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MADRID, DÍA 20 DE FEBRERO DE 1949. NUMERO SUELTO 50 CENTS M) B N cualquier población por donde he pasado en mis viajes, una de mis diversiones predilectas ha sido siempre la de ante el mostrador golosinean, sin decbver escaparates. Si algún malicioso dije- rarse ante el escaparate. ra que es afición muy femenina, le diré, Como siempre es desairado y supone por lo que he podido observar, ya que ligereza y poco fundamento no justificar por estadística sería difícil comprobarlo, nuestros gustos, caprichos o manías con que el número de hombres en contempla- algún motivo razonable, y así, los colección ante los escaparates, si no excede, cionistas de sellos aseguran que por los iguala por lo menos al de mujeres, y, sellos se aprende Geografía y aun Histoaunque parezca absurdo aun los comer- ria, y los coleccionistas de sortijas de pucios dedicados a usos y adornos feme- ros, supongo que también habrán hallado ninos no son los de menor atracción ya alguna convincente razón para dar impara los hombres. Algún psiquiatra qui- portancia a su coleccionismo; la afición zá lo atribuya al fetichismo; lo cier- ai escaparateo- -la Academia me perdone to es que, extasiados ante un escaparate el neologismo- -muy bien puede revestirde calzado femenino, he visto a muchos se de trascendencia como estudio psicograves señores, que no creo fueran todos lógico de pueblos y personas. Por sus esfabricantes de calzado y se detuvieran a caparates puede apreciarse en dónde lo contemplarlo para apreciar hechuras y superfluo es de mayor estimación que lo precio. Ante las joyerías también suele necesario. Los escaparates nos dicen los verse más a los hombres que a las muje- grados de cultura y buen gusto de un res. Esto ya puede tener una explicación; pueblo; nos dicen también, en dónde lo la mujer luce las joyas, pero el hom- femenino predomina sobre lo masculino bre las paga, yes muy natural que sea él o viceversa, en dónde se come y se bequien se detenga a contemplarlas. Las be con sobriedad o con exceso, en dónde mujeres rara vez se paran ante las joyerías; se contentan con mirarlas de reojo; se atiende sobre todo a la sanidad y a la saben que al detenerse ante ellas parece- higiene, como en Estocolmo, en donde las rían codiciosas de poseerlas, y no es mo- mujeres, como en París, se extasían con mento propicio para iun adorador acer- preferencia ante la ropa blanca, y los ingleses ante las fruterías, y los alemanes carse a una mujer cuando contempla joyas. Las joyas no se logran a primera vista; es necesaria una brillante hoja de servicios para conseguirlas por vía amorosa. E ES CAPARATES ABC DIARIO ILUST R A D O DE I N F O R M A C: i o N G EN ERAL En Madrid, y no digamos en Andalucía, los escaparates predilectos de los mocitos artesanos son los de calzado. Hoy, por los precios, es frecuente ver calzados con alpargatas a muchos artesanos; en otro tiempo, a un madrileño, a un andaluz era raro verlos con alpargatas; para ellcs, el calzado era la prenda más importante del vestuario. También puede parecer inverosímil que ante las perfumerías no se detengan tanto las mujeres como los hombres. Las mujeres entran a comprar lo que necesitan sin detenerse a contemplarlo en el escaparate. No hay para qué darle dos cuartos al pregonero, ya es bastante darle muchas pesetas al perfumista. Los hombres, aunque en realidad dan un vistazo a cremas, lociones y tinturas, tienen el pretexto de que en los escaparates de las perfumerías hay también maquinillas, navajas y brochas de afeitar, y cepillos para la cabeza y los dientes; todo ello muy masculino. De los escaparates de las farmacias, no se diga; nunca se verá a una mujer ante ellos. Los escaparates de las confiterías y pastelerías también tienen sus mejores clientes en los hombres. Los hombres han sido siempre más gelosos que las mujeres. La mujer joven se abstiene de dulces y confituras, que, según dicen, engordan; aunque, por contrasentido, a las personas muy espiritadas se les designe como espíritu de la golosina, y las mujeres golosas, que suelen ser siempre viejas, cuando ya nada tienen que perder, como las jóvenes en la perfumería, sólo ante las delicatíssen en dónde los artículos para hombres están mejor presentados y con mayor profusión que los de uso y adorno femeninos, como es el caso de lnglatérra. De cosas menos importantes que los escaparates se ha escrito y publicado estudios psicológicos y filosóficos. De su estética mucho pudiera escribirse. Hay escaparates que son una verdadera obra de arte, por los que puede juzgarse del buen gusto artístico de un pueblo. Los escaparates de Oíd Bond Street en Londres, son un compendio de las ideas estéticas de Inglaterra y aún de las políticas y sociales. No pretendo justificar mi afición, gusto o chifladura por los escaparates. Una distinguida dama española; que compartía conmigo este amor al escaparate, me decía: -Yo, en París, en recorrer la calle de la Paz, desde la plaza de la Opera a la plaza Vendóme, no tardo nunca menos de dos horas. Pues en la plaza Vendóme hay que detenerse todavía en sus joyerías y en sus critalerías de arte, no menos valiosas que las joyas, y después seguir por la calle de Castiglione, á cuyo término está la sin par camisería y corbatería de Sulka. Y como de esos escaparates guardo como grato recuerdo de mis viajes, los de Regent y Oxford Streets en Londres, los de la Quinta Avenida en Nueva York, los de la calle Florida en Buenos Aires, y en España, los de la calle Fernando, en Barcelona, de tan castizo abolengo, y los modernos del Paseo de Gracia, y en la Barcelona vieja, entre las calles que rodean a la Catedral, en una callejuela, cuyo nombre no recuerdo, la sorpresa de selectos comercios de antigüedades y objetos de arte y algunas tiendas de modas, también del mejor gusto. Y, ¿cómo no recordar las tiendas de flores y de frutas de Niza y las de encajes y porcelanas de Bruselas, y los bazares de El Cairo y de Port- Said y las tiendas de los indios en Cananas y en Panamá y en todas partes las de juguetes, que nos vuelven a la niñez, evocadoras de Reyes Magos y de cuentos de hadas? Como en Londres, sobre la techumbre del teatro del Globo, en donde Shakespeare fue actor y empresario por algún tiempo, alrededor de un gran globo terráqueo se ostentaba como lema: Todo el mundo es teatro y todos en él somos histriones así puede decirse: Todo el mundo es escaparate y todos en él solicitamos que nos admiren y si es posible que nos compren. Y no es sólo el hombre, la Naturaleza toda es también escaparate. Laszlo Sulte. r y su esposa Hanna son dos húngaros Ya lo dijo Gracián: Condición tieque han podido escapar a la zona norteamericana de ne de linda la varia Naturaleza, pues Austria, donde actualmente se encuentran custodiados por los Estados Unidos. Eran caligrafos del Gobierno qriere ser atendida y celebrada. Imhúngaro y poseen pruebas evidentes de la farsa que se pí mió para ello en nuestro ánimo ha representado con motivo del bochornoso proceso una natural propensión a escudricontra el cardenal (del cual publica hoy ñar sus puntales efectos. A B C una Interesante biografía inédita en España) El matrimonio Sulter tiene coplas en microfilm de casi De esta natural propensión protodos los documentos empleados en el proceso. La concede todo el arte; en donde la Nafesión manuscrita del cardenal, que los comunistas dituraleza halla por fin el alma que cen que es autógrafa, está falsificada, como ge hallan sólo el artista puede darle. dispuestos a probar estos dos caligrafos oficiales. Jacinto BENAVENTE DEL PROCESO MINDSZENTT