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MADRID, DÍA 21 DE JUMO DE 1950. NUMERO SUELTO 50 CENTS. en fray Luis la tiene permanente. La actitud de fray Luis es otra: no achaca las ONSIDERO el caso de un gran es- corruptelas a imperfección de una creen 8 critor postergado. Existe un moti- cia- -y no se erige en modelo- sino que v a vo de mi insistencia al hablar de considera las flaquezas, las imperfecciones, fray Luis de Granada: simpatía por la ac- como inherentes a la naturaleza corrupti- j titud de fray Luis. No desconozco la finu- ble del hombre. En su crítica podrá haber ra, la sagacidad, con que Marcel Bataillon algo de tópico- -el lugar común tradicioestudia ti espíritu de fray Luis. Hay, sin nal- pero hay también una parte persoembargo, además, en fray Luis, para el nal, originalísima. Y en esa parte, fray artista, un aspecto crítico, un aspecto téc- Luis va más lejos, mucho más lejos, que nico. En la segunda mitad del siglo XVI, Valdés; léase, por ejemplo, lo que se dice la Guía de pecadores viene a ser como al tratar de la gula. En Valdés el antibeuna réplica del Diálogo 1 de Mercurio y licismo es desmayado, evasivo; Valdés ha Carón de Alfonso de Valdés, en la pri- de estar mirando al Emperador, En fray mera mitad del siglo. El libro de Valdés Luis el antibelicismo es categórico, rotunes una obra de crítica circunstancial, mo- do, enérgico. Valdés escribe claro, limpio, mentánea; como crítica oportunista preciso; pero es frío, incoloro. Gozamos lleva aparejados todos los peligros, todos en fray Luis dé una variedad de giros, los defectos de tal crítica. La posición de de una abundancia en vqcablos, de una Valdés nos parece difícil, comprometida; facundia, qué no encontramos en Valdés. secretario de Carlos I, ño ha de poder Narra fray Luis como un moderno: es desenvolverse con soltura, independiente- deliciosa la historia que cuenta de Gordomente habrá de estar sujeto a miramien- nia, la pobre Gordonia, una de las tres tos de que está exento el escritor libre. hermanas de San Gregorio el Magno. Per Por otra parte, Valdés, propugnador de adelantado, en su análisis de la envidia, tierta modalidad espiritual, ha de subor- tan fino, tan penetrante, se ha explicado dinarlo todo- -con amaño, con injusticia- -fray Luis su pasajero descalabro, o por lo a tal modalidad. Declarémonos: Alfonso menos- nosotros hoy lo vemos explicado. de Valdés subordina su crítica social a la El otro fray Luis, el manchego, víctima crítica de un cristianismo, en su concep- también de la misma pasión, habla reiteto imperfecto. Valdés quiere representar radamente, en sus poesías, de la envidia, -se le hace modernamente representar- -con la vehemencia de un buen manchego. un cristianismo depurado perfecto. Pron (Volviéndolo a pensar. -Valdés, desde to echamos de ver, en su libro, la pugna Roma, nos da la impresión de la Europa entre la pretensión y el texto. No com- revuelta; fray Luis, desde Lisboa, nos da prendemos, por ejemplo, la desenvoltura la impresión del mundo atlántico. Con con que, en pocas líneas, juzga el levan- Valdés nos sentimos inquietos; con fray tamiento de las Comunidades. Valdés da Luis descansamos. Siento haber sido duro a entender que hubiera sido una cruel- con Valdés; cada día tengo más miedo de dad nada menos que una crueldad escribir. perdonar a Padilla, a Bravo y a MaldonaAZORIN do. No nos satisfacen tampoco los motivos, pueriles, que nos da del saco de Roma; nos repugna, sobre todo, que ante las devastaciones del saqueo, uno de los MEDIO SIGLO DE GLOpersonajes del Diálogo portavoz de RIAS TEATRALES Valdés, nos diga que está muerto de risa y que se está concomiendo de plaNA buena comedia, lo mismo qué cer Parcial había de ser Valdés al trauna buena novela, puede ser contar de la prisión en Madrid- -y de la libetada en tres minutos. Uno para el ración- -de Francisco I. Esos hechos comargumento, otro para la acción y la intriplejos exigen en el historiador delicadeza ga y él tercero para el desenlacé. Adiviy serenidad. Valdés se hace cargo- -no po- nad de quién