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MADRID, DÍA 24 DE FEBRERO DE 1948. NUMERO SUELTO 50 G E N T S 181- JS. D i- A RIO IL U S T R A D O DE IN. F O R M AC I O N G E N ERA e- H UBO un tiempo en que los gobernadores de pro- JLr 1 vincia, al recibo de alguna Real- orden o disposición ministerial, cuya vigencia consideraban inoportuna o peligrosa para la tranquilidad de sus subordinados, acocaban al margen: se acata, pero no se cumple Ál margen también de. muchas grandes obras de la literatura universal pudiera acotarse -se admira, pero no s e lee. BROS Y LECTORES Si por el número de librerías, de ca sas editoriales, de revistas científicas y literarias, de publicaciones de todo género juzgáramos del estado general de cultura, juzgaríamos muy de ligero. No hay duda de que todo se vende y debe venderse, porque hoy no es posible sostener una casa editorial, una librería ni cualquier clase de negocio comercial sin cuantiosos ingresos Pero al andar por el mundo, en el trato y conversación crin unos y con otfos; no tarda uno en percibir que los libros deben de ser. hoy objetos de pura ornamentación en vistosas estanterías de ricos despachos, ya que de su trato y lectura apenas si advertimos señales, no digamos al ahondar, al soslayar siquiera el más, superficial conocimiento de ellos. ¿Para quién se escribe, entonces? ¿Para quién se publica. y dónde se ocultan los lectores? ¿Es que por loable modestia nadie quiere presumir de sus lecturas y se prefiere aparentar ignorancia a caer en pedantería? Apreciemos en este caso qué la modestia, en ocasiones, se eleva a lo sublime. Se dirá que hoy la cultura está muy especializada, y verdaderos sabios en su especialidad pueden parecer, legos en otras materias. Pero ¡ay! que muchas veces es en. su propia especialidad en donde advierte uno los baches. En una biografía de Hernán Cortés, de autor mejicano, obra que ha valido a su autor gran notoriedad y que ha sido publicada en. España, se confunde a doña Juana la Loca con su hermana ¡Catalina y se asegura que fue aquélla la s. posa de Enrique VIH de Inglaterra. En una biografía de personaje tan preclaro como Hernán Cortés, que ya supone un detenido estudio de su tiempo y de los sucesos con él relacionados, semejante confusión no puede por menos de dejarnos perplejos y un tanto desconfiados de la veracidad del escritor en los demás pormenores de la biografía, Errores y confusiones de, personas y fechas en trabajos de menor cuantía, fuera prolijidad enumerarlos. A cada pasó se tropieza con ellos en ner en cuenta que aun ese co- r riocimiento. es por haber, asistido a representaciones dé s, us informaciones y referencias. Sólo eii obras en el teatro, que, si. por lectura asuntos de teatro habría para- una lar- fuera, a buenas noches. ga enumeración de errores. Confundir Y de Cervantes y de su Don Quia don Julián Romea con su sobrino, jote ¿no. podríamos decir lo mismo? del mismo nombre, piero, comp es na- ¿Corresponde la admiración a la lectural, dé fecha muy posterior, en la tura? Bien sé que para un español es historia del teatro. En una semblanza caso de negra honrilla el decir, si fuede don José Echegaray, publicar un se preguntado, que ha leído el Quiretrato de su hermano don Miguel, y jote por lo menos, una vez en su en una semblanza de doña María Gue- vida. Pero bueno será rio examinarle rrero, un retrato de su sobrina, la de la asignatura por no ponerle en actual actriz del mismo nombre. Ase- apuros y tener que declarar, a la postre, gurar que El gran galeoto de don que la lectura fue hace muchos años y José Ecb, egaíay lo estrenaron doña que él tiene muy mala memoria; María Guerrero y don Fernando Díaz ¿Leen las mujeres el Quijote No de Mendoza, que, en el año de su es- serán muchas. Sin. ofensa para Cervantreno, tendrían la edad que yo tenía tes, y mucho menos para las mujeres, entonces, unos doce o catorce años. Don Quijote no es libro que pueda Claro es que nada de esto es de gran agradar a las mujeres, y si alguna ditrascendencia ni en nada perturba la jese lo contrario, o quiere engañarnos universal armonía. o engañarse, que es peor. ÍCxcéptúo a las escritoras que estudien la obra- -No se ha hundido el firmamento como libro de consulta. Me refiero a al han temblado las esferas, las sencillas lectoras de novelas que que decía don José Echegaray en uno ¡leen para distracción de sus pensade- sus dramas, de los más celebrados mientos. Las que hablan con sincerien su estreno. Pero, cuando de ilustrar dad confiesan que Don Quijote no les a los lectores se trata, semejantes li- divierte. A los jóvenes de ahora, tamgerezas más bien deslustran y dan oca- poco. Don: Quijote figura en la catesión a discusiones y polémicas en las goría de rollo lo mismo que cualque, ante la autoridad de lo impteso, quier película- o comedia en que no pueno quedamos muy bien parados los que da uno troncharse de risa. Hoy los jóveno disponemos de mayor autoridad que nes, si de algo pecan, es de sinceros y la de nuestra buena memoria, de la no ocultan sus preferencias. Conozco. que uno mismo llega a dudar en oca- a muy pocos muchachos que hayan siones; a tanto llega la imposición de leído Don Quijote hasta el final, la letra, de molde. A. mí no m: extraña que no se lea, Nadie piense que este desnivel entre lo que me sorprende es que haya quien lectores y libros sea peculiar de Es- lea todavía. ¿Cuándo hay tiempo para paña. Tanto o más que era España, leer en la ajetreada vida moderna? En he podido comprobarlo en Inglaterra. leer dos periódicos diarios y alguno seCuántas veces he pensado, al admirar manal ya se consume más tiempo que las magníficas ediciones inglesas, de antes en leer cuatro o cinco, La rasus grandes autores clásicos, en primer dio el teléfono, las distancias para ir lugar, de Shakespeare, de sus poetas, de de una parte a otra, Ids, plantones para sus novelistas: ¿Para- quién se publica conseguirlo, el bar ¿Cuándo hay todo esto? Porque al conversar con in- tiempo, para leer? ¿Quién lee? Y ¿a gleses, aun los de más extensa cultura, quién se le conoce que haya leído? Enninguno da razón de ser muy leído, y tonces, ¡Señor! ¿cómo viven tantas liyo mismo me he avergonzado muchas brerías, tantas casas editoriales, tanveces de tener más. clara noticia que tas publicaciones de todo género? Inexellos de muchos de sus grandes escrito- plicable. Por supuesto, ño tan inexplires. De Shelley, sin ir más lejos. Y del cable como averiguar, por lo que tiene mismo Shakespeare, del que ingleses mucha gehite, cómo puede gastar, lo que gasta y vivir como vive; porque muy cultos conocen los trozos esco- ya hemos. visto que, con ser muchos, gidos que figuran; en toda, antología, no éramos todos los que estábamos pero a poco que los rrieta; uno en hon- complicados en el negocio de las pa- duras shakéspearinas, ya nota uno que naderías. v el conocimiento es muy superficial. Y Jacinto BENAVENTÉ en el caso de Shakespeare, hay que te-