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MADRID, DÍA 26 DE A á R I L DE 1 9 5 1 NUMERO SUELTO 70 CENTS. Ig ALFONSA DE LA TORRE N el panorama de la poesía femenina española, cada día más rica de sorpresas, se adelanta con singular relieve la nobilísima figura de Alfonsa de la Torre. El nombre- de Alfonsa, seguido de un apellido ilustre en, las letras españolas, nos tra, e a la memoria el de aquél bachiller cuatrocentista de la Visión Dfclectable que se llamó también Alfonso de la Torre. Como si un fazo secreto uniese a su nieta onomástica del siglo XX con su humanista predecesor, Alfcnsa de la Torré es también, y a mucha honra, m poco, un mucho bachillera, licenciada y cultísima humanistaj borlas qué para nada la estorban, aunque ahora anden, circulen por ahí como válidas especies estúpidas que pretenden hacernos- creer quex el saber estorba a ía poesía y que la cabeza no tiene nada que hacer en el reparto de facultades para la creación artística. Alfonsa de la Torre s e ha sentido esta vez también un poco cuatrocentista y se- ha inspirado en un monumento italiano, en la portada de un oratorio en Pérusa, cincelado por el Duccio. Y nos regala en espléndida edición su poema verdaderamente inspirado del Oratorio de San Bernardino Desde que publicó su Eglo- -ga la es mamos como a una auténtica fuerza poética capaz de los más encumbrados- logros, y esperamos siempre más y más de su gracia, de su corazón y de su cultivada y clarísima inteligencia. No hace mucho, un poema grande, Oda a la Rei na del Irán consagró a Alfonsa de la Torre como a una de nuestras mayores poetisas, lo que vale tanto como decir, de nuestros primeaos poetas. Todavía nos paréíe más rico, construido y profundo este nuevo poema que, si entre nosotros funcionase una crítica estudiosa y con margen amplio para la publicación de comentarios, debería suscitar larga teoría de glosas y exégesis. Y no es que el poema sea oscuro. Pero como poema intelectual, que sea algo más. que el desahogo momentáneo y casi irresponsable de la emoción directa, el Oratorio de San Bernardino requiere una lectura y relectura atenta hasta dar tiempo a empaparse de todas sus esencias, y de penetrar del brazo de sus motivos dé pasión, ternura, gozo y violencia hasta el hondón de todos sus símbolos y conceptos. Por ello, la autora, en una breve nota preliminar, explica e l aicancé y la órbita de sus intenciones, y el lector encuentra ayuda en esta brújula para vagar por las altas mares de una poesía desconr certsntémente. rica varía, pero sujeta al imperio de una unidad, de una voluntad edificadora. Tan edificadora y edificada, que, siendo la versión impresa, y publicada por ra. zones de turgencia qué. no son del caso, una versión incompleta y provisiprial de un plan más vasto que aboca se colma y organiza para una segunda, definitiva edición, tanto en la primera como en la más completa forma, las piezas se apoyan, ensamblan y estriban mutuamente por afinidades y contrastes, obedeciendo a una idea presidencial. Estudiar esa arquitectura y comentar la DIARIO I LUST R A D O DE INFORMACIÓN G E N E R A L maravillosa flexibilidad d e técnica al ser- -Pero, señor- -interrumpe un vicio de las variadísimas emociones que se I ta en la tertulia tribunicia de la barra- van sucediendo, no es posible en un ar- ¿cómo quiere usted hoy un teatro en veitículo de periódico. Por ejemplo, ¿cómo so? ¿Es que alguien habla en verso hoy? se le ha podido ocurrir a la poetisa la Eso, en tiempos dé Lope y Calderón. adorable Letanía primaveral a María en- -Alto, amigo- -tercia un segundo conla Riyiera dei Fi ori Jugando- -un jue- tertulio- Pero en tiempos de Lope y go puro de corazón y devoción- -al latín Calderón, ¿se hablaba en verso? de Linneo y conjugándolo con ritmos de Todos enmudecieron; en verso y en. la Letanía del Rosario, reza la letanía de prosa. Al 1 cabo, un humorista, encaramalas flores que se van deshojando al com- do en su vanguardia, como en la torreta pá- s repetido del Ora pro rosis Y van del vigía, dio él grito de Romanticismo deslizándose las plantas piadosas: Pal- Se armó la gorda y quedó el mármol conma Chrysti, Pinus abies, Pinus australis, vertido en mesa de disección. Con- te tea Persea gratissima, Iguana delitatissifna, en la mano épica y el lúgubre capuz en Alysia. stejlata, Aitemisia spicataf Chila frente lírica, surge el desfile de Cadalso, mophik umbellata, Stalix fragilis, Salik con su amada muerta en los