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MADRID, DÍA 10 DE ENERÓ DE 1948. NUMERO SUELTQ HOJAS DÉ ALMANAQUE D I ARJO, IL U T R ADO DE I- I F O R MA C I O N CENEÜAL mana. Los asistentes al entierro, sólo por tender en cuenta el progresivo engrandeciestar vivos, yai se creen superioriores al miento y la, potencialidad de nuestros enen el teatro, cuando a un, actor np se. muerto. ¡j migos, Esjliña fue batida más por la Alele oye; alguno del público le grita: mania, de Lutero, la Inglaterra 4 e i a Reinii ¡Más lto, que no se oye! Por lo Isabel o los Estados Unidos de Jtfac- K. in contrario, al escrito que por encumbrarse Hacer bien a quien nos odia aumenta su ley, que (por nuestras debilidades o nuesdemasiado no se deja entender, también odio. f tros yerros. Conviene nd olvidar que up debieran gritarle: ¡Más bajp, que no se i pueblo, aun e- stabiliziaílo en sus energías entiende! Hay quien considera su propio fracaso puede decaer o ascender, según que sus como un fracaso dé su patri i enemigos se engrandezcan- o se debilítefa. i i De todos los pec adqs, el más fácil de muthes efpañoles, pasando por alto esta El que está segurb de su fuerza nunca ky de la relatividad de las hegemonías, ocultar es la envidia y es, eLque menos áb, usa de ella. se disimula. oretendierpií explicar nuestro crepúsculo político limitándose a esflarbar en nuestras; Iludios hombres se casan sin separo Perdonar supone siempre un poco de olintimas dolencias. Esta ts una a tjtud muy ton una 1i muje a qpien de ningún modo ibérica, censual y Jírita, pero ni útil ni. vido, un poco de desprecio y un mu. cho de hubieran querido tener por madre o por comodidad. razonable. Y sobra todo rematadamente hefmana. pai fciál. i t J El buen gusto en una obra de Arte su Piej o la insufici. ehciaroás grafe fle lar JiRebatir la calumnia es un modo, hábil teiatjúra e nuestra decadencia es ¿n atroa pone siempre cierta timidez, y, por lp tan- to, no emociona, ka ostentación- insolente de propagarla. raiojjiat de reducir el problema, a sólo ti i del mal gusto puede ser admirable como Cuando han hallado su conveniencia, m u- porqué del descenso, como si éste- fuera lo una acción heroida. -extraño, lo inverosímil o lo capital de núes- chos creen haber Hallado la Verdad. v tra histona. Lo c rto fs due ti desastre No ahondéis demasiado; a ahondar todo JACINTO BENAVENTE de la Invencible y esas- derrqitas de Du; puede venirse abajo. s Rocroy, Trafagar y, G avite. que nos i infligieron- Confederacioneá enemigas muDicen que servir a Dios y al diablo al mischo irías poderosas, no son todo, ni siquie- 1 mo tiempo no es posible. Será imposible, pero ra lo niás sorprendente fl milagro es CSÍ: es lo que haceracs todos de ordinario. abismo que va desde eb reinad de EnriL tema de nuestra decadencia pblítica. que, I- V, fuño de l,o s más tristes y calami- Cuando unattnujer comprende que la yirtud escuna constante en las rnediteujiones tosds periodos de nuestra Hístotía según puede sier un adicí nte para ser amada, hay x ibéricas a pajrth- del- siglo xvrl. -El Menétjdez y Pdayo, hasta ese nwwnento en i algo de coquetería en sil virtud, español v, a. viendo copio decrece 1 su presti i jue á e e n Aragió. níy Castilla, se cóñquis i derrotan a sus tercios 1 y sé, descuartizó la es- tan Granada yr las Tstós Canarias, fe des Nunca olvidamos el lu gar de donde nos tructura imperial. Y entonces comienza a cubre Arhérícaj senlerróta. á Francia y se hemos alejado con un deseo no satisfecho. preguntarse por la ii azón de ésta, crisis, íjPor ocupa parte de Italia, se toma! t Oran, Bujía v Trípoli i se hace posible el ady eni qué te nos va de tritre las manos el fimón t deí, mucdo? ¿Por qué se pierden 1 Elandes, y miento d? Carlos de Europa. Lo difícil no Al envidioso siempre le parece, nuestra 1 1 mejor obra Ja que menos le haya gustado Portugal, y el Noríe de África y Gibral- es, 4l porqué dfei ia. de cadencia, -sin i emportaivy América y Filipinas? Y el espancLex- qué tiel Imperio, el- po í ué de ese milaal público. pi- ora su horizonte, sondea a su pueblo y, groso oftjo de un pueblo de sólo jcho mi 1 En los elogios exagerados puede haber con los ojos húmedos v el almia, tensa, nos llonps de Ha jtaijte due. frente a serios ri da su íespnesta. Para uros, la causa son val s asciende, en veinticinco años, de de siembre la mala intención