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DIARIO ILUSTRADO DE I N FORMACIÓN GENERAL UNA FEGHA- OLVIDADA E n esté mqnumento pueden los escultores, españoles, en reñido concurso, poner de manifiesto su arte, mejor. que en el triste; busto de un autor, que sólo ha podido ser un episodio én la historia del teatro español. Y si- nadie cree que el renunciar, a ver mi busto en la plaza de mi nombre sea por modestia, sino tal, vez por desmedida vanidad, crean que ninguna mayor satisr facción a mi vanidad 6 a, mi orgullo que ver alzarse en esa plaza él monumento a María Guerrero. El teatro do. Calderón dé Ja Barca y én el centro de la plaza él ino- nüméntoa María Guerrero, y allá, én un extremo, una pequeña lápida con mi nombré, pequeño, muy, pequeño también, como la- lápida. Tal vez lapida y nombre, depuro orgullo, saltarán un día en pedazos para caer al 1 pie del monumento erigido á la memoria desaquella gran artista, de la que amó el teatro sobre todas, las cosas, dé aquella admirable mujer española, y madrileña, por si algo le faltara, para dar valor, al recuerdo, que Madrid y España deben a su memoria. Al firmar este artículo, no quiero, que sea. eoji mi nombré; quiero que sea con un- nombré, que. es; para mí recuerdo alegre, y doloroso. Por eso mismo hago de él mi mejor homenaje a María Guerrero. El autor. de La Malquerida D IAR- 1 O 1 JS T. RADv o D E- I N F O Kk 1 A ci 0. N G ENE 3 R- A L! m res; al servicio de- ese arte, no sé agotaba; incesantemente, se. producían, actores: per; Nuestro- -ilustre- colaborador fectos, consumados. Cada papel encontra don Jacinto- I? eiíávente, al esba su actor: la adecuación, era irreprocha; cribir este delicada- y justo re 1 ble, en ia edad, en el físico, en los. mpda cuerdo a María -Guerrero, t ¡alés, en los movimientos, -en la expresión. puesto empeño en suscribirlo Cuarto. Esta adecuación, de que Ihablo ha- Ñ de- modo que la solajfirma cons- tituya un homenaje a- la genial cé qué cada cual e sté en sii sitio y que intérprete de u n a d e sus más sea como debe ser. No podrá una actriz aplaudidas obras... provecía, a nciué genial, hacer de joyen; cita. N un- gran actor, ya viejo, podría, N el pasado 1 mes de enero se, cumvolver, én la pantalla, a sus verdes años. plieron años de la muerte dé María Al mérics én. lo qué yo hasta ahora llevo, Guerrero. No es posible leer todos visto. Creía yo qu, e los actores del aludido los periódicos, en Jos. qué, yo leo a diapaís gesticulaban excesivamente; me he rio, que son los más importantes, no he encontrado con actores dé un arte sobrio, hallado una 1 sola, nota recordatoria de la natural. Su- naturalidad, no és afectada, sisctriz que fue durante los últimos años no la naturalidad natural de que habladel siglo pasado y los- primeros del actual ba nuestro Julián Romea. -He visto w i la mayor gloria escénica del teatro espaDostoiewsky sobrio, una Juana de Ár ¡co ñol. Lo de singular actriz fue ló menos én ella. En algunos aspectos dé su arte, sobria. Quinto. Se dispone én el. cine de pudo haber otrasqúe la igualaran o aun la universalidad del espacio no está él ja superasen. En lo que. superó a todos, espacio limitado como en el teatro. Sn tsn, actores, actrices, autores y emprésarios, segundo podemos, pasar de un lugar a fúé en el más férvido entusiasmo por su aroiré. Podemos tener la, visión: del todo y te, en el amor al teatro, al qué ofrendó, con- la visión dé la parte. A veces en la parte está- lo esencial; eso se pone. de relieve su- vida y su arte, cuantos provechos maén el -cine unas manos lo. dicen todo; teriales pudo obtener en su vida. Á ella se en una cara, contemplada aisladañientéí debe la primera restauración del teatro. observamos- -s i n engorrosas explicacioEspañol, la del teatro de la Princesa, que. nes- -todo, un estado anímico, todo up ca h o y lleva su nombre, y la, más atrevida, Ja más gloriosa dé sus empresas, la cons: rácter: Basta con la crispación de. las má- nos, con la luz dé los ojos. Sexto. Norma trucción del teatro Cervantes én Sueños fundamental en él teatro es la dé que todo Aires; empresa que agoté sus energías j sobrehumanas, donde, consumió sus matedebe ocurrir en el escenario; no valen reriales recursos hasta éí crédito, y e ¡n cuyas ferencias. Dificultoso es en él teatro guarobras, vigiladas por ella constantemente, dar el precepto fácil en el; cipe Cuan contrajo la dolencia que había de adelantar OY espectador novicio en el cine do un actor