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ABC. J U E V E S 1 DE ENERO DE r 1953. EDICIÓN DE LA MAÑANA, TAG. 65 MÚSICA NI tm resumen detallado, que habría, por fuerza, de ampararse en consultas al fichero y utilizar un espacio del que no dispongo, ni apreciaciones personales de tipo general, que para el lector pueden resultar frías y no argumentadas. -El recuerdo espontáneo invocará nombres y efemérides. No se trata de citas exhaustivas; quizá tampoco dé resaltar todo lo fundamental: admito la posibilidad de olvidos que lamento de antemano, pero no creo fórmula desdeñable la de recoger, acoplado casi con criterio tele- gráfico, aquéllo que ¡jin esfueno impone la memoria cuando el crítico se encuentra con la necesidad de apostillar las actividades musicales desplegadas en 1952. España se Incorpora al cuadro de países que organizan Festivales Internacionales con los suyos de Granada. Magnífico arranque. Esperanzador. Se dispone de obras, intérpretes y mar un marco incomparable. Si la organización persiste ilusionada y la propaganda se difunde con holgura, están justificados los optimismos. A la Dirección General de Bellas Artes corresponde esta empresa de interés nacional. Muchos, muchísimos, incontables concierto y recitales. De todos los tipos, calidades y gustos. Es forzoso citar a la Orquesta de Stturgart como representación dé las entidades. Los nombres de Andrés Segovia, Nicanor Zabaleta y Friedrich Gulda pueden seleccionarse como trío de honor. En el campo de la dirección, los de Cari Schurioht, Sergio Celebidache y Jean Martinon, loa tres al frente de la Orquesta. Nacional: artista- excepcional, profundísimo; aquél; divo personal, quizá discutible en algunas versiones, magnífico director, el segundo; exquisito intérprete de la música de nuestros días, el maestro francés. La Orquesta Nacional- -per los conductores desembocamos en los conjuntos- -triunfó en Itiaboa, en Cóimbr en Granada, Santander, San Sebastián y en sus conciertos madrileños del Palacio de la. Música, summum de la calidad interpretativa española. Sa. titular, Ataúlfo Argenta, incansable viajero a lo ancho y lo largo de Europa, mantiene un gran y merecido prestigio. La Orquesta de Cámara, a quien debemos, multiplicada por gala... y por las circunstancias, un programa de Wagner conKirsten Flágstad, insigne soprano danesa, actuó menos que otros años. Tuvo la feliz idea de presentarnos a magníficos instrumentistas franceses de viento, flauta, oboe, con programas perfectos para la denominación del ronjunto. Ba Fl rmónica, irregular; la Sinfónica, más activa, con el ciclo de sinfonías Jbeethovianas... 1 Señálase la creación de la nueva Orquesta dé Radio Nacional, conjunto excelente, que cuando, por excepción, sale al público, (o. hace con programa de novedad ejemplar. La primera emisora patria, con esta, formación, su Coro, el Cuarteto de madrigalistas y el Clásic- de cuerda, difunde múBica de, altura. El tercer programa, para los ttficjoBados, constituye una real conquista. 1 La Agrupación Nacional sigilé una. vida Sin particular brillo, para la Sociedad de Conciertos de Música de Cámara. El Cuart te Clásico, más inquieto, prodiga los estrenos. ÍEten s? Enproporticn, escasísimos. Re, monótono, invariable repertorip siempre! ¿Excepciones? Por el clima de interés, la Misa de Strawinsky- -Cuarteto Holandés, Orquesta de Radio Nacional- el Tercer concierto de Bela Bartok- -Nacional, Alfonso Argenta- el Cónsul de Menotti- -Liceo barcelonés- Primeras audiciones patrias, el Retablo de Navidad de Leoz, quizá lo fundamental, y Antífona de Cristóbal Halffter, ésta como juvenil promesa de un músico en quien deben cifrarse grandes ilusiones, al par que centramos sumas exigencias, en bien de su futuro. Después, obras de Rodrigo- Sonatas de Castilla- Molleda- -música de cámara galardonada- Remacha- Oratorio Montsalvatge, Pérez Casas, Toldrá, Conrado del Campo, Vélez, Dúo Vital, Astas, Arbó, Bonet, Matilde Salvador, padre Massana, etc. etc. Quede consignado un recuerdo especial para las dos colecciones de villancicos, premiadas por el Ateneo: de Joaquín Rodrigo y Jesús Leoz. Actividad enorme, inteligente de Ateneo. Dos ciclos vocales: Protagonistas, Carmen Pérez Durías- -treinta y cinco estrenos de canciones nuestras- y Consuelo Rubio, bien orientada hacia Schubert, Fauré y Britten. Con ella, colega estupenda, Carmen Diez (Pasa a la pá, g. 66. ARTE 1952 lo abre con estrépito la