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JULTQ D E 1948. NUMPRQ SUELTO EL WGON, DE LOS JUGUETES N tqdas las, casas en donde hay niños ha- yi un rincón lal que van a parar los juguetes rotas. Los franceses, qué tantos juguetes írari roto en a j íi su vida; y tantos, que les divirtieron por algún tiempo, han arrurnbadp cuando ya no les divierten, piensan que España es. buen rincón pisa sus juguetes des echados y, como a. niños- pobre s; nos. en. vían los que al ellos ya no les sirven- ni les divierten. Josefina Baker, Eüeiéíinft Boyer, ía So- reí, acaso Cheyalier y ahora el Gran Gui ¿ñol. ¿Qué motivos tienen para creer que- tan desprovistos estamos de juguetes nuevos que. sus juguetes viejos pueden divertirnos? Ctfrno siempre, nos juzgan muy atrasados. Pues sepan- que, cuando a ellos todavía, les divertían muchos de esos juguetes, los españoles y á los despreciábamos, iy que, muchos de esos juguetes franceses los habíamos roto hace tiempo eh España, para ver lo que de verdad tenían dentro, cuando- en Francia todavía sé pasmabarj- de adm iifáción ante ellosl Dígalo, su gran actor Monnet- Sully, con el que tanto nos divertimos pero co- n tro género dé diversión. Y dígalo 1 la misma, i gran Sararí, a la que muchos guardamos todavía el secreto, porqué nunca es agradable destruir ilusiones. Y dígalo, la gran Rejaríe, medianísima Gomedianta, á. lacpe- rn. -Francia Se pretendió comparar con la- Duse. El último de- los juguetes de desechó i que nos han enviado ha sido el ÍG ran Guighoi. Confieso qué el Gran Guignol ha sido uño de los juguetes dei París que más me han diveHido. Siempre que he ido a Parísy he sido asiduo concurrente al Gran Guignol. Tajito, como el espectáculo me interesaba, su públicoVEra unu público especial, taii especial, que había qu en no pasaba del bar que debía te. ner mt 0 í, acreditado sü whisky pues erán- müch s los ingleses que no salían del bar -eii toda lá noche. Sospecho que, si, no- allí místrip, cerciáy no. debía faltar el suministro de cocaína y otras drogas equivalerities. No nodía dudarse que el Gran Gui riol, por eL espectáculo y los espectadores, tenía su clima, comci se 3i ce DIARIO ILUST R A) DE INF O R M A CI G N G E N ER AL oo E V. i superarlo. Al teatro ya sólo le queda la que ha de averiguar cuánto valemos y divina palabra, último baluarte, suyo. Por cuánto peíamos. lo demás, ha pasado al rincón de los juCon el transcurso d, el tiempo hernós adguetes, como tantas otras cosas. quirido valor a los, ojos ajenos. Si fuimos Triste es contemplar estos rincones de inútiles y eñerjosos en la infar. cia, poíei: los juguetes desechados, que dicen de mos ya ser útiles y estimables. Pero si. tantas cosas muertas con ellos Pero, antes pusierop e, n el se ¿undo platillo pe- cuántas veces, como. el niño a quien, ya sas de. afecto, ikhpraVpqrierí p esas. de 1 realicansan Jos juguetes Huevos, vuelve á busdades y gramos de esperanzas, i Gran des- v car el rm ¿ón de los olvidados algúfi juilusión! Como tfn fruto que se deshidrata guete, que, por olvidado, le p arelce. íiuevo h- emps perdido pesantez Fuirños plonip la humanidad que al recovarse vuelye k a y somos plumaij y la infancia, r. o vendrá. también a- buscar, La -balanza ¿el, afecto, es- mucho más algunos de stós juguetes viejos y rotos? generosa que la: del interés, fea cosa es Y si n el rincón, de los juguetes de l que. ñpV quieran, y pt; ra, bien distinta, ñiños- hay tantos que pueden divertirles; que nos- necesiten. El carinó cambija- erí todavía, ¿qué no será en el rincór que oro y el comercio dé 14 yidá, ea cobre. hay eó todps los. cbrázpries, dé cósfl ol- Pesamos más físicamente, pero mercanvidadas y rotss, corrió los juguetes de losx tilrhente se nos aprecia por miíígrámcs. niños? Amores, amistades, lecturas- de la Las andanzas del mundo inoS llevan infancia y de. la juventud, ilusiones, luego, aigana. ye? a sér pesados en la ba- creencias, que fueron a parar- al nncoli. i ¿Quién sabe si al rebuscar entré elloár lanza dé la justicia humana. No érí la que sirve de símbolp á Jos tribunales juno podremos hallar la felicidad cme algiía rídicos sentenciadores que (í si ipúeden día tiramos po r ir en busca de algo nuevo? claudicarvpor excepc, ión, qui ren ser re- Agradezcamos a los- franceses quer nos flejo siempre