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MADRID, PÍA 28 DE DE 19 47. NUMERO SUELTO 50 GENT 3 V Jé J D I. A R I O IL U T R A D O DE IJ F Q FÍM A C I O N G E N ERA L) MPONEB su persona- r En R? u s i a y jay. lidad e n e s t o s JjL también en Valencia, bajo el dominio rojo, JLV tiempos, en. l o s qué todos estamos absorbidos por algújti prestigios, fabricados poi las izquierdas y he oído aplaudir una fatená de peiícura en Leviatán Colectivo, ser uno y diferente, ya refrendados con la tolerante! aprobación dé la que un niño, ¡nú niño! denunciaba sus las derechas? Ccm qué aidmirible generosi- padres ante ún; Comité comunista por Ües- 1 v es mérito indiscutible de Andrés Gide, 6 1 dad sé perdona y. se olvida alguna gran afectos al- régimen. Los que aplaudían, sin, escritor francés galardonado con el p rej- caída h acia la izquierda; y se puntualiza y duda) no ha bíán sido nunca, tiiñós, ni habían -mjo Nobel en el presente año. A los comij- se Castiga! ¡el m v rior desliz en la ortodoxia fenidip padres, ni: merf dan serlo. nis ¿as les ha parecido mal la elección y ¿oh derechista de quien, por 1o menos en lo PeW la más imperativa consideración para este motivo se han exacerbado en sujs fundamental, nunca se apartó de. ella. tío. publicar nínis. observaciones al, regresar de; ataques, al valiente escritor que volvió dé De la valentía y la tíndepenienpia dé Rusia fue, la de. no exponer a ¿uros, castigos. Rusia desengañado del séudocomúnisritq, iGide. como escritor, nó püed 6 dudairse aun- a les guíats qu? nos habían acompañado, mudigamos mejor, engañabobos, allí ¡imperanj- que- tfos comunistas: supiíngan que el; pre- J re 3: en su mayor parte, como JiaBía ocurrido te. La superior inteligencia 1 de Gide rió. por mio Nobel ha sido el precio de una aposr- al publicar un escritor pprtugiiés súsinipredía por menos de percibir la verdad. de tasía. Tampoco puede sospecharse que en 1 sioaies de Rusia. Averiguado quién Je había aquella gran farsa jtrágica- de comunistnd. Gid háyá influido la molestia pór alguna servido d guía, una pobre muchacha en este Pero na tuvq como ptros la cobardía, de- nij) desatención o desaire qi e hayairiortificar caso, fue deportada Siberia- bien puede dar su brazo a torcer, como suele decirse) do íá vanidad natural en Itodo escritor. Los; asegurarse que injustamente, ¡pues los ¿uías, y dé aparentar que nada había visto quejé mangppeadorés, comunisias de Rusia, cuáñ- hombres o tnujerés, se guardaban mmy biferi, hiciese pensar dé otro moüo. jdo les conviene, saben éitremaf halagos y- y 9 e cornprende, de mostrar él menor disfn- atenciones, Lo sé por ésíperiéncia. timiento con ef régimen- y: sobi e que iodos Suelan, estas (conversiones, ya, religiosasi i Á proppsitó: ¡alguien pénsará- que yp; ha ellos. parecían muy corívénciaos. y satisfechos, ya polkicas, dé los escritores, permitirnos estado en Rusia y n adaj. he contado de. riii la maliciosa- sospecha de algún móvil in- j. viaje. Yó nada tenía que afirmar ni que pera así es la justicia cpmunkta yVasí es el teresado, aunque sólo sea el de dar qué rectificar. Además, cuando yo estuve en comunis. mo en: Rusia y toda las büepaVor- Jdecir. el de solicitar ila atención d e j a Client JRusia, acababan; de pasar dos. giierras por luntad de Jos guías y todos los esfuerzos e los. celosos, vigilantes, del vjajero, no logran tela, acaso 1- ya causada o distraída. Estaá ella, después años- terribles de escasez, dé 1 ocultar lo que Asalta a la víst por toda parcÓrtVersi MieS son S i e rn p r e renovación, hambre el régimen es taha recién impfefl tes. Régimen; que ño permiteJá s Lida de Ru r y lo que por un lado puede perderse sé; tadp y r s u prcipagand a exterior np era sia a sus subditos, en. donde Jos imisniós di, gana por otro, y entre uno y otro iadq hay t; an activa y furibunda cómo después lo, ha plomáticos han dé dejar al salir para su des ruido- alrededor del nombré; y bien sabe- j sido, No habíjt que ser: un lince para no tino a su mujer y a sus hijos. ¿n r fhenes, pa mos que para ej escritor, aun el más- des j percibir entr t 4 ntos rh a. les, los que per- ra, en caso de deserción o Je fuga, te er ra, humanizado, todo é. s preferible al sileríf duraban deü tiempo de ¡ios Zares, lo que mano sobre. quien -tomar represalias, ya ma- cío: éT silenpio no ¡es nuoca de- oro paraj habían aumentado con l a s g u e r r a s y losA. nifiesta la: seguridad que tierie. en. s us bienel escritor. Pero, en el caso de Gide obi- f i ue había, añadido la reyolucióri. co. muríis- andanzas. Pueblo al que o o sé: Je- ve reír y puede sospecharse premeditación- interesar- ta pero hnbíéra sido apasionada preven- -rio se