és esta afirmación categódía por menos- -de algunas de las objecio- rica. No es muy difícil llegar al dramanes formuladas por los amigos de Fran- turgo, por el camino de la eliminación, cisco; pero concluye en contra del mo- pues no abundan los conocedores experinarca francés. Amigo del Emperador, le mentados de la carpintería teatral. Pues, era imposible hacer otra cosa. El asunto sí; las palabras que citamos son de Sarde la carcelería- -y libertad- -de Francis- dou y las encontramos en el libro de Mico I ha de ensamblarse, necesariamente, chel Georges- Michel Un demisiécle de con el paso libre, a través de Francia, que gloires théatrales Conforme indica el tíFrancisco concede a Carlos, en momen- tulo, no se trata de teoría, ni de estética, íos muy difíciles para el Emperador. Como ni de nada sesudo, sino dé un montón de enlazados esos dos hechos, los estudia, anécdotas más o menos interesantes. En con toda serenidad, con toda delicadeza, fin: de la pequeña historia del teatro, el arzobispo- duque de Cambrai, Fenelon, el parisién, en primer término. en el LXVI de sus Diálogos Si la frase dé Sardou es bien expresiva Fray Luis, como se decía en el viejo de su concepto del teatro, no lo es menos Parlamento, eleva la cuestión La crí- del carácter dé la divina Sarah la anéctica en Valdés tiene una base transitoria; dota que la pinta. Odiaba a Julia Bartet, D I ARIO I L UST RADO D E INF O R MÁ 6 I O N G ENERA L t UNA A C T I T U D U que la sucedía en la Comedie Frangaise, y cuando una noche un imprudente pronunció el nombre en entredicho, ella lé preguntó: De modo que tiene mucho éxito? Oh, madame- -contestó el hombre, que estaba en la luna- más de mil personas la esperaban a la salida. ¿Para qué? ¿Para matarla? replicó fríamente Sarah Bernhardt. Otra actriz, igualmente dinámica, vistosa y algo cabotine Cécilé Sorel, fue recibida én El Cairo por el Rey Fuard, padre del actual Monarca. La Sorel habló con tanta vehemencia, que el Soberano no pudo abrir la boca, y luego se retiró antes de qué su augusto interlocutor diera por terminada la audiencia. El Rey, que era indulgente e ingenioso, se dirigió a los cortesanos, e indicando a la actriz que salía, les dijo: Me ha recibido muy bien... en mi casa. Y la misma Céliméne Sorel, hablando con Mussolini, exclamó: Excelencia... ¡qué frente, qué mirada, qué voz! Es una lástima q u e no se haya dedicado al teatro. Lucien Guitry, padre de Sacha, él Barba- Azul sin víctimas, que no sólo fue un gran actor, sinq durante varios años director también del teatro Renaissance, recibió un día un manuscrito de otro cómico, de cuyas ambiciones literarias no tenia buena opinión. Apuesto un louis (veinte francos oro) a que usted no leerá esta comedia. Lucien Guitry le devolvió el original, con un cheque de veinte francos y con estas palabras: Ha ganado usted. Por el contrarío, Massénet era la cortesía, la amabilidad y la puntualidad personificadas. En el ensayo de una de sus óperas, en que los coros cantaban pésimamente, el maestro les dijo con su graciosa sonrisa: Vamos, hagamos un bis como si el público hubiese aplaudido... Recomencemos. Otro hombre muy amable, Tristán Bernard, a quien tantas anécdotas auténticas e inventadas se atribuyen, contestó así a un amigo qué intentó ayudarle en la lucha contra él gabán: Es él único deporte q u é practico; no me prives de él. Pero no todo él libro del autor francés es alegre. Hay detalles tristes, como la lucha de Diaghilév contra la muerte y la de Nijinsky contra la locura. El creador de la Siesta de un fauno era dé una ignorancia supina, y ante numerosos críticos, estetas y admiradores tuvo que confesar que nunca había leído un sólo verso dé Mallarmé. Internado en un sanatorio, suizo, pasó sus días a cuatro patas, relinchando como un caballo. Los recuerdos de su esposa, húngara, forman uno de los libros más dolorosamente impresionantes. Amaba a España como su maestro Diaghilév, qué solía decir: España es un ardiente encanto, donde todo vive, vibra y palmta con pasión: hasta la tierra y el cielo. Andrés EVESZ