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las paralelas de la Acaso en fue la angusRAMÓN Y CAJAL, VISTO POR LA tia fibrillastan triste ocasióncapa molecular. despertador soberano. Continuamente desvelado, y rendido fatiga y de embriagarme durante MARQUESA DE RAMÓN Y CAJAL di en la manía de ladenoche, condelapena, las altas horas luz Su descubrimiento más importante- -dice, la nieta de don Santiago- -ocurrió el mismo día en que murió su hija Enriqueta LOS OCULARES DE SU MICROSCOPIO ESTÁN EN RUSIA ted? era la nieta predilecta. Y diga también que, a pesar de su sordera, le gustaba mucho hablar con los chicos. ¿Recuerda bien a su abuelo? -Perfectamente. -Aparte la investigación científica, ¿cuál era su mayor afición? -Reunir a la familia y hacernos fotografías. -Además del título, ¿qué más ha heredado usted? -El retrato que le hizo Nieto, y que tenía en su despacho; un sable, regalo de un sabio japonés; una pipa de bambú. y muchos libros. ¿De cuántos volúmenes se componía su biblioteca? -Pasaban de los doce mil. ¿Preferencia? -Los históricos. ¿Se conserva? -En la guerra se perdieron muchos. Otra parte la repartimos entre el tío Luis, el Instituto Cajal García Duran y nosotros, -De entre los que usted guarda, ¿cuál destaca? -Uno, autógrafo, de más de doscientas páginas, dedicado al sistema nervioso, su mayo? preocupación. ¿Tenía nervios él? -No. Era muy tranquilo. Pero, a pesar de todo, dormía poco y mal. Siempre a fuerza de tabletas de aspirina. ¿A qué achacaban esa anormalidad? -A su intenso trabajo intelectual. ¿Lo qué más nervioso le ponía? -Los fotógrafos y los periodistas. Siempre lo decía: No puedo con eso de verme en los periódicos. ¡Que me dejen en paz! -Más. -Otra cosa que le sacaba de juicio era lo de los autógrafos. Hasta mi padre se quejaba; ¡Nada; que ni yo me atrevo a pedirle que firme en los libros de unos amigos! -Marquesa, dígame ahora algo, que a él, en la intimidad del hogar, le halagase en cierta manera. ¡Ah! Pues él mismo lo decía con estas mismas palabras: He descubierto el gramófono al mismo tiempo que Edison. -Gramófono. -Lo ideó y encargó que se lo construyesen con arreglo a sus planos. Era un disco de cristal revestido dé cera y otras sustancias donde se grababa la voz. Aquel aparato registró las voces de Romero Robledo, de cantantes célebres de la época, políticos... -A su juicio, ¿cuál fue su descubrí- miento más importante? O mejor; ¿de qué se sentía su abuelo más satisfecho como investigador? -Su descubrimiento más importante ocurrió el mismo día en que murió su hija Enriqueta. -Descubrimiento. -El lo dejó escrito asi: ¡Pobre Enriqueta! Su imagen pálida y doliente vive en mi memoria, asociada, por singular y amargo contraste, a uno de mis descubrí mientos más bellos: el cilindro- eje de los granos del cerebelo y su continuación con del microscopio a fin de adormecer mis crueles torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban a abatirse sobre un ser inocente brilló de repente en mi espjritu el resplandor de una nueva- rerddd. -Marquesa, al principio quise escribir su primer recuerdo; ahora, para final, el último recuerdo de su abuelo. -La visita que le hice días antes de morir. -Recuerdo. -Estaba en cama. La colcha estaba enterrada en papeles. No hacía más que escribir. ¿Qué escribía? -Explicaba, a través de las cuartillas, las sensaciones que experimentaba al llegarle la muerte. ¿Investigaba? -Exacto. A cada medicina que tomaba le dedicaba un comentario. -El microscopio, podríamos decir, era su amigo inseparable. ¿Qué ha sido de él? -Durante la guerra desaparecieron muchas cosas, y entre ellas fueron, los oculares del microscopio. Pero sabemos de muy bue, na tinta que están en Rusia, -Gracias, marquesa de Ramón y Cajal. Santiago CÓRDOBA La marquesa de Ramón y Cajal. T NTRE los últimos títulos nobiliarios 1 4 creados destaca el de marqués de- -JL- ji Ramón y Cajal coincidente con el centenario del nacimiento del sabio español don Santiago Ramón y Caja El título lo hereda una mujer: la nieta mayor dei genial histólogo, de nacida, María Ramón y Cajal Conejero, hija de Jorge, fallecido, y hoy esposa de otro investigador: el doctor De Urloste. La marquesa de Ramón y Cajal accede a la- entrevista, gentileza que viene a edificar con letras de molde el recuerdo vivo, directo, íntimo, del Premio Nobel, -Marquesa, vamos a plantar lo primero el árbol genealógico. -Mi abuelo tuvo siete hijos. -De mayor a menor. -Santiago, que murió soltero; Pe, viuda hoy; Pabla; Jorge, mi padre, fallecido; Enriqueta, también desaparecida: Pilar y Luis. ¿Por qué hereda usted el título? -Porque el Caudillo ha dispuesto sea por sucesión normal Claro que, de vivir mi hermano Santiago, él lo hubiera ostentado, pero murió luchando como voluntario en la toma de Guernica. ¿Médicos en la familia? -Todos los varones. Y ya ve; yo también casada con médico. -Señora, ¿primer recuerdo consciente de su abuelo? -Pues es un recuerdo material. -Materia. -El primer muñeco que me regaló. Era negro y de gran tamaño. Hasta hace poco anduvo rodando por casa. ¿Convivió mucho t i e m p o con su abuelo? -Me ciié en su misma casa de la calle de Alfonso XII. ¿Hasta cuándo? -Hasta los Quince años. Yo, ¿sabe us- FUNDACIÓN MARQUESA DE VALDECILLA La marquesa de Pelayo, en cuyo nombre ha creado su esposo la Fundación Marquesa de Valdectlla coincidiendo con el centenario de Ramón y Cajal, para dar realidad a una de las ideas que más gratas fueron a D. Santiago: la posibilidad ¿e ayudar económicamente a los jóvenes- -estudiantes y médicos- -con vocación para la investigación científica. Con este objeto ha donado el marqués de Pelayo el capital necesario, bajo un Patronato que él mismo ha nombrado y que está constituido por el marqués, por el rector de la Universidad Central, D. Pedro Laín Entralgo; por él decano de la Facultad de Medicina de Madrid, D. Jesús García Orcoyen, y por D. Gregorio Marañan, D. José Gascón y Marín y D. José Vsera.