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MÁPRIDJ DIAi 28 A B R 1 Í j DE; í 9 4 3; -NUMERO SÜ: E. LTO Romeo y Julieta La risa les retozaba a los espectadores al verle. Había que cerrar los ojos desilusionarse por D E, S TFIRJAJF. F Q R D cámpleto. Perd- para no poco, -al, oírle, aun poco a! UAND. Q i visité por prirríera vez Icón los ojos abiertos, ya había iveñeido y Straffoíd, en el año: 14, ernpezada conv. encido. ¡Qué admirable, dicción, qué fa guerra, aun existía el primitivo, I percepción tan clara de, los más Rutiles teatro, el Shakespeare Memorial, que, en I conceptos, de los más, tenues matices de su exterior, recordaba al teatro. j el Glo- j ¡la luz y la música de las palabras, lisin las bo, dé Londres! -tiel qué Shakespeare fue i Ique no hay poesía posible! Í coempresario y; en ciondje estrenó muchas Muchas veces he visto representad Rode. sus pbras. fíni aquel jaño, el teatro es- imeo y taba cerrado la; guerra no peritntía las gallarda Julieta por laactores jpvdjies de presencia; única re, pr ¿sentaacostumbradas! representaciones ¡anuales. recuerdo es la del vipjojry baPoco tiempo dfisjmés, ardió el, teatro Por vción queErrjesto Rossi, lamentable- ruina suerte pudieron alyars la Biblioteca y írigudo; lo mismo me! sucede COMÍ Hamel Museo adjuntos. Üriiüos al teatro por física. Y no ¡he oído et, qxie nauna pasarela cubierta, sin duda- ál ¡comen- die- -y en Hamlet decir, décjir aShacomo en odo zar el; incendio, la pasarela fue derribada despearé, lo; que importa es Ib que se y así pudo evitarse: que él incejndio se ¿ice- -como al gran actor italiano Ernes- comunicara ali Müsdo y ¡Biblioteca, cuya %o Réssi. pérdida hubier sido irreparable. Envdonde! están más a susancBas los En mi segunda visita, años desp; ués las actores ingleses, respecto a lasiobjris de representaciones hallarori lugar. eri! un tea- Shakespeare és en la representación de tro- cine, mal acondicionado en cuanto a sus obras históricas, las Crónicas Emescenario perq, en honoí de la verdad, es piezan por Saber llevar la ropa con na- cuando, he visitó las obras mejor! reprer turalidad y con soltura, sin el envara. sentadas. Es la única vez que fe visto miento y rigidez. a que son tan! propen Hamlet representado jDor un actor dé i sos los. actores cuando visten trajeé a los verdaá joven, corno se concibe a! Hamlet que no están acostumbrados. y como Shakespeare lo concibió sin duda. ¡Pero lo rrjás admirable y, ¡ay! enviAsí lo presentó eri lá primera versión. En diable, en Straffof y en todosr- los teala segunda había de representarlo; el actor ttos de Inglaterra, es el público. Süla pa- Burba ¿e, consocio y gran amigo- de ShaS- labra devoción no, se profanara 1 al refekespeare, y éste trató de ¡acomodar! elpa- rirla a mundanos, asuntos nunca podría pel al actor, yá hombre rnaduro y ¡corpu- aplicarse mejor que al respeto, al recogilento, Pero Ha tnlet ha de estar eñ; tre los miento del público en los teatros de In dieciséis, y los yeinte- años, Un señor ma- glaterra. yor, repintado, no puede; ser el; Príncipe ¡Durante la: temporada, de abril a sep Hamlet. -j tiembre, se representan en! Strafíord seis Como ejemplo dfe buena! dirección! y- dis- o: siete obras: de Shakespeare. Las ¡repre 1 ciplina, diré que los actores que. ¡repre- sentaciones empiezan a las siete y! media sentán las obras. de Shakespeare eh; Straf- y terminan de once y media a doce, lo fdrd, si; un día representan el protagonis- mas tarde. Hay una sola representación i ta de una obra, al día siguiente, en otra por la tarde y ninguna en domingo. Sólo obra, representan- un, papel insignificarite 5 hay un intermedio de diez minutos, durante- el cual, el público se refrigera en la ¿Cuánd; ó será ¿sto posible en España? r En tnis últirhas visitas a Strafford, ya cantina del teatro O pasea por las amplias existía el nuev teatro, de severa eieg ri- terrazas, que le rodean y que dan ¡sobre cía, cómodo, de; perfectas; condiciones dé e l! r í ó visibilidad y dé: acústica, con escéñaBo El teatro de Strafford es el m ejot moque perjmite ráipidás; mutaciones y 1 i ap ro- numento a la: gloria de Shakespeare en piada iluminación. I- Inglaterra. Shakespeare- no ha sido! -muy En las comp ñí s formadas para esjtás afortunado con sus estatuas. Ni ja de- representaciones- np! figuran actores emi- Leicésí er Sáuare, en Londres, ni la que nentes. Alguna ivez; por excepción, ha ¡re- figura en la Abadía de Westminster, comO presentado- alguno i una Obra determinada cenotafib á su memoria, ni la que está en Qcasión; soleriiné. Los actores, ingleses en, París, regalo de la colonia inglqsa, ni estári más acertados, éri. la comedia que en la ¡más, aparatosa, erigida en Straíford, la tragedia y ek el drama. En- las co rne- cerca del teatro, en la que Shakespeare dias de Shakespeare logran, intérpretacioí- está, rodeado- de algunps personajes de. nes más plausibles cjúé eri. sus tragedias. sus obras- todas ellas- no, pueden ser más Por lo general, en! comedias y en. trage- deplorables corno obras de arte. Más que dias, les falta éí aliento lírico. Shakqspea- homenaje a Ia gloria de Shakespeare, pare es; ¿quiéri- pubdei- dudarlo? un. gran au- receri ultraje. ¡Ayí, ¿quién no safeede tor drarfiático, pleroj- nada s ría si; sólo! fue- estos homertájes... ultrajantes? l ra autor dramático. 