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MADRID, DÍA 23 DE M A R Z O DE 1948. NUMERO SUELTO 50 C E N T S S ARTICULAR S para reír o es para entristecerse? A propósito de- mis apreciaciones 1 respecto a León Blum, recibo varías curias át franceses y españoles. Los franceses, indignados c on León Blum, dicen ds él lo que yo no me hubiera atrevído nunca a decir. Los españoles, en cambio, indignados conmigo- Como si al atreverme con León Blum les hubiera ofendí; do en lo más sagrado. Ha sido siempre muy español esto de ser más paisistas que el Papa. Alguno redobla su indignación por haberme permitido en mi artículo insinúa? ciones de mal gusto. ¿A quién se lo cuentan, -Ustedes? De muy mal gusto, pero- E? 1 lo requería ci argumento. Por otra parte, no creo que ni en la tierra de Quevedo, Góngora y el mismo Cervantes, sin contar a otros menores, que entre todos han de jado, material copioso para una antología escalológica, ni en la tierra de Rabelais, Moliere, Voltaire y de muchos otros de los que hien puede juntarse una biblioíeca del mismo género, vayamos a espan- arnos por tan poco. Los franceses, aun nenos que nosotros, eüos, que usan a cada paso, hasta en el- teatro, como suprema interjección, la palabra que ha sido por nucho tiempo gloiiosa leyenda de Bravura, en boca de un general de Napoleón. Menos mal que con la censura viene la ¡nseñanza. Uno de los defensores de León Blum me da una lección de aticismo con lámar al Mariscal Petain el Mariscal Peate. Esto, sí, esto es gracia y finura y ati; ismo, del de Aristófanes, que también) uede darnos lecciones de comedimiento y de buen gusto. Del mejor gusto es también el artícu o de León Blum publicado en Le Popu aive en donde dice que antes de ver abiertas las fronteras entre España y Fianza, hubiera preferido ver al comunismo implantado en España. En Esoaña, ¿verdad? ¿No es gracioso? Aquí sí que podemos decirle: antes ciegues que tal veas. Pero no pasen cuidado por León Bhjm sos ieros partidarios españoles; ni por lo que oiensan y dicen de él muchos franceses, ni sor lo que dijo en pleno Congreso de los Diputados su tocayo y feroz con trincanle, León Daudet: que ni n la suela de sus zapatos llevaba un grano de tierra fran: esa, y mucho menos por mis ligeras broznas perderá, nada León Blum, que el mejor día, que será el peor para Francia, volverá a regir ios destinos... de Rusia, y se dará el gusto de volver a cerrar las fronteras, hasta el día efi que todas le parezcan podas para salir de Francia; que éste es o? final de todos esto s aduladores de mulíitrdes, de los que hemos conpeido a tantos. Y, ¿qué, hubiera sido. de ellos si también hubieran tenido cerradas las fronteras al hu r de sus partidarios más que de sus enemigos? Se rre olvidaba. Uno de los admiradores españoles de León Bium, ¡bien empleada admiración! me dice: que. yo siempre he procurado congracia: me con Ijas alturas. 1 Indudable. Todo el cue me conoce sabe que si necesitaba verme había que buscarme por les palacios o por los ministerios. En ellos ine he pasado lo mejor úz mi vi, AI ora, que i; o han debido heceime mu- y A K 1 U i L u T R A D O IDE L N F 0 R MÁ C i 0 N G EÑERA í? u E proceden de un sistema mental de tipo casuista. Precisamente, se llega a la sospecha de si el mbtpr de sus andanzas no será astillar ese rígido esquema de Ja moral absoluta y liberar de él a los inadap? tados por sus condiciones singulares. La finura ética que anima a Don Quijote se advierte en esos ¡interrogatorios con que quiere penetrar eV los motivo s más íntimos de las decisiones, personales. No, n, o hay normas de hielo, sino 1 hombres, más diferentes entre sí; que planetas distintos, a los que esas nprm as deben adaptarse flexibles. Este casuísmo, que presta un tanrico Colorido humano a la cultura barroca española, modela también ¡as, incidencias de las aventuras quijotescas. -Jís por esto por lo que Don Quijote- se nos aparece como defensor de los oprimidos por la ley o por las convenciones del mundo. Pero para romper ¿as cadenas que enhilan, a los galeotes, tiene que, oír uno a uno ¡la de caso. DON Q U I J O T E EN LA versióntomasupartido Y frente a los poderosos, por los enamorados Tosilos, esto es, por la felicidad de les paMORAL ESPAÑOLA jes, frente al derecho de l f s duques. NO de Ibs caracteres éticos que más Ya desde este plano de lá moral casuisespañolizan a Don Quijote es el ta, ¿cómo definiremos Id posición espiridel planteamiento de sus hazañas nuestro caballero, don esa vesania dentro