dice, por ejemplo, en él d su fallecimiento. r es para mí arte nuevo el séptimo ar- ne yo estaba allí y. lo vi podemos ver El teatro, que. hoy lleva su nombre, i te. voy a concretar, en algunos pun- a, ese, personaje, durante; un momento, en realzado por ser teatro, nacional, tenía pré tos lo qué pienso del cine Primero. No aquél lugar presenciando lo que ocurrió. déstinación para- ella. En, él sé presentó al me ave- ngo a: designar las obras del, cine -Séptimo. Disponemos en el cine? de lo público por primera vez, en el año de su con éi vocablo película es, decir, pie- real y- dé lp irreal. No sería cosa Ilanji esinauguración; en él fue por primera ve? lécita como la tastana en la granadav céaiñcar el cuento de aparecidos, dé Lo. emprésaria, mientras se terminaban las la. fárfara 1 en el huevo, la bizna én la ínuez. pe, en El; peregrino en su patria faci- obras del teatro Español; dé él fue más Repugno este diminutivo humilde para lísimo es en el cine El cine puede tarde propietaria, al dejar, el teatro Espa- obras grandes. En él teatro háy sainetes, espaciarse en lo irreal, fantasía, humor, ñol, porj desacuerdos con el Ayuntamien- comedias, dramas, tragedias, tragicome- antojos. to; en él estuvo expuesto, al morir, su dias; én el cine existen todos estos gécadáver, y: dé él salió, por fin ¿para ser neros- y no se dispone- -sí no queremos No tienen valor estas, notas; sün obser- enterrada. Si. el teatro María Guerrero es invadir, él teatro- sjno de un vocablo para, vacipnés- r- las primaras observaciones- dé por derecho, propio el mejor monumento todo. Segundo. Para labrar una reja se ne- un transeiínte que pasa por la callé: y en- s a su memoria, no creo que aun sea bas- cesita ser herrero; para cortar un traje ira en un cine en donde no había én- tánté, por ser jfcañ de su pertenencia, a ser sastre- para trazar una casa, ser ar- trado hacía un cuarto de siglo. Tendría testirr) oniar cuánto, eí teatro español tie- ¿quitécto para escribir una novela, ser no- ahora que concretar; no vale la teoría sin velista. No sé necesita nada, absolutamen- la práctica, Hé visto, con profunda emo- V ne que agradecer a María Guerrero. Si frente al teatro Español, ya no es te nada, para imaginar una película; lo ción. ia lagenerosa fra ¡ncesa como dice posible, pues sería; sacrilegio quitar el mo- púéde hacer quien quiera. Y es cosa rara nuestro Feijoo. Tenía yo tirria a la ar; -numénto a Calderón dé la Barca para qué, necesitándose muchas talegadas para queología en ía hoyela, en el teatro- ante sustituirlo con cualquier. otro, si frente: montar Una obra, haya siempre un; caba- la reproducción pasmosa de la primera mi- Y llaneza, sin. em a! teatro de su nombre, rio es lugar áde- lio blanco que; con toda sti capital en un tad del siglo- XVI, me he entregado a la arriesgue cuadó, ya qué el Ayuntamiento tenía barazo, alguno, -se da en todas partes esta arqueología. Dice Juan Pérez de Moya, engendro, No acordado, y agradezco el acuerdo én feliz faciíidád. Tercero. He advertido en en 1583, que Juana de Arco, era de pequeña estatura, y rústico, cuanto vale, aunque por. cuánto vale no. mi frecuentación del cine la incontesta- cabellos negros dé, rostro de Arco y de la Juana que lo acepte de colocar mi- busto én la plaza. ble superioridad de, cierta. nación allende yo he! visto es rubia, esbelta, los ojos gar- que lleva mi nombre, ¿no podría en ese él mar. Quedé sorprendido; juzgaba, sin zos, dulce, la mirada, carnosa la boca. Fei- luga r, frente al teatro Calderón, eri- desestimar a éste país, que no era el arte jóo dice que los. franceses creen que? girse un ínOnuméntp a; María, Guerrero, donde -despuntábala pesar d. e Poe, a pe- aquélla rara mujer se gobernó en todas que pudiera serlo- al mismo tiempo a los sar de Longfellow, a pesar de Emerson. sus empresas por divina inspiración Hay Jiómbres más gloriosos del teatro, español? No estaba yo en lo cierto: las obras, pro- que ver, en el misterio de Péguy, tomo. Ninguna otra- figura, como la de María. ducidas en ese país mé, han puesto ante germina la idea. de la salvación de Frari- Guerrero, por ser femenina, por haber los o jos uA arte fino, profundo. IbaJ vien- cía en el cerebro; de la niña Juana: pársido, intérprete- de autores antiguos y mo- do también, con la misma sorpresa, con gínas dé extremada delicadeza. dernos; para, simbolizar en ella toda la, el mismo asombro. que. el plantel, dé acto 1 gloria: delteatró español. A Z O H I N E S