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UN ESTRENO MEMORABLE L de- El Gran Galeota, de don, José obras, -el teatro, de Echegarav, volverá a Ediegaray. Fue en el año- 8i, en el entusiasmar a los públicos como les enmes de marzo y en el día de San tusiasniaha entonces. Yo uo digo, que 110 José, Esto lo recuerdo rfuiv bien, porqué haya todavía algún- actor que pueda inal salir a escena lon Tose Echegaray, al- terpretar las obras- de Echegaray; pero un- guien del público gritó 16 más tuerté flue solo actor en su tono y lo demás, querienpudo: ¡Don José, que los tenga ustcl muy do dar naturalidad y sencillez a lo que no felices! Era el primer entreno a que yo puede tenerja, aumenta el desentono por asistía. Algún día escribiré de la itnpor- él contrasté denlos procedimientos que n A -tancia que entonces tenía un estreno. Fui pueden alternar en la misma obra, Se llega con uno de mis hermanos, fanático admira- -a dudar quién está peor, si él que hace lo dor de Echegaray. Yo también lo era, lo que debe hacerse 0 los que hacen lo que he sido siempre, joacftim Dicenta y yo éra- no saben hacer. El resultado es siempre en mos en esto los únicos disidentes de nues- pe ríuic, io de la obra. tra eneracjón. la del 90, de la que tanto El Gran Galeoto se estrenó en la primese ha disparatado y a la- -que tantoi s c h a ra tentgqrada en que don- Rafael Calvo y culpado de lo que ella no tuvo ninguna Ion Antonio. Vico trabajaron juntos Haculpa; antes al contrario, fue víctima de bían empe zado la temporada con una obra culpas anteriores, que ella, si no pudo en- de. Calderón- -En esta vida todo es vermendar, fué por lo menos la primera en dad y todo es mentira- refundida advertirlas. por don Manuel Cañete y don José Yo había visto todas las obras de Eche- Campo Arana. Habían tenido un garay estrenadas hasta entonces. Sabía de brillante éxito. Estrenaron desmemoria escenas v parlamentos de ellas. puc, s un drama, Bajo el ¡Cristo, No los he olvidado todavía. El romance del Perdón, de cuyo autor no de. La esposa, del x enyadf r, las quintillas recuerdo el nombre. Después de En el puño de la espada, de En cT Pilar entrenaron La muerte eñ los V en la Crus, una relación que el público labio de clon José Echehizo repetir? en la noche del estreno es garay, en la que don Ande lo mejor yersificado de Echegaray. tonio Vico obtuvo uño de sus mayores triunDjce así: fos. El Gran Galeo- De la plazas de Soblón, to debieran -estre en un ángulo, la- casa narla también j. i) i- de Cíenfuegos, se me abrasa tos; pero don Ande impa- iencis el corazón, tonio Vico no vio, Faro y baje, subo y entro como ueíe. decir- y me siguen los de abajo, se, su papel, y crerompo, hiero, rujo, rajoi yó, sin razón, que y escondido me lo encuentro, se le tendía un lase le amarra hecho un ovillo, zo para deslucir é lo monta sobre, un potro; sá indisc u t i b i e a su lado monto en otro t r i u n f o en La y enfilamos el portillo. muerte en los laCampo abierto y tierra franca, bios. Sin razón, diy nos tome quien nos vea go, porque cuando, con. nuestra negra librea, y a él botando sobre el anca años después, al unirse de nuevo los dos der- su potro trotador, grandes actores, interpretó Vico el don por una banda de diablos, Julián, tuvo tan brillante éxito como en que torren como venablos La muerte etíSfas labios; tanto qufe quizá llevando a un inquisidor. la obra se desequilibraba al agrandarse Ja figura de tlon Julián al par de la de ErRecuerdo el asomljrt de don José cuando un día le recité dev me- -v moria, y él mismo no res ¿j cordaba de qué obra suya- o ¿T era, este, relación que él te- nía olvidada. Del teatro de Echegaray no puede decirse que esté pasado. Aunque de eterna humanidad en lo fundamental, en cuanto a la realidad circunstancial fue siempre anacrónico. Quizá lo era mas en su tiempo que puede serlo ahora cuando tanto se habla de. superrealismo y de teatralidad ante todo. Nada más superrealista ni de más teatralidad que el teatro de Echegaray. Y si admiramos a Calderón, con las mismas cualidltdes y los mismos clefec- tos, no sé cómo no puede admirarse a Echegaray. f El Eiccna final do El Gran Galeoto día en que haya actores rj c sepan interpretarlo, fuera también de toda reafidad, como debe in- nesto. Y era difícil brillar siquiera con luz terpretarse y lo interpretaban 1 en aquel propia al lado de Rafael Calvo, intérprete tiempo aquellos grandes actores que eran de Ernesto. Antonio íico, Rafael Calvo, Elisa BelEn el estreno, las actrices eran Elisa dín, Elisa Mendoza Tenorio y el cuadro Mendoza Tenorio y Luisa Calderón. Los de actores uie les Acompañaban, mejo- actores, Rafael Calvo, Donato Jiménez, Rires o peores, pero todos a un tono, el cardo Calvo y Leopoldo Valentín. El pritono brillante, único adecuado a estas mer aplauso fue para Elisa Mendoza Té- norio al decir a su cuñada Mercedes: Pues escucha, aun. que te irrites cuál es mas vil, no sé yo, si el mundo que Jo inventó, o tú, qué me lo re 1 pites. Después en toda la obra los aplausos, las aclamaciones se, sucedían crecientes. Apenas si s. e dejaba hablar a los actores. Memorable estreno, noche inolvidable. La crítica confirmó casi unánime la opinión del público. El periódico El Liberal abrió una suscripción para editar tas obras de Echegaray. No llegó a publicarse más quettn tomo, por cierto pobremente editado. El Gran Galeoto ha si- do, de las obras de Echegaray, la que más se ha sostenido en el repertorio de ¿michas compañías, la que más se- ha traducido y se ha representado e el extranjero. También ha sido llevada a- la pe jícula en diferentes versiones. 1 Al obtener don José Echegaray el prenyo Nó bet, primero que se 6o n- -cedía a un escritor español, se representó en el Teatro Real El Gran Ga hoto en función de solemne homenaje, con asisten cia dé- la. Familia JReál y del Gobierno. Fueron s, us -intérpretes María Guerrero, María Qmt ció, Enrique Borras, Emilio Thailler y Fernando Díaz de- Mendoza. Fue también una representación memorable. Pa, ra Vmi nunca como el estrenó, eí primer estreno a que vó asistía é a m i vida. El estreno de El G ran Galeota.