brazos, noviminalis... siempre Con su Ora pro che y día; de Larra empuñando la pisr rosis tola al escuchar en la escalera los pasos Pero el poema abarca con la. s Virtudes, y las risas de Lola Armijo; de Espronlos Éxtasis y los Júbilos de la Paz; Jos c eda contemplando, a través de la reja, abismos y sorderas del Pecado. Y en tan los cirios mortuorios de Teresa, la amafieros contrastes encuentra la Poesía so- da inmóvil... beranas ocasiones de despliegue. Habría Insinúase qué el Romanticismo, imporque citar todo el Juicio de Lilith y el tado del extranjero, nada tiene que ver estupendo poema- -poema ya ppr sí solo- -con la Raza, ni con la Historia, ni con la de las Amazonas Veladas prodigio de tradición. Que fue, precisamente, una reevanescente misterio y maravilla fonética. acción, una protesta contra el Clasicismo, Y esa otra página tremenda, la Pesadi- desviado de las virtudes genuinas, prolífeMía de las infanticidas Pero no vale citar ras, cósmicas, del pueblo jerarca y del fragmentos, la emoción en poesía de tan Idioma monarca. Ocurrió lo contrario, formidable potencia se consigue con arras- precisamente. Que no sólo no fue el Rotres melódicos y obsesiones rítmicas que manticismo reacción y protesta contra el necesitan todo el curso de su sangre. Clasicismo, sino que vino a ser, en cierto Poesía de arranque y tema franciscano, modo, su heredero v continuador. pero también poesía dantesca, y, por otra, Ciertamente, el Romanticismo español parte, emparentada por la agudeza de sus fue una reacción y una protesta. Mas no intuiciones, el trasfondo cultural y la eficontra los clásicos de coraza y yelmo, sicacia de las técnicas más recientes con los no Contra los dómines de peluca y gafas poemas rnás admirados y glosados de los importados de Francia ppr Moratín. No grandes poetas conteniporáneos, con lps contra Lope y Calderón, sino contra Boide un Eliot, un Rilke; por cit r sólo los léau y Barthelemy. de celebridad más universal. Y esto sin el Tocante al individualismo, dice que tomenor asomo de imitación, sino dentro da literatura es 1 individualista. Si ética, de la pura necesidad dé un pensamiento, porque exalta el culto de los héroes, cima de una creencia, de una generosidad muy de todas las ambiciones humanas. Si líricristiana y muy femenjna. Ardiente y su- ca, porqué habla el idioma de los corazoblimada doctora de nuestra, mejor poesía nes con toda la energía motora de la alusé nos revela en su espléndido poema M- cinación y del ensueño. De suerte que la fonsa de la Torre. literatura romántica po r excelencia na es la de 1830, sino la dé los poetas hebreos. Gerardo DIEGO Y tras unas graciosas alusiones a las exde la Real Academia Española. travagancias de Alfredo Musset y Jorge Sand deduce que el romanticismo es algo más. Porque todos los caracteres esencialmente románticos resplandecen e n Hornero, Esquiló (aquí la lista grande de los grandes en todos los tiempos y paíOS últimos estrenos del llamado ses) Y no veo- -concluye- -que estos po teatro- de verso caái todos, cuan- bres románticos puedan ser acusados de do no todos, están en prosa. In- peligrosos. cluso los de tipo histórico o legendario, Si bien canta Faguet, no le va en siga de clima poético, épico o lírico, se asfiel Acontecimiento Teatral promovido en xian bajo la campana neumática de la Alemania y en vísperas de extenderse por prosa y hablan en prosa sin comerlo ni el mundo entero con él estreno de Casbeberlo, como el nuevo rico, de Moliere. tillo ardiente en donde Cari Zuckmayer ¿De qué proviene este fenómeno? ¿Se, utor de éxitos tan resonantes comer rá de que las nuevas generaciones han El genferal del diablo La viña alegre desterrado el verso del teatro, por atra y Bárbara Blomberg la madre de don sadp e inservible, como el arado en la Juan de Austria- -polariza la temporalidad agricultura? Aquí surge un tema raro y terrestre y la eternidad celestial. La fábucurioso, paradójico y retorcido, a saber: la es un sucedido real en la guerra de qu e todos los países cultos continúan 1948; pero él acento tiene ecos de voces abasteciendo la escena con- el lenguaje píoféticas, penetrantes, reveladoras más patronímico de los poetas, mientras que qu? reveladas. Él amor y la hoguera puaquí, en España, el teatro contemporáneo rifican la escoria terrenal y hallan la grano tiene ni una sola estrofa en donde re- cia espiritual ante la presencia dé Dios. posar sus, inquietudes. Cristóbal DE CASTRO E EL ROMANTICISMO PELIGROSO L