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Á B C. V I E R N E S 6 DÉ MARZO DE 1953. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 29 ANOCHE FUE ESTRENADA EN EL TEATRO MARÍA GUERRERO LA COMEDIA DRAMÁTICA DEJOAQUÍN CALVOSOTELO EL lEPE PRESENTADA POR EL PROPIO VITTORIO DE SICA, SE PRO ¡YECTO. SU PELÍCULA UMBERTQ D EN LA CUARTA SESIÓN DE LA SEMANA DEL FILM ITALIANO Cuando Iturbi comenzaba su triunfal carrera, el violinista Quiroga le facilitó el camino hacia la popularidad No siempre ha de ser el cine el que imite- -o suplante- -al teatro, ya que lo más lógico debía ser lo contrario. O sea, que el teatro ensanchara sus dominios, aceptara elementos plásticos de que es vale él séptimo arte y, sobre todo, copiara, o simulara, su sentido destilatorio, ágil y expresivo. En este aspecto, la obra de Joaquín Calvo Sotelo titulada El Jefe y dada a conocer anoche en el María Guerrero, más que comedia d r a m á t i c a es, s e n c i l l a m e n t e un drama cinematográfico. Fuera de su limitación de escenarios -es uno a lo largo y lo hondo de los tres actos- todo lo demás es puro cine cine del bueno, por su peripecia y, singulargente, por su coloquio. Y porque la peripecia ha de ceñirse, por fuerza, a esa 1 i m i t ación del teatro, es quizá por lo que el autor, seccionando su trabajo, lo ofrece en siete jornadas que tienen, como digo, en su planteamiento, desarrollo y término, el sabor y la norma, el formalismo y el matiz del cine JLo que el teatro no puede poner, en lo material, para las rápidas mutaciones y los cambios geográficos, o de lugar, Mari Carrillo. Mari dentro de una misma Carmen Díaz de Men geografía, lo pone el doza y E n r i q u e espectador b a j o la A. Diosdado sugerencia de recursos- y motivos- -dependientes de la escenografía, de la luminotecnia y, si se quiere, de la música o el rumor, para ser más cabales, del ambiente en que se desenvuelven los sucesos. Por lo pronto, el asunto es ya un certero hallazgo para un guión cinematográfico. Un guión, claro está, trazado por la mente y el pulso ágiles de un auténtico escritor. Esto es lo primero que el espectador- auditor paladea, lia calidad de un discurso sobrio, naturalj idóneo. Se dice sucintamente lo preciso, pero siempre bien dicho. O sea, bien compuesto. Donde los pensaminetos, abundantes y ricos, revisten un laconismo extraordinario y, por lo tanto, elocuente, y por lo tanto, comunicativo. Y cada personaje, por la cuenta de su psicología. Varias, aunque uniformes, por la condición del argumento mismo. Se trata de unos evadidos de presidio, que, refugiados en un islote- cualquiera, a varias noches de navegación de una costa cualquiera, imponen allí, por la dirección del que manda y que, por saber mandar, es. elegido para tal puesto, su ley y su imperio, tos rebelados contra la ley de los dstnás acatan la que ellos mismos acuerdan, y como en El Dictador de ¿ules Romain, aceptan su orden, que lio es el orden ajeno, contra el que se revolvieron, sino el que ellos, repetimos, imponen en su dominio. Los tipos de que se Vale Calvo Sotelo, macizos, enteros, de una pieza, se definen por ellos mismos: por sus acciones y por sus palabras. Dentro, conviene insistir, de la unidad morfológica de una categoría de delincuentes, palpita una variedad pintoresca, como eco de una humanidad cierta y manirrota. En este abigarrado lienzo, las reacciones temperamentales, los brotes de posibles perfecciones, apuntan con mano magistral. Hay una escena en el primer acto entre Esther- -Mary Carrillo- -y Anatol- -Enrique A. Diosdado- -que es todo un poema de precisión, de afinidades y de móviles ocultos. Nada detona en esta breve página antológica. Ni siquiera la gradual exteriorización de las ideas- -y de los ideales- por medio de una retórica en la que la economía verbal posee la condición de los viejos antifonarios. Importa no olvidar que El Jefe no es propiamente una. comedia dramática, sino eso: un espléndido guión fílmico. Ni siquiera se ha propuesto su autor recreaciones de ESTRENO EN OVIEDO DE LA- ZARZUELA EL GAITERO DE GIJON orden literario, ni mucho menos laberintos metafísicos. No, no. El Jefe por la simOviedo 5. La compañía de Arte Lírico ha plicidad de su medida, por la clara concate- estrenado en el teatro Campoamor la zarnación de sus pasiones, por el juego