le permite- Jlprar. -Al abríf, para que lo ón; xulpár: al nuevo irégimen r de. todos visitáseihos üos- turistas, lasr- püértas de úíl da. Aunque, ¡por ahora; el premio Nóbelp antiguo: templo, unas 1 xiiat; tas pobres mujeres, parezca compensarle de haberse malquis- j tadó con los extremistas, ¡no tardará? nj y Lo primero- que parece eviderfte én Ru- anciaaas muchas dé ellas, sé- precipitaron a 1 advertir la diferencia dé trato. El que nój sia es que el comiínisnio íió- parece por: entrar en. la ig sia- detrás de; nosótras, coma tenga por más v suya la propia Sátisfac- i ninguna parte E- s lo que han advertido ansiosas, hambrientas de volvef a sus devocio; éion de su conciencia, quien se atenga- ai cuantos han visitado, Rusia sin levar pre- nes; algunas. lk; ra, ban. Los gt ías y la Poli- J a más numelrosa aprobación y a mayoría: concebidas las excelencias de cuanto- a, llí cía que nos ¡aeompáñaban Jas echaron de la V dé votos ajuáte su conciencia, siempre ha- j vieran. Lo que. advirtió- ¡Gide, siá duda á iglesia a nipellónés, y, -ya en la. calle, las k liará mayojes satisfacciones a la izq, uier- i pesar 1 suyo, pero leall consigo misina, tío disRersaroti qon la mayor violencia. Por ero da que a la feíecha. Yo no diré quejas d u d ó! e n d e c l a r a r l o -v digo qu e r i se vé reír n ¡s ¡perm ¡té llorar. izquierda! vse fl másL agradecidas, pero sa- Andrés Gjde éstuvo -ien Rpsianíüoho des- ben aparentarlo- mejor. Acaso digan las; ¡Coniuriismo! Doctriná que eri su- ori- -pues que yo, cuando el régimen estaba ya en fue crjstjíana, cuya irriás t erfecta réali- derechas: Es que. Jos de está parte -né consolidado; había razpn para s. er rñá exi- v somos- tan Jritéresados y somos muy inte záción se halla en- las, j 0 rdei s religiosas g e n t e s r 1 ligentes para jio admirarnos con tanta- fa- ¡por algo se (llaman conbunidades, doctrina Algunos. turistas de Ié 5, vqué roe acompa- cifidad, porque lo tjriste es que 1 a dere- L que supone amor, humildad, óbedjencjaí ñaban, urlo. -die ello cflpa. ho y- utl alto cargophas, quizá fior elegancia y. cortesía, acep- r sacrificio, qué cuenta ¿jitre los firóspfoa a, diplomático, me decían tí ¿Cómo p uéde so- tan y d. an; p ¿r buenas reputaciones- fabri- i Platón: y entre- los santióls a San FranGis- portar. estoi -urn pueblo? Yo Jes decía: cádaá sin ot, rp fundamento queJa síjnwsióh! cp dé Asís, idealizada jeh obras como La ¿Quién va i quejarse? ¡La mayoría del pue, a un partido xtremista; reputaciones ie ¡Utopía, dé Tomás Moro. La ciudad del. blo s: gue como en tiéntpó de ío -Zares, otros a las que todos iestán en el secreto, pero, ccmo sol, del ábate Campanellaí. La nueva, Atlán- se han éncumbr, do y eátán rmuy satMechos, -e n eí: Retablo de la Maravillas, nadie sé tida, de Bacon. La Océana, de Hkrrigton, nunca seguros; pendientes siemipre. d atreve- a declarar que no se Ve nada, ni re- 1 y las modernas déT 3 ellamy y; de Mantega- cualquier delación o sospecha, pero niies. -tablp ni rna rayalas. De- ínodo que, cuando i rra, y tantas otras. trasdura. D los que podíaja- quejarse, unos las izquierdas encumbran por su interés, Comunismo, ¿qué han h, echó de ti loa hom- han. podido huí r, ptíps, no haíi podido porque, las derechas: respetan por; -tólerancia- -la tíres? lloy eomunismo signlfIca odio, des- los. han asesinado. jaÍQtíi i i. qnejaísé? Si ño se ve reír, íanipocp: sé Ve JíoÉar 1, y. vá- tpleranciaj es ¡elegante íiernpre- -r. -En cam- 1. trucción, tormento, -asesinatos; corl el sarcas 1: bió, cuando algún escritpr de su parte es mo legal de. habé (r abolido ría pena de muerte, yase lo uno por Jo otro. -1 Oh, cpmiiniss i atacado por la contraria; ¡la defensa, n o y como instrumento prihcipal de Gobierno, comunismo, íflue debió. sér íá; iínisio iiidft- íos i icorresponde nunca al ataque, o es nula p ¡como arma traicionera y secreta, la delación, mejores y -hoy; ha yeniáp a parar- en, aSág! t- za de negociantes én- jdeaií jtír Ía ¡es tímida. l- i levada a meritorio servicio. La delación, que tación de incautos infelicesl ¡i. i. ¡t? í i Todos sabernos lo que a Menéndez y Pé- f ya i ninc en el colegidnos parecía lo más- -Y es que él; comunismo, cómo- ja Sírrír. f layo le costó imponerse- a la admiración. y; bajo y despreciable, y de nada peor podía ta- das dé toros y c o s i a e s t á! j n é í o r i í í al respeto de las izquierdas y r. óntó ha í charse ak que delataba upa falta que de acu- ida que a la vuelta. 0 fi todavía quién solapadament, e. le regatea- i sica ia delación, que hasta e los presidios merecimientci. ¿Para qué Ji alilar de rnachos f se sanciona cornp lo má, s abyecto y repulsivo. 7 JACINTOVBENAVENTE? V T IDA T