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D I A R I O IL ENERO, DEÍ 95 Q, NUMERO SUELTO 50 CENTS, fl ff T R Á D O DE IN- F O R M ACl O N G E N ERA L! personajes políticos. En algunas de sus nos Wright, Gorki... esto es, de ningucartas íntimas, confidenciales, reveía ese ra de ¡as. figuras en auge a principios de 0 creo que el Norte de príncipes conocimiento. Valen, sin embargo, las ob- siglo. ¿Tan lejos quedan ya del hombre atribuido a Antonio Pérez, sea de- servaciones de fray- Luis no por estar res- actual? -Pertenecen a una- generación que, por ser la inmediatamente anterior a la otro autor. Se ha creído, siempre tringidas a Ja política, como en Antonio que la Epístola moral era de Sioja; un Pérez, sino, porque se adentra el autor, de los maestros de hoy, paga su tributoa la crXel verdad enunciada por Psichaerudito; Adolfo de Castro. descubrió- -0 generalizando, en lo más íntimo y perduri: Vayamos contra nuestros padres, a creyó descubrir- -que la Epístola era rio rable de la naturaleza humana. En la favor de nuestros abuelos. Pero tampo de Sioja, sino de un tal Fernández Andra- Guía de pecadores las observaciones co los antepasados están seguros de que, da. -Forma y espíritu, en la Epístola co- sobré la prudencia están contenidas en el sol de los muertos luzca, siempre parresponden a forma y espirito en Rioja. once puntos del libro segundo de la sera ellos. La gloria conoce días y noches, No han creído en el descubrimiento, en- gunda parte. El punto tercero comienza tre oíros, Narciso Campillo y Antonio de asi: Prudencia es también saber sufrir- cen cierta periodicidad, y, si se estabiliza, es con el riesgo de que el culto tradicioValbuena. Menéndez y. Pelayo se mues- los defectos de los otros, y dar pasada a tía dudoso. Campillo, nacido, en- lá mis- las flaquezas ajenas, y no querer descar- nal decaiga en enfadosa rutina. ma ciudad en que naciera Rioja, en la rriis- nar las- llagas hasta el hueso. (No podría Esa elemental experiencia histórica se ma calle, se resiste, si se sufre decir, a- que imaginar fray Luis que estas palabras secomprueba, sobre todo, en la línea que- su vecino, sea desahuciado. Én el Norte rían adecuadas a su situación, después de brada que. suele seguir la fama de los. de príncipes ló esencial son las páginas su candor, en el asunto de la monja mila- políticos. Les franceses no saben, probablemente, lo que deben- a la victoria dedicadas a la prudencia; Ia prudencia es grera. Evoca algunos, de esos puntos la de IÍJIS, en una guerra que, vista a la lin resultado de la expeiiencia. Se podrá figura de: Goethe cuando nos habla Goethe del trabajo cumplido cen animo sere- luz de hoy, fue el preludio de otra mu escribir sobre la prudencia basándose- -íocho más dura, ruinosa y de más difícil íal o parcialmente- -en libros- ajenos; Gra- no, frente al trabajo de su amigo Schiller, paz. Por eso quizá no ha sido recordado cián se basa, parcialmente, en ajenos li- realizado exasperadarnente. Cuantos esCl- emenceau- -de cita indefectible hace un bros. No se podrá escribir sobre la ma- cribimos debemos tener siempre presencuarto de siglo- -en la encuesta, que moteria, prpíuhdarrjente, originalmente, si no tes estss palabras de fray. Luis: Pruse cuenta con una larga y variada expe- dencia es también, y muy grande, saber tiva él presente comentario. Por otra parte, los consultados por. Jean Rousselot han teriencia. Y si la prudencia atañe a cosas tomar las ocupaciones (por honestas que nido el buen, gusto de no mencionar, por de Gobierno, a cosas de políticas, se po- sean) con templanza, para que no ahogueextraordinaria eme sea su talla, a quienes drá mucho menos. Será preciso un. cono- mos el espíritu cen demasiado trabajo. complicaron, grave y siniestramente, la cimiento personal de hombres y COSES. En Y si el espíritu se ahoga- -podernos comenHistoria contemporánea: Lenin, Iíitkr. 1851, recién llegado a Madrid, a les veín- tar- la obra, novela, comedia, poema, salNo serían los franceses como son si no tiúri años, estrena Adeíardo López de drá forzada, sin frescura, sin la graciosa hubiesen adjudicadoi aplastante mayoría Ayala su comedia El hombre de Esta- e inefable espontaneidad. a figuras de su propia nacionalidad. De los do -don Rodrigo Calderón- La psicoloAZORIN diez faros alzados por el voto restringía del personaje es, naturalmente, rudi- gido de Les nouvelles littérairés siete mentaría; no tenía. Ay ia experiencia de. son, de pabellón francés, y de los tres resla gobernación; pudo escribir tal obra tantes, uno es afrancesado, tan, típico co- andando los años, cuando ya había sido -DIEZ. -FAROS ministro varias veces e intervenido i en- -S. ÍGLO X X -mo- Pablo Picasso, español de