Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID, DÍA 28 DE DICBRE. DE 1948. 50 CENTS. D I. A R I O I L U S T R ADO D E INF O R. M A C I O N G E N ERA L E S D E hace a ñ o s se ha perdido en los teatros la costumbre de la inocentada, que no faltaba en ningún teatro y era siempre de buen resultado para las empresas, aunque un año y otro no quedaba el público muy satisfecho, pues hay que confesar, para que no se diga que todo tiempo pasado fue mejor, que las inocentadas solían fracasar casi siempre. La mayor parte consistían en el cambio de sexo de los intérpretes. En el teatro Español no faltaba nunca el acto cuarto del Tenorio en que don Mariano Fernández hacía la Doña Inés y la primera actriz, el Don Juan. Don Mariano Fernández tenía su público y con él podía permitirse libertades que no carecían de gracia: gracia ingenua, rural, pero que desarmaba a la indignación por su misma ingenuidad primitiva. El cuarto acto del Tenorio se acompañaba con la clásica tonadilla El Trípili sin cambio de sexos. Don Mariano Fernández cantaba coplas de su invención y se divertía más que el público. Cuando don J o s é Valero formaba parte de la compañía, se representaba también un saínete en un acto, El maestro de escuela en el cual don José Valero hacía, como no se decí a entonces, unacreación del maestro de pueblo. La obra era muy popular y de ella quedó lo de í música, música! que a cada paso pedía el maestro, para impedir que el inspector de Enseñanza, q u ej asistía a ios- exame nes en misión oficial, oyera los disparates de los alumnos al contestar sus preguntas. ¡Cuántas veces se habrá pedido lo mismo en sesiones de Cortes y hasta enj solemnidades acadé micas: ¡Música, música! D Ai inaugurarse el teatro de la Prince sa, hoy de María Guerrero y Teatro Nabuen gusto. En una de ellas, se estrenó cional, su propietaria, la duquesa de Meuna parodia de los dramas románticos, de dina de las Torres, aya de la princesa de don Miguel Ramos Carrión y don Vital Asturias, contaba con llevar a su teatro Aza, autores predilectos de don Emilio un abono aristocrático, lo que sólo consiMario. La parodia se titulaba Amor, pa- guió, años más tarde, María Guerrero, rentesco y guerra o El medallón de to- cuando el teatro pasó a ser de su propiepacios y en ella lucían su gracia y su dad, no sin haberlo sido antes de otro buen arte doña Balbina Valverde, María propietario. La duquesa, como atracción Tubau y Lola Fernández; unas, en su para sus presuntos abonados, quiso que natural atuendo femenino; otras, en tra- fuera la compañía de don Emilio Mario, vesü como se dice en Francia y no debe la de. mayor prestigio entonces, la que decirse en España, y yo lo digo ahora, inaugurase su teatro. El luto reinante por tal vez sugestionado por los recuerdos de el Rey, rigurosamente llevado por la Coraquel tiempo y de aquella sociedad de la te y la aristocracia, y no digamos por los Restauración en que todo era mezcla de que con esto querían parecer de la Corte y chulería y de afrancesamiento. La chule- de la aristocracia, hizo fracasar el abono ría como expresión castiza, como protes- y aun la asistencia de lo mejor de Madrid, ta al anterior reinado de don Amadeo, y a un teatro muy alejado entonces del cenel afrancesamiento, aportado por los mo- tro, y como suele decirse, no calentado nárquicos emigrados a Francia durante el todavía. La temporada arrastraba penosareinado de don Amadeo y la primera Re- mente y sólo pudo salvarse con la inopública. centada de las acteices, entre las que figuraban Elisa Mendoza Tenorio, P e p a Guerra, Julia Martínez y María Guerrero en los comienzos de su carrera artística. L a inocentada fue lo único que consiguió llevar público al nuevo teatro y salvar de un desastre financiero a don Emilio Mario, que, bien escarmentado, volvió al año siguiente a su teatro de la Comedia, muy pesaroso de haberlo abandonado. Hoy, ¿q u i é n se acuerda de aquellas inocentadas y quién p u e d e echarlas de menos? Será porque ya todo en el año teatral es inocentada y todo el año se permite lo que entonces sólo se permitía en esos días. Obras de Pascua, inocentadas... En el teatro de la Hoy, muchas de ellas Comedia, d i r i g i do parecerían obras clápor don Emilio MaI. a Mesa directiva del Instituto de España, presidida por el obispo de Madrid- Alcalá, sicas. Hoy es otra la y compuesta por representantes de las distintas Academias, visitó ayer mañana, en su rio, las inocentadas verdadera inocentaeran de másfinaca- domicilio de Chamartín, a D. Ramón Menéndez Pidal, como decano de los académicos, da: tomar el teatro para felicitarle las Pascuas y hacerle un obsequio. (Don Ramón Meriende? Pida! apalidad. D o n Emilio en serio. No digo con drinado por D. Marcelino M enéndez y Pelayo, ingresó en la Real Academia Española, Mario destinaba el esto que el teatro ha el año 1902. El obsequio consistía en una pluma estilográfica, y, después de leer el seproducto a las actriñor Cotarelo el acuerdo de la Mesa de rendir este homenaje al ilustre director de la. de ser siempre serio, ces de su teatro y la Academia de la Lengua, D. Ramón Menéndez Pidal habló, en tono amistoso y pero sí que hasta paanecdótico, de su obra y de sus recuerdos personales. Fue él- -dijo- -uno de los primefunción no era nunra hacer reír hay que ros españoles que emplearon la pluma estilográfica, hace muchos aiños, cuando aun ca en el día de Inoponerse serio, y hoy, vivía D. Marcelino Menéndez y Peiayo. El cual odiaba esta clase de artefactos centes, sino después Usaba don Marcelino un mansuillero corriente con una pluma de acero en forma justamente, lo más de Reyes, pasadas las de corona, con un solo punto, porque el otro estaba siempre roto, y se mofaba de dramático, lo m á s fiestas de Navidad, los jóvenes que escribían con estilográfica. Yo os prometo- -dijo- -que con esta pluma triste es la risa, tanp a r a defender con que me regaláis concluiré mi Historia de la Lengua Castellana, en la que estoy trata risa. demasiada riella la pesada cuesta bajando. Precisamente acababa de pedir una a mi hija, que está de viaje fuera de España; la mía ye había estropeado. Don Ramón prometió dar, a sus ochenta sa. Moliere fue un de enero, terror de años, mucho que hacer a ios académicos, eruditos y lectores, porque, además de gran autor de obras empresarios. Y muesa Historia de a Lengua, publicará pronto una Historia del Romancero y otra de cómicas y no creo que chas veces se lograla Epopeya. La salua del Maestro es en efecto, envidiable, y su agilidad física tan ba el propósito, vpues h a y a habido nunca extraordinaria, que, al concluir ayer este acto intimo, y ya e el vestíbulo de su holas inocentadas d e i autor más serio teüto de Chamartín, al darse cuenta D. Ramón de que llovía copiosamente, pidió al teatro de la Comedia obispo y a los académicos, que- esperaran un momento, y subiendo rápidamente, con. la viveza de un muchacho, las escaleras, bajó con el paraguas y acompañó ál obispo eran siempre atractiJacinto y a todos sus visitantes hasta los coches. (Foto Zegrí. i vas por su novedad y BENAVENTE INOCENTADAS H O M E N A J E A DON R A M Ó N MENENDEZ PIDAL