1 Es ante todo un gran Él, teatro dé S. traffO. rd, 1 él Shakespeare poeta, un admirable poeta: lírico. Ningún Memorial, es! el único monümentó díg- autor 1 dramático! ha hablado tanto por sí no; de Shakespeare. ¿Lograremos, algún mi mo como Shakespeare: por boca de día algo semejante en España en %o mesus personajes. Si ejn la representación no naje á nuestros autores gloriosos Tén! parece el poeta Isobíré todo puede decirse gase eri cuenta; que el arte también puede que 1 la obra garia poco representada y es ser dinero, y que una serie de represenpr. eférible su lectura; taciones de las mejores obras de nuestro Cuándo yo he ípotlido ver al gra. a actor teatro clásico, en, tiemp 0 y Jugar bien eleitaliano: ErnestqíRossi, -estaba yiejo, gor- gidos, puede ser hasta un buen negocio. do, físicamente na ¡verdadera, ruina. Ccn Por lo menos sería un negocio lin pio. ésa facha y muchas! fechas, representaba Hámlet, Ótelo y! ¡horrorf! Romeó ¿rí V: ¡Jacinto BÉNAVENirE: D íARíO T RAD DE I N- F 0 R M A G I O: N G E N E R A; L 1 o VC- A L X. E S 1; C ODA calle es un trozo de historia. Hemos de verlo en las. Obras Completas de Pedro ¿3 Rápide. q. u e sa propone editar el Ayuntamiento de Han de incluirse en ellas, a buen seguro, aquellos articules de La Libertad tan elogiados, con toda razón. y justicia, por don Elias Tormo, que dan ciento y, raya al Capnjany y al Peñasco y, Carnbronero ya un poco anticuados y siempre escasos de noticias, leyendas y evocaciones. La capital, de España bien merece tener en el aspecto sentimental- y curioso una bibliografía tan completa c o m o ía de París. 1 Muy, aprovechables son las Guías de Meso- ñero Barríanos y- sobre todo la de Fernández de ios RíoSj sin olvidar las Leyendas en versa. dé don Antonio Hurtado. Mucho hizo Répide y mucha hace Velasco: Zazo, y en general quienes He- rvan el título de cronistas de la Villa, pero ¿estamos en este punto a la ajtura ds París? Luis Lurine y Saiz nació en Bargcs de padres españoles, pero marchó de niño a Francia. -Allí estudió, allí vivió siempre y llegó a ser Un buen escritor de la lengua francesa. Sus. Calles de París su Historia d e l distrito decimotercero mutilas otras producciones de su pluma nos hacen gustar la vitía animada, eníre tenida, bulliciosa y sentimental de la ciudad del Seria Aquella Rué du. Chai qúi Pelote que ha dado título a una novela de Baízac, aquélla Rué de la Vielle- Lanterne en que apareció muerto Gerard deNerval tienen en el libro do, Lurihe Ia evocación y. el comeníario oportuno. i ío basta la- historia de las, calles. Es necesario asimismo 1 a historia de los cafés. Po- demos leerla, en el liiaro de. igual título compuesto- por Gonsíantin en. 1 S 57. ¿Hemos, de contentarnos con l (js- pafés? i No. Hay también las hostelerías, las tabernas, el alumbrado, las rnuestfas o ró- tulos de les comercios que llaman, los franceses enseignes y no dejan de tener su importancia en ia historia de la pintura: recordemos a Watteau. Los faroles, rótulos, hostelerías y tabernas paris i e n s e s han tenido por historiador a Edouard Fournier (1819- 1880) a u t o r asimismo de Enigmas de las calles de París y ya: en otro orden de disciplinas de ese útilísimo Esprít des autres. que bajo el título de El ingenio en la historia dio en nuestro idioma la Editorial de la España Moderna de don Jpsé Lázaro. En este libro- se aplican a sus verdaderos autores ios chistes y rasgos de ingenio que circulan por el mundo en íodos los idiomas atribuidos a quienes, no obstante su chispa ytagilidad para la. ré- plica graciosa, son ajenos 1 a, ellos. Lurine, Constaníin, I? óurniér, las mil j curiosidsdcs que ellos nos cuentan, sobre las calles, los cafés, las! hostelerías y les rótulos. en el París de la Monarquía deJulio, la Segunda República, el Segundo Imperio y Ía Sepública de Mac Mahoii! y. de Thiers tiene nn rnagniñeo aditarnén- itó en Jos libros de Marco Sfeiní- Hüaire sobre el Arte de ir a córner convidado y- -el Arte de pagar ¡as deudas Podría hacerse lo mismo- -zs- ha hecho ya rnu cho- -en- lo relativo a Mcdrid. Tienen la palabra sus cronistas. Luis ARAUJO- COSTA T