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MADRID, DÍA 9 DE DICIEMBRE DE. 1950. NUMERO SUELTO 70 CENTS. J f J f P: O, R M A L H DIARIO ÍLUS T R A D O D E- 1. NF 0 R MA C í 0 N G E N ERA L í en -ALOS vientos soplaíi- para- la reforf. ma. -dé la Carta %l as. Naciones Unidas y como consecuencia para el respeto prometido; y debido a ¡a igual Jad, j urídicaide todas las. naciones graatíes. y pequeñas. Mi buen amigó John OFoster Dulles, presunto, secretario de Estado de un posible presidente republicano, presentó poco ha a la Asamblea General un prpyec to destinado a garantizar la paz dfel rrrahdo. Como es natural, en nornbre- tiel actual Gqbierno demócrata. El proyectó establecía que, d por causa del veto, el Consejo de Seguridad no ac tuase en el momento en que la paz fuese violada o amenazada de violación, la Asamblea General podría hacer recomendaciones adecuadas a los Estados miembros para iniciar una acción colectiva, si necesario fuese, por medio- de las armas, a fin de restablecer y mantener la paz. Si la Asamblea no estuviese reunida, podría ser convocada a pedido de sietemiembros cualesquiera del Consejo de Seguridad Se establecería una; Comisión, especial para observare informar acerca de cual. qüier zona donde; existiese tensión internacional. que pudiese conducir a la guerra. Se organizaría un Ejército de las Naciones Unidas, a expensas de unidades nacionales, expresamente instruidas y organizadas para actuar rápidamente al servicio de las Naciones Unidas. Se establecería, además, una. Comisión de nueve a catorce países que pudiese actuar en, nombre de lia Asamblea General o- de la Pequeña Asamblea, en caso de que el Consejo de Seguridad no ejerciese las funciones que le acuerda la Carta. El secretario general formaría un cuadro de peritos militares, dispuestos a asesorar a los miembros de las. Naciones Unidas que lo solicitasen para organizar, instruir y equipar á las unidades puestas a disposición dé las Naciones Unidas. Me permito preguntar: ¿y qué harían las Naciones Unidas con los capítulos V, VI, VII y VIII de la Carta t ¿No sería mejor suprimir él Consejo de Seguridad? Fue, creado, precisamente, para hacer todo eso. Para colmo, siete miem- bros del Consejo, una vez comprobado el fracaso del cuerpo de que forman parte, podrían pedir que se convocase a la Asamblea, si ésta estuviese erí recesó, con el objeto de que sustituyera al Consejo de Seguridad. La Comisión de observación serí. aun Consejito de Seguridad al servicio de la Asamblea. Las unidades militares nacionales, organizadas para el servicio de la Asamblea, sustituirían a la fuerza internacional creada por la Carta, al servicio del- Cc- sejo de Seguridad. En cuanto a la Comisión permanente de nueve a catorce países constituiría un doble del Consejo de Seguridad destinado a reemplazarlo en caso de inacción. Yj: finahriérite, él cuadro de militares, foirmado por 1 secretario general, reem pl. azaría, al Estado, Mayor creado, por la Carta. Como no se le ocurra al. actual se- cretario general, por razones de imparcia- lidad, incluir en el cuadro algún mariscal ro recientemente salida al público lector, se acompaña- de una versión española dé soviético, las cosas marcharían bien. ¿No equivale todo esto a una reforma la Salome de Osear Wilde, hecha por a fondo de la Carta? ¿Por qué no so- el propio Goy de Silva; dé un relato en meterse, entonces, a sus disposiciones y verso del asunto en la obra desenvuelto convocar Ja. Conferencia del artículo 109? Y de un estudio sobre Wildé y. su trage Debemos pensar que no se quiere su- dia, amén de un- prólogo dé los editores, -primir el veto, madero puesto a dispo- analizando la vida, el pensamiento y las sición dé los cinco miembros permanen- producciones siempre valiosas del poeta, tes del Consejo de Seguridad para que gallego, nuestro contemporáneo, que ha tornen impracticable el camino del Con- ¡levado a su propio vivir, una novela de sejo, cada vez que no les plazca que fun- a m o r cione. Y esta hipótesis, la única verosíUna y otra Salomé la de. Osear Wilmil frente al proyecto aprobado, demuesr de y la dé Goy de Silva, vienen a reunirtra que los Estados Unidos, qué nunca recurrieron al veto, no sé deciden a eli- se en un. riiismo volumen, precisamente minarlo de la Carta. Y bien; el proyecto cuando la moda existéncialista exalta la figura del marqués