de exacerbar en errores, de política directiva: la Inquisi- la t) ostra ¿ióu extrema hasta el vértice del contra nuesti a a los envidiosos. ción, la expulsión de los. moriscos, las gue- poderío. T é s t a la oíra faceta; de nuesrras ¿oe Flandes, la Jec onDmia rnercarjtilis ta, tra tírstoria, la Inadvertida e inoperante en, 4 Al perder para Siempre a un ser querila Contrarreforma, el afrances mientQ... Ja literatura sobre la decadencia. do, no es el olvido, es el recuerdo lo que Para otros la cau ¿a está en la haci- on misDespués de la Westphaüa (1648) y d e más nos consuela. A ám y es Ja ausencia de una voluntad co- Utaf: cht (1713) d dolrroso y lo inped ato mún, o la pérdida cié las virtudes hispáni- eraft las heridas abie, rtas en la geografía im Encontrar a Dios én las vastas soleda- cas, o la falta del un auténtico pueblo, o la peria, l. Y en 1898 Tratado de París) lo asdes de la Naturaleza no es difícil. Lo difí- degeneración Ss la raz. a. Tampoco hg. fal- fixiante era vernos r eduddcs a una rnenda cil es encontrarle entre la multitud por tado quíén erea que el responsable Víiadiaty mutilada, Península, sangrante aúii por el esas calles. -to ha sido la invasión musulmana o la Re- Sun Peío el estado de ánima que otiginaron stas crisis no justifica enterameníe jiña Dicen que pasión quita conocimiento; no volución Francesa. Sólo Ledfesma Ramos actitud comb la de ios tratadistas dé nua. es así, por desgracia lo que sucede es enunció a simple v fácil, -verdad: España tra decadetiSa. Lo importante entonces ITO que el conocimiento no impida las pasiones. fné vencida, derrotóda p or Iniíperios riva- cía la el gía o ia dis: cción, -dei moribundD les. En realidad, la sentencia no? ra du, cuerpo nacional, sino la urgiite búsqueda de dosa si sé que ios piúeblos, cuanEl mavor peligró del Poder es el de do pierden repara en. no suele sí? r portjue se antitoxinas y tóit cfs par a cotjjurar los ma- íestaturai 1 creerse ijue ó. puede toda s ensogeh, sino porque los mutilan o rpo- rqu? les y íepetir el mi agrp del Imperio. ParaiJ ello, Q útii- y k científico hu bieia sido l credsü menos que jos otros. exarútn par orániico de nuestra angular traMalo es que el pensamiento paralice la En primer 1 lu aí, la sobre i acción, peor que la acción paralice el pen- nuestra, decadencia, ajilesliteratura- éxplica- jectoria -alscensíon, apogeo y descenso- que una y tj balancé y critica, N sólo de nuestros no samiento. Primer caso: Hamlet. Segtíndo. i enteras, sino también, y primonlíalmente Je Ótelo. De acuerdo la acción con el pema- cíón de este hecho, histérico. 53 una prueba palmaria de opestro declinar jmfsmo, nuestros aciertos. Pero no se hizo así, yf to miento: Macbeth. puesto que- el punto de partida, para inues- diagnósticos, sobi s, nuestra desintegración troá pensadores e axCbnvicc; ión de ¡Ja 1 depolítica restdtaion. prácticamente estériles, Cualquiera puede sen héroe un día; Un rrot y una creencia ntexaün nter agónida cuatado lia U e judiciales o morbosos. i día v otro iya es más difícil. n los casi incutiabj s estigmas de. la enve i D; nmíijvanierjte %li quidadas nuesuras pose- r jecida España. De, este ni ¿do. Muchos es- Sioncs, ya ij, o ex; st n las razones psicológi- Hay quien llama teatro 1 de vanguardia (pañoles ilustres; en vez die rebfüars como a Las aceitunas, de Lope de Rueda, y á pretendían contra nuestro declive mismp, cas que explican. en ¡parte la literatura sobre nuestra decadencia, y ha, legado el día de Los habladores, de Cervantes. nos han i dejado un espléndido teStimoaio campiar el tonbo. i, él. de buscar no tantj la tiol- ogía de núes Hay quien 1 no cree en los milagros, y, al y, 4 e ta despertarnos tcada- día, lo primero ¡que de- iel Perey, 4 demás, tteída- misiónliteratura en 1 trt í ta JeSi tíomo la fonimia de nufiatros ne ocaso, de n t e r a ráctpra biéramos exclamar e r ¡Milagro, rjiilagro! ñiundo h, a adol cidio siempre, -dé una muti- medios. Yíié 4 a nn sólo- se. extrae de las rotas 1 sitjo tambiéd de e as geátas hiaipánipas qu ¡e lación syáve. Se ha pretendido tíiallar en la están empaliadas aún de zuano vitU. (En el entierro He un grande liombre es entrañ misnia tíe España la liatón de donde más satisfecha se ve la vanidad hu- nuestras aplastantes derrotas militares, sin G- OMZAW FERNANDEZ DE LA MORA E i ti LA OBSESIÓN DE LA DECADENCIA ESPAÑOLA E s v