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MADRID, DÍA 19 DE SEPBRE. DE 19 50. NUMERÓ- SUELTO, 70 CENTS. J f Jg. LO QUE POCOS HAN V I S T O Ó podemos decir que el conde de Romanonés haya tenido una 1 mala Prensa a la hora de su muerte. Biografía recuerdos, anécdotas, ért todo ello se han visto realzadas sus cualidades dé r hábil político, de hombre de mundo, de lealtad acrisolada a la Monarquía. Con. todo, algo he echado de menos, a- lgo que para mí está sobre. iodo. El conde de Rcmanonés era algo más qué todo eso. Tuyo su ideal, -su sueño- que no logró- realizar, pero ño por eso es menos estimable. El conde de Romanonés; como todo idealista, luchó contra la realidad; en España, contra lo que en tiempos se llamó los obs. táculos tradicionales, que se opusieron a la realización de su ideal, de su sueno. Su ideal fue siempre, no cabe, duda, liberalizar la Monarquía én España. Armonizar la permanencia con las mudanzas inevitables de los tiempos, restar plataiormas a los partidos revolucionarios, anticipándose a sus aspiraciones conseguir, en fin, con la máxima autoridad, las máximas libertades; poique éso fue, ante todo, el conde de. Romanonés; un verdadero liberal, quizá el. único político español que pudo merecer este nombre. Por desgracia, la libertad no es cosa que se. concé de por graciosa, cesión de los gobernantes, ni por violento arrebato de los gobernados. L a libertad hay que merecerla, y sólo por merecimientos se obtiene con garantías de orden. El pueblo español, el más democrático del mundo. sociálmenie, políticamente, no ha sabido punca admi- rristrar la democracia La democracia en España ha sido siempre la más insoportable, de las tiranías. La triste experiencia d e Iss dos Repúblicas basta para afirmarlo. De haberse realizado el ideal del conde dé Romanonés, acaso la; experiencia de la segunda. República se hubiera evitado. En as Memorias del conde de Roman ¡onés, tan sinceras, tan claras, se trasluce a cada momento él ideal del Conde, y los obstáculos que se le oponían. No se revuelve ni se indigna, pero el, desencanto se ad vierte. DIARIO JLUST R A. D 0 D E I N F O R M. A C l ro. N G E N E R A merecedora de todas las libertades, protegidas por la máxima, autoridad. No basta ser testigos presenciales de una vida para saber de ella. Son muchos los qué íios ven, vivir; muy pocos los que pueden saber cuál ha sido nuestra verdadera vida, nuestra vida ideal, la única que vate la pena de ser vivida, la. del ideal inasequible, lo qué. pocos han visto en la vida del conde dé Romanonés. Jacinto BENAVENTE amor de sí mismo pudiera ser lo contrario del verdadero amor. Y ésto pudiera no ser mentira. Lá vejez definitiva es. él convencimien, to de no poder hacer ya lo que se quiere, y la absoluta falta de interés para hacer lo qué aún se puede. Punto muerto. Por eso si el verdor es lá esperanza en- lá madurez, la rnaduréz puede ser él temor de la podredumbre. Por eso la muerte es sólo un, mal pensamiento. Tu muerte puédé ser dulce y alegre para tL Pero será siempre triste para. los qué té; quieren. Y es que nada es tuyo, entera, absoluta y únicamente tuyo. Ni. tu vida. Ni siquiera tu niuérte. PAPELES DE LA CALLE No hay duda que é. ste ideal irrealizadq debió ser siempre una tristeza en. la vida. del Conde. Y más cuando pudo compren- den que quizá nadie compartía su triste- za y quizás eran poces, mify pocos, los. que advertían la causa. No. me tengo por un lince en política. Sólo tengo en. mi favorj para discurrir só bre ella, él, absoluto, desinterés, coa que puedo juzgarla. Para mí elcoiide de. Romanonés no ha sido sólo él político hábil, el dé las travesuras electorales, el de las zancadillas a sus adversarios; le he teñido siempre én un- alto concepto; político de altura, con un ideal, un sueño... Hacer de la; Mqnarquía española lo que fue un tiernpo, por. mucho tiempo, la Monarquía in- glesa. El régimen ideal, armonía perfecta de autoridad y libertades. Todo lo que hoy parece zozobrante y perdido en el desbarraste político del mundo. El ideal del conde- de Romanonés merece inás detenida coiísideración que las anécdotas y perfiles de su vida, en la que hubo algo más- que habilidades y travesuras. Un litó, un noble ideal dé una Es. n