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MADRID, DÍA 29 DE FEBRERO DE 1948. NUMERO SUELTO 50 C E N T S GUSTOS Y DISGUSTOS yo tengo los papeles. Es la frase chulesca muy usual para dar solidez a lo que puede ponerse en duda. En las peloteras internacionales de la gran Casa de Tócame Roque, que es hoy escenario de la política universal, no hay quien no tenga sus papeles, pero en esta ocasión son efectivos y salen a relucir a quien más tiene. La artillería era en tiempos la última razón de los Reyes; hoy, la suprema razón es el papeleo. Enírr, tintos papeles, que bien pudieran ser ó. s ios de uso privado, y aun después d usarse, sólo sev pone claro lo turbio de ías relaciones internacionales. Deslealtades, perfidias, zancadillas, el quién engaña a quién, el quién madruga para dar la puñaladita más certera. El proverbio inglés La honradez es la mejor política no queda muy bien parado. La honradez permanece inédita en la política y en la diplomacia, consecuencia de esta política. Ya se ha dicho que si cualquier particular cayera en las indelicadezas, trapisondas y engaños que cualquier nación constituida en Estado se permite, no habría quien le saludara ni círculo social en que se le permitiera el ingreso. Todos contra Alemania y todos, bajo cuerda, intrigaban y pactaban con ella, engañándose unos a otros. El deseo de los aliados- -tal vez en su inconsciente, aquí de Freud- -hubiera sido que Alemania venciera a Rusia para después deshacerse ellos de Alemania; pero salió mal la cuenta, y si sé descuidan será Rusia la que pueda con todos. ¡Cuánta imprevisión y qué ceguedad! Y sigue la ceguera, aunque, por suerte, ya sean muchos los que empiezan a ver claro. Se trata de combatir contra el comunismo y todavía se regatea si debe contarse con España; la única que de verdad ha combatido y la primera que supo ver el peligro. Piensen unos y otros lo que hubiera sido de Europa si en España hubiera triunfado el comunismo. Pues no será porque se haya hecho todo lo posible por que así fuera, en Francia sobre todo, obediente a las consignas de Moscú; sin duda para seguir siendo fieles a una amistad con Rusia, que empezó en tiempo del zarismo, cuando Francia no era tan escrupulosa, por régimen más o menos, en sus relaciones internacionales. La reapertura de las fronteras francesas y españolas es favorable síntoma de un retorno a la razón. No podíamos celebrar mejor la fiesta de San Valentino. Ya que estamos en días de Cuaresma, bueno será recordar palabras del Evangelio, las de Jesús a la mujer pecadora: -Ve en caz y no vuelvas a pecar. En la verdadera Francia ha sido general la alegría; sólo han opinado en contra los comunistas y León Blum. Gustos y disgustos, así es la vida. Hay votos en contra qus valen más que todos los votos favorables. El judío León Blum- -no encuentro calificativo más lisonjero- -sin duda no ha perdonado todavía a los Reyes Católicos la expulsión de sus corre- DIARIO ILUST R A D O DE IN. F 0 RMACIO N G E N F. R A L ligionarios, y sin duda, también, ha creído que fue tan a rajatabla como se ha contado; cuando todos sabemos que España, dígalo Toledo, dio albergue por mucho tiempo a los judíos más o menos conversos pero ya se sabe que el judío nunca es tan peligroso como cuando se ha convertido. Si León Blum hubiera podido refugiarse en España, qué más hubiera querido él, durante la última guerra, se hubiera hallado muy a gusto entre millares de correligionarios refugiados en España sin que nadie les molestase en lo más mínimo. Bastaba con dar un vistazo por el hotel Ritz de Barcelona o por el Ritz y el Palace en Madrid, para hallarse con la Fleur du pois de la judería internacional. Y muchos de ellos, terminada la guerra, al regresar a su procedencia, y no. digamos si intentaron llegar a Palestina, no habrán podido por menos de comparar el trato que les ha dispensado la Esps ña negra, inquisitorial, fanática, con el dispensado por otras naciones, democráticas, liberales y librepensadoras. Estos dilettanti de cualquier ¡dea, religiosa, política o artística, son terribles. Exageran siempre. León Blum ha trabajado siempre como aficionado, lo mismo de socialista que de escritor, que cuando ha querido representar el patriota. Con lo fácil que le. hubiera sido quedarse en millonario, con las cosas buenas que puede hacer un millonario sin meterse en política. ¿Qué necesidad tenía ahora de llevarse un disgusto porque entre España y Francia se hayan reanudado relaciones