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A B C D O M I N G O 39 DE M A R Z O DE 1953. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 61 MSG. DE PU DI SCACION ES RECIENTEStos libros y sus autores, o troves de las notas de ¡nformactín y lo crítica de A B C Crítica y glosa CONGRESO EN ESTOCOLMO por José Luís Sampedro KARL, MAURICIO: GUERRA Editorial Nos. 1952. 370 páginas, 50 pesetas. Con el seudónimo de Mauricio Karl publicó Mauricio Carlavilla en el período 1 S 31- 37 cuatro libros de escándalo sobre el comunismo y la masonería en España. Recordamos los comentarios de entonces, el calor de sus lectores sorprendidos y de sus adversarios indignados. El seudónimo, de cadencias centroeuropeas, hizo suponer a muchos que el escritor era un alemán, quizá un ruso, que sabía mucho de aquellas cosas: posiblemente, un tránsfuga de campos muy ásperos, lía pluma solvente de Carlavilla guardó silencio en el libro después, hasta 1950, que, dio Sinfonía en rojo mayor Ahora nos entrega Guerra que tendrá un segundo volumen, ya en prensa. El. hombre y su valor son los mismos, pero el tema se ha ampliado al desbordar el viejo solar español. El estilo de Carlavilla es esencialmente periodístico, y en el libro toma un carácter tipográfico esencialmente de periódico. La cursiva la- negrita y la, letra redonda quieren gritar del mismo modo que en el texto y las titulares de un diario. Cree, sin duda, el autor en la necesidad de subrayar aquello que considera debe detener la atención de quien lee. Y lo que dice está dicho con 1 ñ nerviosa premura de una última hora, que te en el conocimiento de los hechos, en su no admite finuras literarias, sino que impone la real y brillante improvisación de una noticia que ha de darse inmediatamente. Si pudiera parecer fatigoso el grafismo, gana, con ello emoción. Guerra es impresionante. Impresionandocumentación, que no es de papeles transcritos, sino de realidades comentadas. Van contándose con la crudeza imprescindible los procedimientos soviéticos, las concesiones norteamericanas, la caída de algunos hombres, la influencia de otros y de otras cuya labor en el hogar se ha interrumpido para intervenir en la política, que siente demasiado cerca. El escritor sabe y no calla, un poco al modo de América, con aquella misma soltura y deportividad periodística, a veces tan peligrosa. Pero Carlavilla no hace deporte ni busca al lector por la tremenda: aconseja y, al desvelar la intimidad, previene. Guerra es un libro tremendo, pero es una verdad sin réplica. Lo que sabe el F. B. I. y la Inteligencia Militar Americana sobre cuándo estallará y quién ganará la guerra es el subtítulo. Y él es el mejor índice de la obra, cuyo segundo tomo esperan iodos lo que lean el ya publicado. -L: de A. Aguilar, S. A. de Ediciones. Madrid. 270 págs. 45 pts. O pensemos, ante este Congreso en Estocolmo que José Luis Sampedro, su autor, nos brinda el reportaje de una de esas Asambleas en las que hombres ai di distintos países se reúnen para tratar de resolver éste o aquel problema de internacional. Nada de eso, puesto que se trata: de una novela perfectamente caracterizada. Pero algo hay de testimonio personal, de información vivida, en ese Congreso a que el título se refiere, aunque sólo constituya un pretexto para que entren en contacto los variados personajes de la nóvela pretexto que sirve para crear o sugerir un ambiente nada familiar a los españoles. De ahí la novedad, a la luz de nuestra Literatura, del medio social y geográfico en que el autor nos sitúa. Referido el ambiente de Congreso en Estocolmo por ejemplo, a la literatura francesa, la novela de Mauricio Bedel Jerome, 60 latitud Norte es una salida más al mundo de las localizaciones mundiales, en tanto que El final de norma de nuestro Alarcón, aparte significar un caso. aislado, sólo responde al capricho imaginativo del muchacho que soñaba con absurdas- Escandinavias. Pero no tardamos en advertir que Estocolmo tal vez no pase, en la novela de José Luis Sampedro, de telón de fondo, al sentirnos ganados por el interés del primer personaje que el autor nos presenta: Miguel Espejo, en el instante mismo de tomar tierra en el aeródromo de Copenhague, camino de Estocolmo. Se había quedado solo entre los operarios que descargaban equipajes y reponían la gasolina. Alguien le buscaba y Espejo contesta: No me pasaba nada. Me quedé un momento mirando las gaviotas en medio del campo. ¡Hace tan extraño! Esa actitud define, en efecto, a Miguel Espejo, profesor de Matemáticas en un Instituto de provincias, muy entregado a su Ciencia y a su hogar, refractario a las multitti des, celoso de sí mismo. Hasta que asiste a un Congreso; técnico en Estocolmo. ¿Cómo reconocer ai apacible catedrático que todas las mañanas bajaba hacia el Instituto por la calleja