de Una concepción casuista de la tual, de hace- irrumpir desmanotado, altemoral. Su identificación con la posición je- que le los cauces normales 1 de la vida y rando suítica, que es en definitiva la posición que, sin embargó, parece emerger de, un española sobre el honor, es absoluta. Los fondo de sólida sensatez, qlue 1 ilumina con argumentos de Eseobar para justificar la puntos de lucidez todas sus aventuras? defensa cruenta del pundonor ydel honor mancillado eran universales en la España La definiremos cotí nomencflatura gnaciana: la cordura püficiente f. Don trentina. El duelo no provoca- do no debe se encuentra siempre asistido de Quijote la corser rehuido. Dé la- misma manera ue la dura bastante pata justificar con galanas aventura que sale- al encuentro del camino razones lógicas sus activos disparates. Epreal ha de llevarse a cabo también con to- ta reserva de sensatez se halla, siempre das sus consecuencias. Esa negativa a ser presente, y es posible acudir a ella para gallina et non yir que tanto escandali- desbrumecei? el cerebro del caballero. Por zaba a Pascal, es en definitiva la raíz de esta intromisión de la cordura STÍIS tpda nuestra ética. Si, ese casuísmo que trances más alocados, el desarrollo en 1 esta de humaniza la- mofal abstracta y que ahu- novela muestra ese serpeante perfil, con yenta la desesperación sombría es- eljjije recodos de insania entre anchas etapas de, hace al pecador salvarse en la- tabla de sus claridad intelectual. 1 Cuando Don Quijote debilidades. La moral, como un paño, se ajusta a las condiciones personales de ca- -como ocurre en; la segunáa parte- -se Ve éste Jia tenido da individuo que se siente así paternal- partícipe en algún engañtf, ¡apariencias de que tramitarse mente cobijado por la atención de Dios. verdad, que el cqm talespíiede ser cualEs este casúísmo el que llena de sangre quier espectador bpríado ¡Y más d 3 uria ingenuo. caliente a nuestra dramática, pues los conmoprincipios. absolutos. se ciñen a los pro- vez losachirridos dispuesto! parasus mis- cionar Don Quijote asustan a blemas personales de cada protagonista. mos inventores. Pbr esto, -su muerte entre Pues bien, este casuísmo regula los acllantos tos de Don Quijote. Para Suá decisiones sábanas caseras y violenta familiares JOO representa ninguna arranca no de la moral conculcada, sitio fábula novelesca. Lo mismo torsicjrí de la que ese sude la situación individual Se la víctima o ficiente caudal de gracia permite- la del opresor. ESE: especie de paroxismo jus- última salvación del pecador, así esa corticierp que- acomete a Dan Quijote ante dura suficiente le depara los últimos mocualquier incidencia y ese su afán definítorio de todos los matices del act f moral mentos de serenidad intelectual y de paz en t alma. Gracias a esta consciencía, a la que no CUANDO SE INTERRUMPA JL. A enturbian las imaginaciones caballerescas, Quijote; análogamente lo PERCEPCIÓN DEL SUBSIDIO Í A- puede Don en si problema ¡teológico, amo- que ocurre MILIARy todo trabajador deberá di- verse dentro de la concepción de libctád. v rigirse a la Delegación del Instituto Su alma no, está enteramente fatalizada Nacioml de Previsión respectiva, ex- por las alucinaciones de las lecturas, y jpresando con claridad los- meses no puede salir de la. magia de este mundo delicioso y cobrado el nombre de la Empresa, disforme ycapacidad y serenarse al recobrar su amplía discursiva volver a. su número patronal y el que le co- esa parcela de coráüra. Estos dos polos de rresponda como subsidiado, a más del su personalidad le 1 permiten! dirigir 1 a ruta nombre y dos apellidos del reclaman- de los pensamientos, ¿pie es, en definitiva, t i te. Rápidamente recibiréis la infor- en lo que consiste la libertad. mación adecuada. opé CAjMON ÁZNAjí cho caso, porque nadie há podido saber el provecho que me haya reportado. Si pongo de un lado las ventajas, y de otro los agravios, dan éstos mayor suma. De algún agravio, que no olvidará nunca por lo inmotivado e injusto, hubo ocasión en que bien pude satisfacerme sólo con callar. Yo solo sé el daño que hubiera podido hacer, con mi silencio y no callé. Es la única vez que he tenido la vanidad de congraciarme con las alturas, parque esas alturas eran España, que estaba sobre te do. Por esas alturas se me encontrará siempre. Ya lo saben los admiradores españoles de León Blum, a quien Dios se los conserve muchos años, en el favor y en la desgracia, tan denodados y tan convencidos. Jacinto BENAVENTE U i