cordiales que nunca debieron interrumpirse? Animo, M. León Blum, aproveche la apertura de las fronteras y dése una vueltecita por Sevilla, si no durante la Semana Santa, que tendría para vous recuerdos desagradables, durante la feria y vous m en direz des nouvelles Los sevillanos le quitarán a usted de la cabeza más da cuatro tonterías, indignas de ocupar el cerebro de un hombre inteligente, aunque él se empeñe en no parecerlo. En unos días aprenderá usted más de verdadera democracia que en tantos años de socialismo, que será todo- lo que se quiera menos libertad y democracia. Yo no quiero imaginarme lo que sería de un sevillano en Moscú, pero daría cualquier cosa por oírle contar el viaje a la vuelta. Animo, M. Blum, a Sevilla, a Sevilla, para que se le pase esa murria antiespañola. ¿No sabe usted que los sevillanos, al que fue después Eduardo VII, cuando estuvo en Sevilla, siendo todavía Príncipe de Gales, por abreviar lo de Príncipe, le llamaban Pepa Gales? Pues figúrese usted lo que podrían llamarle en cuanto tuvieran confianza. Lo malo es el tropiezo de la religión, tan expueáto en un trabalenguas, a que son tan propensos los sevillanos, a pronunciarse mal, que sería después de todo volver al castellano antiguo, tan expresivo y tan rotundo. No, M. Blum, ahora que lo pienso mejor, no vaya usted a Sevilla, no vayamos a tener otro disgusto por una vocal u otra equivocadas. Jacinto BENAVENTE ARTÍCULOS ON Addison y Steel y sus periódicos el Tatler y el Spectator entra en la literatura inglesa un nuevo género, un nuevo capítulo, una etapa distinta a las anteriores, tan sólo dedicadas al libro y al teatro. Antes había la lírica, la épica, la novela, el cuento, las obras didácticas, hasta el ensayo, que ya cultivó en Francia Montaigne como precedente de una manifestación literaria. Addison, Steel y en España Feijóo traen a las letras el periodismo. En el siglo XIX los escritores se hacen periodistas. Muchos periódicos se compran, no por la información pasajera, sino por un artículo determinado, con una doctrina, una opinión política y social, una forma de pensamiento, algo que no pasa y determina, mediante su permanencia en el recuerdo, una manera de espíritu que ya no ha de ser olvidada, porque es Historia. Es natural que esta clase de artículos se coleccionen. Capítulos de historiografía francesa y periodismo diario francés son las aportaciones diarias de Henri Rochefort a La Lanterne y años después a L Intransigeaní de Edouard Drumond, a La Libre Parole de Alfred Neítement, a La Quotidienne de Charles Maurras y León Daudet, a L Action Francaise ¿Quién no recuerda las violencias de Octave Mirbeau, las ironías punzantes de Gustave Téry, la prosa de salón de Arthur Meyer, el tono universitario de los colaboradores del Journal des Débats Todo este periodismo francés hállase hoy más en los libros que en las colecciones de los diarios. En España no ha sido frecuente coleccionar en libres los artículos de periódico. Hay excepciones a la lamentable regla general. Ahí están, para demostrarlo, Larra o Fígaro Cavia, Valera, algunos oíros... Ahora le ha tocado el turno a Cuarteto. La Editora de Prensa Española ha sacado en espléndido volumen los artículos políticos publicados sin firma en A B C y debidos a la pluma de don José Cuaríero, estilista de muy acusada intención que, fiel al suaviter in modo, fortiter in re de los latinos, iba consignando cada día sobre el papel los incidentes de la vida política en lo que constituye el nervio, el núcleo, la esencia, el fondo de los acontecimientos que entran en la Historia. En prosa tersa, modelo de lenguaje; animado por el amor a España y a sus tradiciones, que es el espíritu mismo do A B C, don José Cuartero realizó una labor política muy eficaz en años de pruebas difíciles, cuando se herían los sentimientos de la madre Patria, empujándola hacia el abismo y el caos, mediante doctrinas y métodos contrarios a la naturaleza de nuestro país y a las ira- dicionss que cimentaron sus glorias. Los artículos de Cuartero- -de forma serena, equilibrada, sesuda, señorial, circunstancia que no excluye solidez y fortaleza en el ataque caballeresco- -dan iodo el proceso de España en los años calamitosos de la segunda República, y en aquellos añes qué la precedieron, sin que faltaran nunca en el articulista, en el periódico y en el ser colectivo de la Nación, la fe y los nobles sentires que nos han colocado a la cabeza de la civilización. Y C Luis ARAUJO- COSTA t- I