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acetas de Víctor Hugo sffe; pesadas y mediorICTOR HUGO- -de cuyo nacimiento cres de Los misese ha celebrado en estos días el ciento cincuenta aniversario, con rables alguna fisura grotesca, monstiran po. npa, en París- -es un poliedro truosa, como QuairreHUlcr. de muy variadas facetas, algu, N ¡modo o sentina de la cuales brilla con un maravilloso esplendor literario; otras se oscurecen en mentalmente paraun; i rampante mediocridad: alguna otra, dójica, como Jean en fin, se itba. m al nivel más de. olador, Valjean Los pree. i: -J de la caricatura... Minifico y delisidiarios somos gencado poeta, novelista mediocre, inferior te honrada Esto dianwíurao. ideólogo político necio y ries todo; poco más diruio; ésta es la paradójica gama de reQue nada. íkjos. en ia que ya hoy, tal y como en él De su teatro, conmismo io cambia la eternidad según el sérvase, en Jo que ver. -o de Mallarmé, le po. ie. mos refractar y ha llama do los Í: través de ciento cincuenta, años de alejaorígenes del tea í 10 miento histórico- romántico en FranMagnifico y delicado poeta. Es su obra cia, con el manipoética una in nensa y, al misino tiempo, fiesto programátimuy perfecta expresión de la aran- poe- sú co del Prefacio de francesa. El famoso calificativo de V; el reh úue o la Edad Media, enorme y delic u e r d o históricocada puede ser atribuido, con plena jusanecciótíco de la ba ¡ey. a, a la obra de aquel gran plasmador talla, en el patio de de ia belleza literaria que fue Víctor Hugo, butacas, en el estre uy; i poética tiene, a la vez, la robustez no de Hernani y! a perfección del trabajo d artesano. con el chaleco rojo Es hoy Víctor Hugo- con todo su gran de Theophile Gaubagaje romántico- -un ¡41 an clásico de la tier, como bandera; poesía francesa, si por clásico entendeía fama de Le Roí niüs lo que verdaderamente se debe tr. tans amuse infinitacier: el autor que. per su perfección Jemente más debida nivel universal, merece ser enseñado c o r o a Rigoletto y a modelo en clase. Los escolares franceses la música de Verccnccin bien todo el lugar que, en sus di que a la obra de Víctor Hugo; el L: Ltríio; -literarios, ocupa le pére Hup: o tema romántico de la cortesana redimicj ¡no iamilbrmrnte se ¡e llama. Pocos son l; bachillere; franceses- -al menos d? mi da por el amor, en Marión Delorme la ampulosa falsía histórica de R, u y i; mpo- -que no sepan de manaría al. sfuBlas que acaba de ser pateado, moralnci. de sus trozos más bello. 1: les granCÜO. -0 S, la incomparable serenidad bíblica mente, en Madrid... Por cierto que. según de Booz fiidormi o el arrebatador aliencuenta un cronista, el drama histórico de to épico de A Vi cclor. ne o ie- Napo. león II los emotivos, el profundo sentimiento reli. íioüo rie Dan. réslise ie o la so. nbrin tristeza de los que se van tara no volver, en Océano Nox la inmensa piedad y resignación religiosa, en la desgracia familiar, de A Villequier, o la delicadeza, ia filigrana poética inigualada en Écrit sur la citre ¿Tune fenétre flainandc o aquel trozo encantador. Un peu do muíiique encastado cerno una ema de delicadeza en la ru: a epopeya c- Eviradmis Un magnífico poeta, un U excelente artesano de la belleza liteuria, cuy. riqueza, colorido, imágenes, sinfónica y plana- musicalidad de expresión, no han sido -obrepasado por niru; uno de los srancii s poetas franceses del sip. lo XIX, desde Gjufier. e Alfred de. Musscí a Thcophile que ostenta unas veVigny a Lamartine; plena pcétioa 1 per. 3 ees en su variada y Sos panwsÍHr. OK- -Leíeeción plástica de ccmte de Lisie o José María de Heredía- oíra: i, la delicadeza de les musicuics y penen untes. Ve: luirte o Baudeiaire. Toda la iíra. Si como poeta es, pues, Víctor Hugo uno de ios más grandes- -110 dtóo de los mas perfectos, pero sí de los más compk- t- os- -de los poetas franceses dei si: io XIX- -y aun uno de- los del rundo- -el nive! desciende vertiginosamente si se fe juzua como ¡novelista. Sus novelas, por cierto, han merecido ¡a condenación del índices eclesiástico: pero tanto, o más. merecerían la de un índice literario, si io hubiera. El pintoresquismo medieval, tan característico del romanticismo, en Noli c Dame de París eierUi escenas Unt de ios ultimo retratos de lidtof Hy ó. a apoca en que estrenó Hernán! Hernani -de versos magníficos, sin em baryu- -es acügldo hoy en Francia con risas: se le aprecia a) go así como aquí en E. paña a La ve- nganza de Don Mendo menos la gracia andaluza de nuestro inmortal Muñoz Seca. Pero donde Víctor Hugo cae en el más desolado! -abismo de- hueca vulgaridad es en el terreno de la ideología y la fraseología políticas; precisamente lo que íe procuró la popularidad entre las masas, el fabuloso- homenaje nacional, el entierro grandioso que describe Barres en Les Deracinés el Panteón, et tout le traíala Perdónese el expresivo galicismo. Víctor Hugo es de los pocos pensadores iue han r. crecido una Antología, impresa y publicada, de necedades. Cuando queráis divertiros, fina y suavemente, leed el libro de Grorges Batault Le Pontife de ¡a Dem. íticgie. Víctor Hugo (París, Plon, 1934.1. Con leerlo y saber además que el gran poeta goza en estos mementos precisamente por su hueca y retórica fraseología política del favor más marcado de todo el filocomunismo f r a n c a s- -de ese sector blanducho y delicuescente que ha perdido hasta esa fina cualidad francesa, el sentido del ridículo- alcanzará el lectoi vislumbrar la extraña paradoja de Víctor Hago: el contraste de su magnífica facultad de visión y expresión poéticas, y ki ampulosa vulgaridad de su pensamiento político. Contraste que ¡merecería, una profurdización detenida por los que se ocupan de sondear la esencia de la facultad estética en el hombre y su relación con la inteligencia. Hasta ahora era un tópico aproximar ai artista- -sobre todo al poeta- -de la locura. La consideración de esta faceta de Víctor Hugo nos lleva a. formular, un poco bastamente, esta pregunta: ¿Se puede ser a la vez, un aran artista, u gran poeta y un tonto? José FEMARTI. N