origen. Ni un español de veras aparece en la selec. episodios tan importantes como ¡a. revoON impaciencia difícil, por lo visto, ción triunfante. Ni. un hispanoamericario, lución de 1868, y presidido el Congrede reprimir, ya que ia nostalgia ni utuaméricano del Norte, ni un italiano, so. En 1556 publica, fray Luis de Granada ni un inglés... No deja de ser significativa ha servido de acicate al recuento su Guía de pecadores Fray Luis nace en 1504; se extiende su vida a casi iodo, de emociones y. memorias, se hace ahora ésta reacción, dé tipo nacionalista, en el orel balance de este medio siglo que, en ri- den intelectual: Respecto a valores espael siglo; muere en 1588. Puede haber esgor, no cabe daf por transcurrido has ta ñoles, ¿cómo desconocer o soslayar la exiscrito fray Luis la Guía a les cuarenta y ocho años, a los cincuenta, a los cin- el primero de enero de 1951. Pero no es tencia, a lo largo de los últimos cincuenta cuenta y dos. Dice er- mismo fray Luis preciso aguardar tanto para saber quié- años, de Cajal, de Unamuno, de Falla, ennes son los diez hombres más represen- tre otros, aparte los qué aun vívenmelos o que escribió el libro en Badajoz; opina el padre Alonso Getino que debió de esr. tativos de ese lapso, según lá pregunta tres grandes figuras dé resonancia inter cribir parte en Badajoz y parte en Lisboa dirigida por Jean Rousselot, en Les hou- nacional? La cuestión aquí estriba en si al escribir velies littérairés a doscientas personaliAventurado concepto este dé los homsu libro, tenía ya el autor la experiencia dades francesas de especial rejieve en, las bres representativos. -No se puede- explicar Letras, las Ciencias y las Artes. necesaria para dictaminar sobre la prudencia. En Antonio Pérez el estilo, el del He aquí el resultado, con el coeficiente el mundo dé nuestros días sin récoaocer influencia al cine Norte es inconfundible: estilo de quien de votos obtenidos en cada caso: Al- toda su su Greta GarUo, decon su Chartrascendente ha estado siempre redactando en prosa beirt Einstein, 70. por roo; Henri. Berg- ót o social, superior, tal vez, a la que en fuerza oficial tan distinta de la prosa litera- son, 65 por roo; Marcel Proust, 60 por épocas, pasadas ejercieran proceres y magria. 1 (Y siendo, yo subsecretario hube de 100; Cláude Debussy, 6 q por 100; André nates dé grandes Cortes. Una observación escribir, en prosa literaria, el preámbulo Gide, 56 por 10o; 1 Paúl Valéry, 56 por más: fenómeno característico de. estos, úlde un decreto importante; apareció luego, 100; Louis de Broglie, 56; por 100; Sig. años- es las Ciencias, en la Gaceta transfundido, por obra mund Freud, 53 por 100; Pablo Picas- timosno por esoél avance de las Artes halas Letras y de algún negociado, en prosa oficial so, 53 por roo; Paúl Claudel, 52 por ióo. pero de perder terreno. Es- íSurioso. notar bían En el Norte el espíritu está concorde Vienen a continuación Peguy, Planck, el equilibrio de los- re- presentantes de unas con el espíritu de Antonio Pérez. Las ob- Rayel, Rodin, Mauriac, Flemiñg... y otras en esa especié- de patriciadb que servaciones, por ejemplo, sobre los ofenUnos nombres suscitan otros, punto hombres didos no pueden ser sino de quien se ha menos que automáticamente, era el áni- antes consignamos: cuatro letras, no de ciencia y cuatro hombres dé sin encontrado ante los ofendidos -crea- mo del lector, y no tanto para modificar cierta inclinación hacia esté último grupo, des por él -y es él mismo un ofendido la lista como para enriquecerla, amplian- puesto que el filósofo Bérgson íué homÉn ningún libro español, que yo sepa, do, mas o menos, con éste o aquel criteSí habla de la prudencia con la sagacidad, rio, tan rigurosa selección. ¿Y Huxley, bre de gran pluma. Quedan al margen de esa clasificación un músico con la penetración que err la Guía de Rilke, Apollinaire, lord Rutherfordv Hei- Entre todos, componen los y un pintor. diez faros pecadores Fue en Portugal fray Luis deggér, Hemingway, Matisse? Algunos del medio siglo. Más podían ser. No son consejero preciadísimo de la Reina Cata- dé estos nombres son citados por éste o pocos los que necesita. para orientarse, el lina; hermana de Carlos- I ccnccía, por aquel concurrente a la encuesta. Pero no mundo de hoy, su frecuentación de- Palacio, la vida po- hallamos en ninguna áz las conísstacio- rnare mágnum perdido en tempestuoso lítica, social, diplomática; tenía una expe- n es- hasta ah ora insertas en Lesnouvelriencia que 1 permitía hablar con exac- les Iíítéraires la mención de Marconi, M. FERNANDEZ ALMAGRO. titud de los negocios públicos y de los B Annunzio, Barres, Haupímann, herma- de la lie al Ac adcr. iia da la Histeria LA P R U D E N C I A- DEL C