de. Sade, que ha dado ha sido aprobado. nombré a una. perversidad psicológica y La Unión Soviética ha aprovechado, él que influyó notablérnente en el décadendebate para su propaganda; ha demostra- tista inglés, cuando d. ió, cima a su demodo que los Estados U n i d o s se des- níaca imaginación. El final: es más fuerte preocupan de la Carta; ha insultado a en Wilde qué erí Goy dé Silva, pero en Mr. Fostef Bulles como ya otras veces el último se acusa una mejor compren- lo ha hecho antes de ahora; pero, en de- sión del ambiente, un tacto más experta finitivá; no se ha marchado- -comp corres- én el modelado, dé los personajes, una pondíá- -agradécida al mantenimiento del manera más suave al combinar, pasiones veto. y sucesos y un cuidado más continuo y Todo lo cual redundará en desprestigio eficaz en las calidades, plas. iicas de gede la organización internacional creada mas, atavíos, encajes, telas y movimientos por las Naciones Unidas, la misma que no rítmicos éíi que se juntan todas estas senha servido más que para -perdér cinco saciones de la vista y el oído. Es lástima; años, por obra y gracia dsl veto. en este caso que las impresiones; olfativas Como me lo suponía, se han obtenido no puedan venir a la página impresa. Selos dos tercios necesarios para aprobar el ría cora de ensayarlas en una represenproyecto dé Eoster Dulles. Mi suposición tación teatral. sé basaba, en que d no se desea reformar En 1950, y con algunas soluciones de 3 a Carta, no quedaba rriás recurso que continuidad, llega a nosotros, con el teaprobarlo y entregar a la Asamblea: Ge- ma wildian. o de Salomé, recogido por Goy neral, o lo que eá lo mismo, devolver a de Silva, la. misma línea de las materias las Naciones Unidas- Jos poderes especíduras- rmármol y bronce- -a que nos acosficos qué otorgaron al Consejo de Segü- tumbró: Thépphile Gautier, y que entraron. ridad en 1945. Pero por el mal camino; luego en la obra de Heredia y los Parnaal margen de la Carta. Eufemismo que danos, én: las exquisiteces de los Gonnos permite ño emplear la palabra vio- i cúurt y en los decadentismos del Des Iación. Esseintes áe Huysmans, direcciones todas ¡Cuánto más fácil no había sido convo- ellas muy patentes en la Salomé dé car la Conferencia autorizada por el ar- Goy de. Silva, produccidn que no tentículo 109 para reformarla! dría a buen seguro: los caracteres señalados si no hubieran pásadopor la historia José ARCE de la literatura y la sensibilidad los autores que mencioné. i SALOME Cabe una. pregunta: el tema evangéALLASE el nombre y la luctuosa lico efe Salomé, ¿ha debido venir a. la intervención de esta figura dé tea- literatura y áí teatro ó debió quedarse en tro decadentista, nada menos qué el laconismoídel sagrado texto, sin inventar cosas que allí están veladas y tal vez eri los Evangelios: véanse, principalmente, el capítulo. XIV de San Mateo y el VI no sonmásque un sueño malsano de una de. San Marcos. Fue Salomé quien hizp imaginación enfermiza? Hay cosas en el decapitar a San Juan Bautista, a instiga- mundo que no debeh tratarse: ción dé su. rnadre, HerodíaSj unida con innon raggionar di Io ma guarda e passa. v cesto, en ilegítimo matrimonio, a su cuñado Heredes Antipas: Todos conoce- ¿Para qué remover bajos fondos del mos la Salomé de Osear Wilde, que alma y de la sociedad? Aquí lo que imconvirtió: en. ópera Ricardo Strauss. Un porta es la figura del Bautista, figura epipo éta y autor dramático de nuestro tiemsódica en Wilde y en sus imitadores. po, Ramón Goy de Silva, ha traído, de Nuestra aíma ha de estar vaciada en, la nuevo rio a la. escena, al libro, la misma del Precursor, toda austeridad, virtud, dotragedia que rel. decadentista inglés hizo tes mor aLs, fortaleza, valor para flagelar famosa, y en sus diálogos, en. sus parla- los cios dondequiera que los vicios sé mentos, en sus agonistas, -en el juego de hallen. Se ha de insistir en la psicología las pasiones, en la sucesión de los matices de la pureza, no de Id podredumbre, y por viciosos y. satánicos, él poeta español se eso el caso de Salorré a lo Wilde entrar hombrea con: el de Ultra- Mancha y nes en la órbita de las litei aturas malsanas, hace sentir el escalofrío de lo trágico. La analizadas hace mucho años por Pomproducción de Goy de Silva, ya con trein- peyo Gener. ta y siete. años- d. e existencia literaria, piLuis ARAUJO- COSTA H