ñ- grande, OR la gracia dé un hallazgo me vienen a la memoria aquéllos decasílabos del maravilloso Palimsesto de Rubén. ¿Sé acuerda. -él lector aficionado a la poesía? Escrita en viejo, dialecLa. guerra es labranza y siembra, y la to eolio- -hallé esta página dentro un paz, fruto y cosecha. Pero cuando el íruto infolio- -y entre los libros de un monastér- no madura o la cosecha se acaba, ¡hay rib -del venerable San i Agustín. -Üri. qué volver a sembrar! V fraile acaso puso el escolio- -qué allí se. encuentra, dómine serio- -Me flacas manos No busques él sueño, porque huirá de y buen latín i. Pero yo rio he encontrado ti. deja, que él te encuentre, que ya no precisamente un palimsesto, sino un volu- podrás; huirle. Exactamente lo mismo ocu- minoso álbum lleno de notas, y. no ha sido rre con. el olvido. Por eso no vale, encaren el retiro de ün convento, ¿n o én un gar no té olvides porqué tú no- man- mundano automóvil alquilón- -mal olor das en tu olvidó sino el olvido. en ti. de tabaco quemado y frío 1- -donde, sin du dá algún viajero lo olvidó. Recordé- que! Si ves a una mujer con las piernas cruMiguel dé Cervantes recogía I,o s papeles de la. calle, y por imitarle en algo, me puse zadas, una montando sobré lá. otra, mira a leer aquellas notas qué su anónimo autor la oirá; porque la pierna qué monta. r. o llama- pensamientos. No son. regalo lírico dice la verdad. ni prodigios de filosofía, pero como no los tengo mejores de mi. propia Minerva y de- ¡Anda, consuélala, pobre mujer, está algo he de escribir... llorando, es sincera! J ¡Pero si ño llera porque diga la verdad sino porqué advierte qué yo no creo Si eres ün artista creador- -novelista o en. sus mentiras! dramaturgo- busca los temas en tu imagi- -Pues créele, jqué más te da! Lo que nación, mejor qué en, los hechos reales, no vaya la realidad a demostrarte la pobreza, importa és qué rio llore. de tu fantasía. y se te acabe él fantasear; por donde tu obra ya no será nunca un La masa odia la imagqn derhombre: sólo, poema, que es lo que ha dé ser siempre. porqué, no todas las caras son iguales. Claro qué es indispensable apoyarse: en Como sü justicia es la igualdad, tiejide a lavrealidád: pero para volar y no; para queeliminar al que se distingue. Malo és que darse éñ ella, porque con ¿lia sólo pudiera; él pastor aplaste el rebañg; pero és mucho parecer mentira (en tu obra la verdad dé péor- -y ésta és lágran esclavitud- -qqe el la vida que copiaste, y él arte verdadero rebaño; aplasté al hombre. consiste en lo contrario eh que parezca verdad- la mentira de tu imaginación; Ella era tan. buena, tan buena, que no pudo creer nunca en mi maldad. Era mi madre. La felicidad, es un. caíiiino y no una meta. Jacinto Benavehte rios dice po. r boca de. un personaje de. La! escuela de las Mi amigo estaba Enfermo gravve. y me princesas Princesa, cómo, eres, reina, 1 dijo, disimulando su tristeza: como pudieras serlo, ¿invitarías a un so. -Me gustaría, después dé muerto, ver berano a tú palacio sin haberle dispuesto y oír a los ¡que hablen bien o mal. de, mí. regio alojamiento? Y si tu palacio estaba Probablemente, les daría la razón áhreves. dispuesto para recibirlo -1 ¿no seria siem- T- Trá- nquilízate. Aunque acaso podrás pre regio pala cio aunqué vel rey esperado ver y oír, no oirás ni veras nada. Eí récuer- no llegase nunca? Así eh nuestro, cora- do és, sólo un eco de la voz, y de la intenzón debemos disponer cuanto es preciso; sidad de, la voz depende. Sólo verás él olpara nuestra felicidad, aunque la felici- vido. Ya; dijo Shakespeare en Hamlét dad no llegue nunca. Tiene razón el Todo: Ib demás es- sileíicio. rnaestro, y yo, por mi cuenta, deduzco y pienso. La felicidad és mejor deseo y; esHayi- muchas más notas. Pero hoy ya peranza que satisfacción y realidad- Porfueron! bastantes y las aprovecharé otro; que cuando ésta viene, sé va aquélla. día. Uno de ésos días, los más de mi vida, e, n. qué, neqésíto- llenar con algo de afuera lá r quedad ¿e. rni cerebro donde hay un Am a al prójimo como a tí mismo. sordo rumor de oleaje; ¡pero sin agua y Según- esta santa sentencia, el amor de sí L mismo es el principio del; amor a lo de- s i n s a l! y más. Y así es la verdad. Pero él ex. éradp Feljüe S A S S O N F i- -V