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D IAR IO I L U T R A D O DIE IINFORMA C IO N G E N E RA L ft N los años de mi al salir de San Ginés niñez era nota característica de llejón de Eslava, que la Semana Santa las mal podría olvidarme mesas dé petitorio, en el día de Jueves ña, y estoy seguro que no hubieran sido nunca de ella, ni de su rostro, ni de Santo. No se prodigaban entonces tan- tantos los corredores de las estaciones y su figura, ni de su atavío de! noble to las peticiones benéficas, y las del Jue- los visitadores de templos si no les hubiera majestad. Lutos de Corte y turbulencias de los ves Santo, en las iglesias, conseguían pin- llevado, más que la devoción, la curiosir tiempos pusieron en desuso la visita de gües ingresos para sus fines. Sólo estaban dad de ver y saludar, aunque el saludo autorizadas las mesas petitorias para las costara el- dinero, a las señoras y señori- los Sagrarios. Después de ésta, yo no re: Casas de Socorro de los respectivos dis- tas encargada- de las mesas de pstitorio. cuerdo ninguna otra, por lo menos con tanto aparato y ceremonial, i. tritos, para la Inclusa y Colegio de la Pues aunque las encargadas de las mesas Era también dé mucho lucimiento en Paz, y, si mal no recuerdo para las Es- eran siempre señoras casadas, las qué tecuelas del Sagrado Corazón de Jesús. nían hijas no dejaban de acompañarse de Jueves Santo el obligado paseo ppr la Las señoras encargadas por turno de ellas para adorno y atracción a ía mesa. Carrera dé San Jerónimo, después dé recorrer Jas estaciones. No sé veía una mupresidir las mesas avi ában a sus amista- Y nunca ocasión más propicia para apredes de la hora en que les correspondía ciar las posibilidades y facilidades finan- jer sin mantilla, prendida con ¡claveles o el petitorio, y en honor a la verdad, las cieras de cualquier pretendiente, según se camelias. Una camelia costaba en aquel amistades no eludían el compromiso y las erítendiera o se desentendiera de acudir al día un duro. Los hombrea Vestían de leseñoras las veían acudir puntuales y com- reclamo. ¡Cuántas bodas no se habrán vita, con sombrero de copai Era gala de la placidas a depositar en la gran bandeja hecho o deshecho a los azares de una Carrera el popular matador Frascuelo vestido lujosamente de corkjp, menos un de plata, ¡oh, tiempos! monedas de oro, mesa de petitorio en Jueves Santo! año; sería el de la Restauración, én que centenes, medias onzas y onzas enteras. Dé las salidas de la Corte, a viüitar los tuvo la humorada de vestir ¡J 3 é levita y el Las más modestas dejaban caer los relucopa; lo qué flié cientes duros de don Amadeo, recién acu- Sagrarios, yo sólo recuerdo dé iquellos sombrero dé por muchos qías. motivo dé Hay que tiempos las de don Amadeo, con su es- comentarios ñados, o los más antiguos isabelinos. posa la Reina Victoria, que salían sin apa- confesar que le sentaba mejor el traje Muchas veces acompañé yo, de niño, rato alguno, a corto, que pocos toreros han llevado con a mi madre, cuando para la Inclusa y Co- solo caballerizo, pie, acompañado! de un más gallarda apostura y mayor lujo. y recorrían muchas iglelegio de la Paz, de los que mi padre era i sias a gran distancia de Palacio. Yo los Frascuelo residía siempre en Madrid; médico y director, asistía a la mesa, en pero én aquel tiempo, los ttiréros contralas iglesias de Loreto o de Montserrat, las vi en la del Loreto, en la calle ae Atopara resicha. Don Amadeo dejaba caer unas mo- tados en él la temporada dej Madridésto 1 se más próximas a nuestra pasa. Si el turno dían toda la temporada! A nedas de oro en- todas las mesas de peti- debe él que Rafael, el Q W, séá made petitorio era en las, últimas horas de la tarde, bien podía calcularse que en torio. drileño de nacimiento, a qu su padre, él cada bandeja habría ya sus cinco o seis De salidas con todo el ceremonial, es- señor Fernando, estaba coiiitratado aquél mil pesetas, en oro y plata. Por precau- pectáculo inolvidable, sólo recuerdo la año en Madrid y en Madrid viVia cotí su ción, en esas horas se situaba un guardia primera, y, ¿quién podía decir? la última, familia cuando nació Rafael) que fue baude Orden Público al lado de cada mesa. de la Corte de Alfonso XII con la Reina tizado, como yo, en la parrjoquia dé San No recuerdo que nunca se intentase un Sebastián. Tengo ese honor Vi esa satisfacMercedes. Aun tengo bien presente la atraco, aunque los tiempos, hasta los dulce, la gentil belleza de aquéll i Reina ción. j: f años de la Restauración, eran de inquie- niña. En aquella ocasión la vi t a i cerca, El Domingo de Pascua érk ia prinjéra tud constante y procorrida extraordinapicios para intentarria, y al día siguienlo todo. Después los te la priitnérajde aboh e mos c o n o c i d o no. La primera solía peores. ser con toros llamados de la tierra, ColL a s señoras vesmenar o Veragua, la tían de negro, con segunda con toros mantilla negra tamandalucéá. j bién. Peina, rosario y Toros y toreros, no devocionario eran, de sé si; m é j o r e s b lo mejor que sé guar. peores entonces que daba en casa, y de ahora, desdé luego, más valía cuanto más otra cosa, y también tiempo llevaran guarel público. cuando, dados. las cosas no son meDe ¡as mesas qué jores ni peores, sino atraían mayor concudistintas, no cabe disrrencia de donantes cutir; todos i- tienen y de curiosos era la razón. La razón de de la capilla dé los lo quej existe y r o actores, én la parropuédé ¡ser dé o t r o quia de San Sebasmodo. i C o n t t a lo tián, en la que turexistente no hay ranaban l a s más rezones que v a 1 f a n nombradas jr. las más ¿Se harán cargo los bellas a c t r i c e s de dé la O. N; U. al disaquel tiempo. En su cutir una vez más el mesa sé pedía para las caso de España? Y necesidades dé la caen este caso, lo exiápilla y Cofradía de los tente es él Atlántico, actores españoles, de España y el ré gimen la Virgen de la Noq u e España se ha vena. Era en donde, elegidlo; por algo que sin duda, se obtenía En vista del Interés que ha despertado entre tos ganaderos españoles la posibien España ha sido mayor recaudación. Hdad de aprovechar los sarmientos frescos de vid pira allmentar al ganado, pusiempre síiiónirno de bllcamos a continuación una completa información sobra este tema. Nuestro redacLas mesas de petitor, D. Luis de Armiñán, ha recabado del ingeniero agrónomo D. Carlos Morales Antorio eran uno de los tequera los más amplios y circunstanciados detalles acerca del valor alimenticio de voluntad: V atractivos de la Se; Jacinto los sarmientos y de su conservación en silos adecuados. mana Santa madrileBENAVENTE E ABC MANA ILUST R A D O DE INF O R M CI Q N A E NE RAL áfj DIARIO SANTA LOS SARMIENTOS FRESCOS DE VID