré la humilde comida de uh frátie, vari s Santos con el rostro dé plata. O la dangaj ¿e Sáleme, de San Pedro de Ohartre que en tos giros dtl baile recuerda ios retorcimientos dí los titiriteros o saltimbanquis de las ferias. O la interpretaL Musao de Artes 1 Decorativas de París ha foto artificialmente aüa muros ¿ara que la lúe se filtre, multicolor r mágica, por las ¿Jivas día unos imaginayltíiá rio! ventanales. Las más bellas vidrieras de os viejos templos de Francia se han re unido aquí en una, Exposición de transparente littaBlnerJa religiosa, E ¡1 arte del vitral naUta, a partir del si glo Xli; la revolución de la árq tscfcura dé as Catcidralesk t a s altas paredes de la iglesia t sg a la piedra lmpemtrábte pava dejar paso A la Maridad del exterior. Impalpables eradas luminosas traspasan los vidrios emplomados difundiendo por la pe i ¡i tiumbra el prodigio de un arco iris teológico. La vidriera R la invención de la sombra iluminada. A veces- -como a la Salnte- Chatfslle de Par s una flna armadura de piedra e latea laólo para postenei- fantasmagorías pareces de vidrio. Por eso 1 fraseo mural desaparece, Se comprende a, Dios mas non damente- í- dioe Ouillaume Durand- -fcuando leí reéuerdo de te escena- evangélica nos Ue a encendido por un rayo de lüe. Yo he visto amanecer en Chartres. Mo nay jo. el mundo, misa dg alba mád milagrosa! que ta de esta Catedral, fin la casi absoluta soledad del templo, vibra el resplahdbr amarillento de la lámpara del Ba aratid. Dé prdnto! en la alta negíura de las ventanas e percibe- -con estremecimiento- -la primera embestida de la lúa. Lusgb todo es itápido, I fantástico, incfeible. Se quisiera entonces detener el tiempo. t ero el amanecer arde ya tras los retales verdes rojos y azulas, de las, vidrieras, Es 1 aurora entrevista a ttavés de una celosía mean i I I 4 1 slftla XVI, tribuid! inguerand.