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DIARIO ILUS- DIARIO ILUS TR AD O DE IN FO R M A CI O N GE NE R A L li TR AD O DE INFO R M A C I O N GE NE R A L f c Jfi! los que se lade frescura, en cuanmentan de la to a lo moral se recrisis teatral, fiere, que en 10 físibueno será recordarco ya no suele ser les que, si a la calitanta. Frescura que dad se refieren, bien da y sostiene la confianza en la impunipodrían tener razón, dad, gracias al snoy aun sería muy disbismo de un públicutible, pero si a la co p r e v i a m e n t e cantidad n o s ateneamaestrado por liternos, mal puede disratos, cuanto más li cuíirse. teratos mejor, tarriNo están muy Iefa i é n previamente j a n o s los tiempos, amaestrados. La Pinaun vivimos muchos chiara no era bella que podemos acorde rostro. Era, como aarnos, en que, duse ha dicho muchas rante los meses de veces por otras muverano sólo había en jeres de la misma peMadrid cinco o seis í i g r o s a condición, espectáculos. Desde peor que guapa. Y de Semana Santa se ceesta peligrosa condirraban todos los teación podía dar fe, setros llamados de verg ú n se murmuraba so. En la Comedia en Madrid, alguien actuaba alguna commuy allegadb a la pañía italiana, pero empresa. De elegannunca pasado el mes te esbeltez, ñna de de mayo. Y esto ya cabos, era la figura por los (ños del 8o ideal de la bailarina; al 90. En años antela materialidad preriores no había en cisa para ser expre Madrid m á s especsión de lo espiritual. táculos de v e r a n o El cuerpo de baile que, el antiguo Circo que acompañaba a la de Price, colindante primera figura dejó con el ministerio de nombre en Madrid. la Guerra los JardiCasi todas las bailaLa Puerta de Alcalá y la primera plaza de toro (De un (trabado antiguo. 1 res del Buen Retiro, riñas eran inglesas, como ingleses eran también los jefes de él teatro c i r c o del Príncipe Alfonso, situado también en Re- de los bailes rusos me los ha recordado maquinaría y los bailes representados, tocoletos, y algún teatrillo como el del Prasiempre, de los bailes de gran espectáculo dos de gran espectáculo y de un lujo do, cerca del obelisco del Dos de Mayo. en el teatro circo del Principe Alfonso, inusitado en los teatros de Madrid, hasta Muy anteriormente, y este recuerdo es que, desde la revolución del 68 hasta la llegar al despilfarro, pues el lujo en la casi prehistórico, existían los Campos Restauración, perdió su nombre para lla- presentación iba en aumento cuando el cansancio del público ya empezaba a deElíseos, más allá de la Puerta de Alcalá; marse teatro circo de Madrid. lugar de esparcimiento, con abundante Era su empresario, don Simón de las jarse sentir en lamentable discordancia arbolado, una ría, navegable en ligeras Rivas, que también se anticipó á los tiem- con los esfuerzos para conseguir su asisembarcaciones; un teatro llamado de Ros- pos, pues, aunque entonces no costaba tencia. sini, en donde se cantó por primera vez tanto levantar un telón como cuesta ahoen Madrid el Fausto de Gounod; una ra levantarlo en el espectáculo más moLos bailes presentados fueron El espequeña plaza de toros, una casa de baños desto, levantar el telón en el teatro circo píritu del Mar Fama o La hija del y otros varios atractivos y entretenimien- suponía en aquel tiempo un presupuesto fuego Barba Azul El descendiente tos. Fue un anticipo de lo que son hoy desproporcionado para lo que el público de Barba Azul y Brahma En este últilos parques de recreos, generalmente lla- dé Madrid podía sufragar, aunque el es- mo, el vestuario era fastuoso. No lo era mados Luna Park existentes en casi pectáculo tuviera gran aceptación y lo que menos en Barba Azul y en su descense ha llamado siempre el todo Madrid, en diente. La entrada de Barba Azul sobre todas las grandes capitales. Allí se exhibió por primera vez en Ma- el convencionalismo social, acudiera una ún elefante blanco, entre guerreros montados en jirafas la drid el famoso funámbulo que, noche y otra a recrearse con arteespléndi- con las corazas y su guardia de amazonas y los cascos dorados, era da presentación y el buen de las al aire libre, a gran altura y sin red pro- bailarínas. un vistoso espectáculo inolvidable. tectora, hacía verdaderas diabluras sobre En la parte mímica había también noEra la primera de todas la Pinchiara la maroma. Su fama era universal, desde que había realizado la proeza de pasar- -Emilia Pinchiara- y ella ya hubiera sido tables artistas, aunque en Madrid la panpor la maroma sobre las cataratas del Niá- suficiente atractivo, porque, con haber tomima no fue nunca muy apreciada y gara. En Madrid cruzó también sobre el visto después a muchas y muy extraor- siempre se prestó a expansiones de buen estanque del Rttiro; supongo que sin dar- dinarias bailarinas, el que aun recuerde a humor por parte del público, más exprela Pinchiara no creo que haya podido sivas cuanto más dramáticas o terrorífile mayor importancia. Los Campos Elíseos se anticiparon a admirarse como de algo nunca visto, con cas eran las escenas representadas. Estos bailes fueron, en los veranos los t emoos y tuvieron corta duración. ninguna de las bailarinas ¿jue haya po Para el Madrid de entonces, en que la dido ver en su vida. Hablo de bailarinas transcurridos entre el reinado de don plaza de toros estaba junto a ja Puerta de de este género, no incluyo a las de baile Amadeo y el comienzo de la primera Rei Alcalá, estaban demasiado lejos. Desapa- español, tan distinto por su técnica y su pública, el espectáculo más atrayente de recieron y con ellos, como es natural, su carácter de éste, al que los antiguos maes- Madrid, el queydio más que hablar y, en que senfran- algunos casos arbolado; eterno perseguido en Madrid tros de baile llama Dan de rango puede- tir. Tantos casos casas, bastantebailarinas. como hablo tampoco del por Ayuntamientos y particulares. Lo cés No de rango camelo que tuvo Ya hemos dicho y casas cuerpo de baile que ei que mismo 1 había de desaparecer el pinar de la llamarse y selecto. Además, los tiemIsadora Castellana, gran parte: del Jardín Botá- su sacerdotisa endeplorableDuncan y tan era numeroso tiempos aquéllos 1 Todo, connumerosa como continuación pos ¡Qué nico y después les ardines del Buen e sus innumerables imitadoras. Bailes, tribuía a la inmoralidad de las costumRetiro. llamémosles así, en que- se elude toda di- bres. ¡Estaba todo tan barato! Dé todos estos espectáculos veraniegos, ficultad y sólo suponen una dosis regular Jacinto BENAVENTE sólo hablaré hoy, ya que la presentación A