de; la pureza, sinp. en la envíen sus viejos juguetes des ciados. En los recuerdos hay; sjempre poesía, y, la que juzga siíi toga riL birrete; Y ésa ha- v poesía lo embellece to o; Para la ipoesía, lanza tiene- un mecanisfno tan especia que no acepta peáas de plomo- ni de no hay nada viejo ni irisérvib le. El- cora- zón tiene la virtud, dé. resupitarlo. todo. hierro, El orp, álgq tan Sutil como la influencia, como, el poder y conjo la si. Yo quisiera, al morir r qué mi últirná! mir tuacióti privilegiada pueden arrancar la rada í era para elriftcón de rnisjugtietes, flecha indicádéíra, del cérí eii que d e s- de todos tnis juguetes? Y. ál? inqrif, resücansa y hacerla; retnontar la trabajera cijár con todos ellrfs, porque ellos fueran escala de nuestra pública estimación. lo mejor de mi vida. v, i V Jacinto ¿ENAVENTE Aun t emplea -q. tra balanza 1- mundo, más Jrebeldé, aparéktemente, a las leyes físicas, con, serió yá tanto. la preceden- v te: la balanza dé lá fortun la de utía 1 especie de lotería que toca sin í jugar y reparte premios sin otro esfuerzo que el de meter, nuestras bolas en él bombo. És... curiosa está- balanza parece. falsa, como queda- dicho, y es. veraz; parece injusta y es irreprochable parece- descompuesta y ¿s exacta. La más exacta- la máá... irreprochable y la más veraz de todas- lá tnás obediente a los principios de la gravedad. En- ella, los que pesan mas, quedan hundidos en el nivel inferiorj sin conseguir levantarse del soporte donde se ap oya el- platiHó. Ert cambio, los; que pe: Éjan poco, suben rápidamente, a las al- íúras. A todas horas vernos estos encumbramientos ínesperádoíé Ascienden cbmbél madero en el. agua y corno eí hidró- geno en el aire. No por sus prqpios m e reciríikntos, sino porque les cayó l pre- mió. de sobrenadac, -de flotar y de sobresalir a fuerza de péáár poco. Eso sí: sóú cómo el humó que, después de re- montárse sobre tpdos, se diluye al po ¿o- m tiempo y desaparece, sin dejar eí más levg recuerdo de su ascensión. No quiere decir esto que los méritos s reales y el talento fecundo se vean siempre privados de gozar el premio aleanzado por s s abras. El mundo tiene- tam- bien para estes una de Tsus mejores y más equilibradas balanzas: la balanza de la posteridad. Luis MARTÍNEZ KLEISER (le Xa Real Academia Esrp üola LAS BALANZAS DEL E diría V que cuando, al nacer, nos colgcah en él mostrador del inundó, cerno mercancía que ha de ser pesada y justipréciadía, nos sirve dé pri- i mera cuna el platillo, dé una balanza, Huyo fiel ha de señalar. la cuaritíá de nuestros kilos espirituales. Pesamos. -mucha énton. cés para- los amantes sftes que pidieran a la ley de la graveda- d la determinación de nuestfg; Valía. Después de volcar en. el plátilíó contrario todas las arroba de su ahoré -i! cariño, no consiguen levantar el que nos Él local. debía dé haber sido capilla pro- sostiene. Nada- pesa en él mundo iántp testante: y no había perdido del todo las como nosotros. Nada vale, por consir señaíes de su anterior destino; guíente, tanto corno nosotros. Sonios briLos actotes rio eran mejores ni peores, llantes, pefueños. e in grávidos, pero inpero estaban siempre mi- vy posesionados superables, eriíprecio. Esp precio, claro- es, dé 5 Us respectivos papeles y las in erpresólo, sé cotiza en el mercado familiar. Ese tádiones: nO podían; ser más, convincentes. brillante soló produce destellos en las. Ño pasaba extranjerp t o provinciano retinas de nuestros progenito- res. Fuera ¡pOr París que no fuera algún día al Gran de las aduanas domésticas, ni pésames ni Guignol. El Gíah Guignol y el Museo varemos; somos, para los extraños, mer Grevin era- de ineludible visita para- eí cadería, despreciada o moneda que no ha forastero, tanto como el Museo detLóu- entrado, en circulación. vre, la Gran Opera, la Torre Eiffet y ii tumba de Napoleón. Corren los años se ensancha el horizonte de nuestra vida y hemos de ser Ignoro ía suerte que correrá o habrá corrido en iVtadrid, el espectáculo del nuevamente, colocados en la balanza. Ya Gran puignóL En cuestión de mífcdós yl; tó; 0 nJest. difecíarneníe allegados quíepes espantos, él cine se ha superado a st; í VáwlfrWTponer los ojos en las declaratriismo y. es difícil ue el teatro; pueda ciones del fieli s la feria del njundo la S