de Santo Domingo en el hombre traído y llevado por gentes de los más raros países, enjaulado al terminar la nerviosa jornada, en una habitación del Grand. Hotel de José Luis Sampedro Saltsjobaden... Entre esas gentes, claro es, mujeres: una mujer. La novela del hombre maduro, de gabinete o laboratorio, que descubre la vida y el amor, con sus secretos más halagadores, se ha escrito no pocas veces. José Luis Sampedro ha caído en la tentación de un tema, en principio, muy. fácil, y para renovar su interés ha encontrado las oportunas variaciones en un ambiente exótico, descrito con agudeza de observación; en los complejos de ur. a familia sueca- -carioso tipo el de Clara- en la heterogeneidad de los personajes complementarios- -ei chino, el finlandés, la india, el húngaro... un tanto convencionales, por cierta, y, sobro todo, en el ritmo vivaz de la narración, que si en e! juego de caracteres adolece a trechos de superficialidad, resulta siempre amena, intrigando al Iscíor con esa graduación de efectos en cue estriba el arte de contar. Contribuye a! agrado de la lectura de Congreso en Estocolmo una prosa fina, matizada, expresiva. A la vista de esta primera novela hay que conceder a José Luis Sampedro un amplio crédito. N ALTEO por Ricardo Blasco Santander, 1953. 42 págs. Ricardo Blasco, poeta de la nueva promoción, lo es también cuanáo escribe en prosa, a juzgar por este breve ensayo, Alteo titulado así por el nombre dei personaje imaginario con quien el autor dialoga acerca de oué sea ia Poesía: dualidad de voces que, naturalmente, se resuelve en el criterio del propio Ricardo Blasco, y su libro, Nocturnas poco ha publicado, confirma la lírica virtud que hubo de acreditar, años atrás, en Silencio de unos labios Entonces y ahora, poeta de cristalina palabra y hondo latido neorromántico. Es curioso señalar nne los poetas actuales sienten la necesidad, más OES los de cualquiera otra generación, de razonar su obra. Menudean las definiciones e interpretaciones de la Poesía, señal de que la de hoy requiere explica cián: craizá E ¿e a Ricardo Blasco, en menor grado que la de muchos de sus colegas, Besde laesto, ia poesía es lo indecible Pero no por eso ha de renunciar el poeta a exp -esgr lo ir í ¿ble. De ahí el problema de la expresión poética, la importancia de ia técnica, S es que existe... como oím s decir en cierta ocasión a un poeta tan razaiasfo r ccVo Paul Valéry: quizá una boutade Ei poeta dice más cuando mejor domina su instrumental. No siempre expresa lo que querría, y por fuerza se atiene a lo qi; e b ñámente pueda. En este sentido, tiene razón Ricardo Blasco cuando afirma; el r ceta es un indiscreto Pero, al cabo, lo que transmite, le pertenece. El poeta espiro hombre propicio a la confidencia. Nunca ha de dirigirse, en alta voz, a un ir -ó El poeta- -lírico, se entiende- -debe hablar al oído de cada uno de sus presuníVTe tores. ¿Y cómo renunciaría a la palabra? En la palabra radica su gfppdesa v servidumbre. Materia común sí, dice Ricardo Blasco. Pero oue sólo el pc- p puede enaltecer, danáo a cada palabra su lugar justo, su sonido nropio... Por supuesto: Alteo deja la cuestión intacta, como cualquier otro teoriza fc, Pero Ricardo Blasco, sensible e ingenioso, hace pensar en 3 a Poesía: mundo awavíc si es que no está sutilmente encajado en el nuestro. i. i PRIETO CASTRO, L E O N A R D O TRATADO DEL DERECHO PROCE. SAL CIVIL 1952. El ilustre catedrático de Derecno procesal don Leonardo Prieto Castro ha publicado él tomo I de su Tratado del Derecho Procesal civil y la primera entrega del tomo II. Se halla dedicado el tomo I al estudio áe las teorías fundamentales, legislación, ciencia y práctica procesal y sistema del Derecho procesal. La entrega del tomo II aparecida tiene por objeto la teoría de las partes. Obra de carácter eminentemente doctrinal, con constantes referencias al Derecho positivo, de gran profundidad y fácil exposición, constituye una valiosa aportación a la ciencia jurídica, y su estudio resulta de extraordinario interés parv, los profesionales del Derecho y para todos aquellos que quieran informarse de Jos principios que rigen la relación procesal. -V. S. EL TRABAJO Madrid, 1852. Ed. Junta Nacional de Semanas Sociales 541 páginas; 70 pesetas. M. F E R N A N D E Z A L M A G S t de la Real Academia Española, Componen este volumen las diecinueve conferencias pronunciadas en la XII Semana de Estudios Sociales celebrada el pasado año en Zaragoza en unión de los discur- sos de apertura y clausura del arzobispo de profesor Sánchez Izquierdo, sobre el conZaragoza y del obispo de Córdoba, respecti- cepto del trabajo, en el que se afirma si; vamente. Inaugura la serie de conferencias, obligatoriedad desde los puntos cfc vista ivla pronunciada, por. el rector zaragozano dividiisii v snf nl nsf