Exposición de Dalí. Y la escandalosa espectación que este pintor lleva consigo no se calma a la vista de sus obras. Sí, aquí están cercanas, de una pungente tactibilidad estas imágenes charoladas que nos ofrecen el pan, la flor y el monstruo, con una evidencia que hiere como las aristas de las cristalizaciones. Pero si vais a coger esta materia tan concreta, un frío de muerte helará vuestro anhelo. Como en las láminas de los naturalistas, ha quedado el color y se lia retirado la savia. Sólo su poderosa imaginación quiere cohesionar, como un viento salomónico, las criaturas que la ausencia de palpitación atmosférica aleja como astros. Pero este universo mineralizado se resiste a hervir y a cruzar sus destellos y sus pasiones. Y los cuadros quedan así tan alucinantes y lejanos como dioramas, perfectos y desintegrados. Y el enigma de este gran pintor sigue. Se entra en la ronda de las Exposiciones habituales donde tantas ilusiones se relajan y cuya mansa sucesión es por sí misma un duelo permanente entre las técnicas antiguas y las modernas y emergen cimeras las muestras de arte retrospectivo. Así, la del Tapiz francés, uno de los productos más refinados de la sensibilidad occidental. Desde el Tapiz del Apocalipsis, con sus figuras de amanerada belleza, curvadas en el éxtasis de su pura gracia, con todos, los supuestos de exquisita espiritualidad del arte parisién del siglo xiv, hasta los paños de Lurgat y de Matisse, donde los ritmos modernos se cuajan en unos colores de substantiva calidad textil, cremosos y esponjados sirviendo a unas formas que no son más que pretexto para unas armonías cromáticas. Y la aristada y heráldica opulencia de los tapices góticos aquí se refina con jardines y unicornios, y en la cortesanía dp una entrevista tan solemne como la de la Isla de los Faisanes, los caballeros españoles y franceses se disponen con ritmo de gran ballet. Un espectáculo jue los ojos retendrán siempre, como la cercana contemplación de una masa de estrellas, iia sido el de la Exposición de cálices y custodias con motivo del Congreso Eucarístico de Barcelona. No es posible ahora más que aludir a este conjunto donde las platas y los oros en fulguración incesante se arborizan, crecen como llamas, estallan en rayos, se, adelgazan. y tiemblan como sierpes vivas. Y, una alegría maciza, como un coral de toda la creación, llena las altas Salas del Tinell donde cada custodia cuaja una interpretación del cosmos con Dios como centro. El mundo gótico no ha encontrado una más refinada versión que estas custodias- de Enrique de Arfe donde todo asciende y se desvanece en agujas y espumas en perpetua eclosión. Las custodias platerescas tornean los metales preciosos formando gentiles columnas y las fantasías de una más clásica belleza. Hasta. que en el arte barroco el Sacramento irradia una pompa solar, que desborda todas las concepciones arquitectónicas y se derrama por el altar mayor, como en las custodias aragonesas. En Madrid, la Exposición Nacional tiende a perder ésa, fósil fisonomía- j que nos- tenía acostumbrados el arte oficial. ¡Lástima que ja buena intención que la orientó no pudiera cuajarse, al fin, en una Medalla de Honor que consagrara a uno de. nuestros valores universales! Y ternfina este año artístico con una exhibición sensacional; La de códices miniados en la actual Exposición de la Biblioteca Nacional. Ningún arte puede ofrecer un conjunto de un interés, tan alucinante como el de las miniaturas, prerrománicas. Toda la genialidad hispánica en su fase expresionisXFasa a la p 6 g, 66. LITERATURA I Hi año- es muy corta- unidad t de- tiempo ara- que tíos fea; i siUe. -afreciar, te cha- de. -la E. ttétratura ett cuantos a í i Befo éynqs permite este lapso advertir tá incorporación a tan cóifi 0 ejo fenómeno- ftwlátivo, ún en j ip látivo, de ún elemento mtevo, en j ipsó de u d que- se produzca, o la, réetabjomcton M d lét vnaiizagifsn de los ya conocidos, por Ueihás ulferiér és. Ifiel- -ane íiqui da db ihóra nás Úac e úer que en su transcurso ha alcanzado uñ notable desarrollo la generación literaria más reciente. O dicho en lenguaje familiar: ha dado un estirón acorde con su dichosa edad de crecimiento. A esta impresión, en la perspectiva déy nuestras observaciones, no ha dejado de contribuir, ciertamente, el contraste de ía, actividad productora Je los jóvenes, en ru íiatural sazón, con el silencio que vienei guardando, respecto a la pitblUación de U-