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MADRID, DÍA 19 DS DICIEMBRE DE 1950, NUMERO SUELTO 70: CENTS. ¿g. A sugestión fue de. Sü Santidad Pío XII, y H realización menuda mente organizada, de la A c e j ó n Católica española. Había que- acudir a la angustia de la Europa central y traer a. España, para sosegarlos y, tonificarlos, en el instante crítico del crecimiento físico y moral, a un cierto número de niños; pero, debían ser solicitados y traídos por familias ¡españolas que se propusieran tenerlos una temporada, como uno más en. la mesa y en la casa. Era este mátiz lo que. hacía definitivamente bella la idea en es tas horas, socializadas y. técnicas. No es que se le brindara a Europa una. fría or. ganízación. benéfica; es que se abría una. incitación amorosa; ante el imperturbable aguante prolífico, de las mujeres españolas, cifrado en esa optimista y casera ley de abastos que decide: Donde- comen cinco, comen seis. Y; comieron seis. en. muchas, casas; de cinco. La idea pontificia fue un éxito completó. España es el refugio del sentido maternal que peligra en el mundo. Las familias de Castilla, Andalucía y el país vasco proporcionan cifras estadísticas de verdadero despilfarro. (Cómo que, yo creo que 1 inuchds de esos franeesitos que pare. ce que no nacen y de. los que- suele decirse evasivamente que descarrilaron a medió camino lo que hacen es tomar. lacarretera de Irún. Las dificultades de la vida ¡no acobardan esta intrepidez rriater nal; que siempre fue táctica española enfrentarse con las- dificultades en guerrillas -No es extraño, pues, qué muchas, madres andaluzas, así. como otras spiden a su hombre un aderezo o un bolso, le pi; dieran ahora melosamente un alémariito No cabe duda de que en la raíz de esta petición estaba confusamente escondida toda ¡a dogmática de Cuerpo Místico y la fraternidad cristiana Pero en el primer impulso femenino- -porque él instinto se busca sus trucos para facilitar las grandes: osadías- -había mucho deseo irresponsable de tentar esta picante experiencia con un nuevo muñeco blanco, rubio. y sonrosado. Rubia, sobre todo. Lo rubio tiene mucho prestigio en esta morena; Bé- tica moruna. Y. así fue como yo añadí a mi pueril guerrilla de nueve soldados un décimo. ¡Un décimo, jugado en la lotería de la Providencia! Yo. tuve también mi demanito Se llamaba Heiprich. Para las mujeres de la casa, quizá- era una jugada más en el gran juego femenino de! a. ternura inagotable. Para mí, hecho, por oficio, a manejar ideas abstractas, era el go. ce atractivo, de vivir en caliente una de. esas ideas- -la solidaridad cristiana- -un poco a contrapelo del mundo. Uno tiene dosificada su receta civilización: tanto de libertad, de fraternidad; dé tolerancia. Guando el mundo falla. en todos esos tantos, es tentador ensayarse Uno, por su cuenta, en ser tolerante, y interno, y libre, Ya que r. o está uno- muy conforme con casi nada de lo que ocur- re, es bonito, esto de hacerse, uno sólito, su partido, su política, su civilización y su vida- internacional. Yo legislé en mi mesa dé familia, mi Carta. y esti blecí mis pactos con Europa. Yo me fabriqué mi Paz y mi Cristiandad... T S- A D O D E f. O R M A C I O H G E. N E R A L i H E: reloj; timbre de alarma que h a c í a venir al relojero, germano en. s funciones de i. -n t é r- Heinrich llegó en autobús, el Miércoles prete. Por 10 demás, era Prusiá heíha car- Santo, con unos, veinte compañeros. Para. né. Se. le traslucía per. fectarne, nle Ja discievitar favoritismos o caprichos, sólo traían plina de advertencias- que sus, -padres, le un número y un parvo historial, médico en. habían hecho al salir, y ala. que era nülisus carteras, de viajes. Se escogía, un poco tarmente. fiel. No había que preferir -nunal azar. Este era católico, hijo dé un guar- canada nohabía que pedir nada. Cumplía dabosques, y resultó ser de Kpenigsberg; ésto hasta el heroísmo. Ahora, si se pre. paisano de Kant. Verdaderamente ún. su servaba alguna situación inédita, no pre- cabeza redonda y su nariz respingona y vista en el prontuario de. previsiones paagresiva, paralela a la visera? n ¿ito de su rterras, Heinrich improvisaba soluciones gorra, tenía. cara de imperativo categ ri- con un lujo peligroso dé diabólica vitaco Confieso que. yo hubiera preferido un. lidad. Al mes se entendía perfectamente en austrjaco. Uno tiene sus ideas literafias. español. Se apoderó del lenguaje sin entresobre la bella y frágil Ausiria, muralla de. valses contra Oriente, Pero la Providendia gar el espíritu. Cuando hacía objetos- de cartón con sus amiguitos. españoles, éstos rio- quería que sé impurificara mi