de sus zuela de ambiente asturiano, original de transparente conflictos, no desmiente el Guillermo y Rafael Fernández Shaw, El rumbo que el autor, desde un principio, ima- gaitero de Gijón con partitura dél maesginó para su obra. Se ve que sólo ha queri- i tro Romo. do distraer. Distraer lícitamente. O lo que I El éxito fue rotundo, tanto del libro cómo es igual: dejando que su inspiración descan- de la música e interpretación, en la que sara en una invención de tono menor, pero descollaron Marcos Redondo, Pilarín Aneso sí, sencilla, emotiva y cordial. Incluso por j drés y Mariano Ivars. -Cifra. la lección de su postulado. Un poder subsiste en tanto otro más fuerte no le sale al Rialto: Cuarta sesión de la Sema paso... na del film italiano Hasta el final, amargo, de El Jefe hay como un prurito de eludir la culminación de Anoche, en el escenario del Rialto, el toda empresa cinematográfica o, si se quie- ¡propio Vittorio de Sica, cuya presencia hare, de toda película die aventuras que se es- I bía saludado el público que asiste a las setime en algo. Porque ésto de Calvo Sotelo es siones de la Semana del film italiano, todavía teatro. Más teatro que cine Tea- con una larga y entusiasta ovación, dijo tro que, como expusimos al comienzo, toma unas palabras preliminares a. la proyección del cine lo que éste abarca de ligereza, de de su película: Umberto D. y explicó suplasticismo y de desfile. El Jefe concluye cintamente su intención y su contenido. Advirtió que su empeño, y el de su colaborador el guionista Cesare Zavattini, que permanecía silencioso a su lado, estaba dirigido a las minorías, y que ninguno de los dos había pretendido que cristalizase en obra para grandes masas d e espectadores. Y, en efecto, yo creo, con el famoso realizador de: El ladrón de bicicletas y de Milagro en Milán para citar sólo dos de EL MEJOR COGNAC DE FRANCIA sus títulos últimos y cimeros, que el episodio del anciano y, más que modesto, pobre ex funcionario, tiene mucho de per- C a r l o Battisti y Vit- más próximo a la realidad, más en contacto con la vida, aunt ¡ue no prosiguiendo la enseñansa, tan difundida, de las cintas americanas. La interpretación fue una lección, de propiedad, de aaíenticismo artístico. El menor detalla fue subrayado con desenvoltura y garbo. Mas, si tañemos presente, en contra de ajenas costumbres, que el público, entre nosotros, va al teatro a divertirse a ver y aprender- -cómo szñalaba Ganivet- -sólo lo que le entra por los ojos: nuestro teatro es escénico, no intelectual y nuestro simbolismo no puede ser el simbolismo de concepto de Ibsen, verbigracia, sino el simbolismo de acción de Calderón De ahí el influjo porgresivo de la pantalla en nuestros autores. Mary Carrillo y Diosdado, insistimos, estuvieron perfectos. Desde! a actitud a la inflexión dé voz. pasando por los silencios, a veces más comunicativos que las palabras. Al lado de ellos, Adolfo MarsiUach, Gaspar Campos- -un tanto indeciso- José Vivó, Mary Carmen Díaie de Mendoza, Carmen Seco, Miguel Ángel Gil de Avalle y Manuel Márquez. 1. a dirección, del propio CaSvo Sotelo, certera. Nos hubiera gustado una composición más espontánea y real en la asamblea del primer acto. Hubo muchos aplausos al término de los cuadros, aplausos que se apretaron más y con más vigor al finalizar las jornadas y, sobremanera, la obra. Obra, en definitiva, que convenció- -y conmovió- -sin que el antor tuviera que dejarse jirones en el camino. Jirones de su prestigio, queremos decir. -A. RODRÍGUEZ DE LEÓN. ¡Zt reinen eTe t- io de Sica IMPORTADO POR C. I, L. E. LTDA. Radioeléctrica precisa Oficial Administrativo para contabilidad, perfecto dominio, práctica demostrada con certificados de trabajo. Reserva absoluta. Escribid con referencias y condiciones al apartado 14.095. (580. caso, como el aria cantada por un divo, o como el concierto ej- ecutado por un consagrado virtuoso. Mucho hay de preciosismo en Umberto mucho de estilística cinematográfica; mucho de orfebrería a lo Gabriel Miró en su cuento Corpus por ejemplo. Y por esp la cinta interesa profundamente a técnicos, a versados y a esos aficionados que no se conforman con el cin- e cotidiano, y piden la continua inquietud, la continua bús queda, la audacia, siempre dentro del arte, continua. Desde ese ángulo hay que juzaaf Vviber- V