aventura con ninguna frivolidad ideológica. Me tricó, habían construido ya aeroplanos, casas y, barcos, cuando él repetía la figura de un un prusiano Se trataba de- dehiosiraí- la antitanque hasta obtener la docena por fraternidad, xristiana con quien fuera y como fuera. El mapa de nuestras: pedan- lo menos: porque el concepto de unidad era para él el militar, de, pluralidad en seterías intelectuales no puede ser el mapa rie Además como, ahora la Europa, cende los niños tristes v desamparados. tral tiene contacto con todos los pueblos Y así empezó, el picante, experimento ocupantes, es un- buen observatorio uní- entrar en contacto, en- brusca: intimidad versal, y Heinrich: traía su tajante escala fraternal, concuna raza y una lengu a disde, clasificación psicológica de rusos, ametantes. Se mide toda; la rotura de: la Cris- ricanos, ingleses y franc... 3. (Pero su clatiandad despedazada. Pero se- mida, tam- sificación pertenece al secreto diplomático, bién toda la fertilidad, -silvestre de la na- y no debe ser transcrita. De. este modo, turaleza humana para añudar sus olida- en poco tiempo, Heinrich sé filé aneganridades. A la media hora, Heinrich; nos do en mi guerrilla sin asombro, de nahabía contado toda su qdisea desde, Kodnigsberg a Bremen, perseguido por los ru- die. Uno más. En quien presenta tari largo muestrario como yo, nadie extraña Que; sos, Su padre, herido en un brazo y con exhiba también; alguna pieza de fantasía. un ojo perdido Los caballos qué, sé hundían en el hielo. La Aviación sobre los fu- Sólo alguno, de véz en cuando, al descugitivos. ¿Cómo nos lo- contó? Cuando no brir su rubicundez dorada entre mi trigal moreno, pronunciaba una inconsciente hay palabras, -se. vuelven, diccionario los crónica. internacional, al interrogar: ¿Es, brazos. y los ojos. No hay actor cinematoacaso, inglés. t gráfico que. iguale al ansia- de revelar un Hoy Heinrich sé ha marchado. Ha vuelpatético recuerdo reciente. La alfombra de mi sala fue río helado sobre el que caían o al corazón de Europa, en un largo valos muertos. Mis muebles. fueron trinche- gón florecido de cabezas de oro. Es. una ras... La guerra es unacos a vaga y gas eosa ñuéva experiencia esta de despedir en la en el artículo, de fondp! en la nota diplo- estación- -quizá para siempre- -a; un. ser mática, én el parte militar. Donde, hay que que ño tiene nada qué ver con uno y conocer la guerra es en el. relato, en cine que durante un año ha tenido tanto que. mudo, de un niño sin palabras, ni ideas ge- ver como un hijo. En la estación conocí a nerales. las otras familias que habían albergado alémanitos ¡Qué anchura insospechada Y Heinrich, por su parte, empezó tam: bién su experiencia dé contacto con una la de Ik ternura ésparola! Familias nume- rosas; rn atrimoriias sin hijos; familias tierra tan lejana y- distinta. AMa hora. de estar- en España vio una procesión con na- modestas o ricas. El andén era un duelo- de y zarenos, encapuchados con largos capi- llantos un- bosquecillo dé pañuelos e h rotes. Al día siguiente, Jueves Santo, vi- alto. Luego, al marcharse el tren; se habían sitó los Sagrarios, sin que fuera fácil Ex- formado como UF, a nuéva familia: la cíe plicarle por qué entrábamos y salíamos los que habíamos tenido alémanitos Se- tanto en las iglesias, y contempló e n casa referían anécdota; se comprobaban iden- y en la calle las mantillas sobre las; altas tidades, sobre, el mío y el tuyo Aquepeinas. Si hubiera -Mdo uri profesor UHÍ- lla paralela relación paterna se bifurcaba en afluentes laterales y nos sentíamos versitario acaso hubieía fabricado expli caciongs fanáticas, y de leyenda- negra- todos- como primos, como hermanos. Así! Como era simplemente un jíiño, entró go- es de fácil la fra ternidad humana: Sé emzosamente eflej juego de estos nuevos se- pieza quériendb al niño escogido; luego a los compañeros luego a sus familias Jéjar res que Ivi recibían. con tales cosas en la cabeza... Poco a poco, se fue revelando el ria s luegó; a las familias que hicieron lo misrno que nosotros. Así se ensancha, cocaminilío inevitable que, como el agua, en el surcos ce abre la. solidaridad humana. mo una mancha de aceite, el amor. ¡Si eí Para los atascos más graves: recurríamos 1 mundo se. decidiera a ensayar: por su al relojero alemán de la. esquina. Regala- cuenta, ya que los jefes no. lo hacen, esto de. la, solidaridad cristiana! Porque, ya mos a Heinrich un reloj de pulsera, y lo veis: tbdo. és empezar. cuando el deseo de. hacer entender áígo que no lograba: congestionaba su. cabezoJosé María- PEMAJf ta kantiana, se golpeaba furiosamente, el de la Real Academia Española. i G