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MADRID, DÍA 58 DE NOVBRE. DE 1947. NUMERO SUELTO 50 C E N T S B 0 AL D IC T AD O D IA R IO IL t i s T RA D O DE INF O R JVI A C I O N GENERAL miento americano. Sería largo cuento el de manifestaciones parecidas, siempre a favor de comunistas q- de anarquistas. Por supuesto, nunca faltaban en ellas los pliegos de firmas de los más descollados intelectuales del inundo, acompañamiento obíi- do el armisticio, rio quiso ensañarse con ella; pero también lo humano se sobrepuDMIRABLE es siempre la compasión- en so: Era mucho pedir que un pueblo vencualquier sentido que se manifieste, cido abriera, sus brazos al vencedor en pley más- -cuando acude al reparo de na humillación de su derrota. Para conseenconadas persecuciones políticas, en donguirlo hub era sido preciso que alguien se de la Justicia, perdida- su serenidad, más olvidara de lo humano por ¡lo divino. A puede parecer venganza. La más alta p r e ffad d e t o d p b a r u I 1 revolucionario. Esta, Hitler le faltó el aliento de lá divinidad; rrogativa del Poder esla clemencia y nun- vehemencia compasiva a favór de cualquier pudo acercarse a Dios y se contentó con ca, e s agravjp a la Justicia la petición de delincuente que haya tenido la precaución ser hombre. Si con magnanimidad sobreindultos o conmutación de penas. Pero d e afiliarse antes a un partido político humana, hubiera sido, generoso, del todo, bien estaría que estas peticiones fueran avanzado, contrasta con la insensibilidad si sus Ejércitos hubieran salida de Fransiempre respetuosas y desapasionadas, esto e l silencio ante algún caso de flagrante cia dejándola libre de regir sus destinos, es, sin preferencias. Digo sin preferencias k apasionamiento en la Justicia, en que es- sin otra condición que la de no volver a porque en estos tiempos hemos visto que taría más justificada la petició de indul- combatir si la guerra con Inglaterra, y los la sensibilidad compasiva, sólo se ha mani- to. Sin la disculpable presión del momen- Estados Unidos persistía, los franceses, festado a favor de comunistas y anarquis- to, en esté caso la más! estricta Justicia por compromiso de honor, se hubieran vis- tas, culpables áe atentados contra la. pro- hubiera pronunciado un fallo absolutorio. to obligados a cumplir lo pactado. Y, piedad o las persojias, robos y asesinatos, Yo esperaba, rio creo haber sido yo solo ¿quién sabe? si en esa magnanimidad, que no dejan, dé serlo por disfrazarse de en esperarlo, un movimiento de opinión aun sin- proponérselo, no hubiera hallado delitos políticos. Cuestión dé ideas, dirán un pliego de firmas de intelectuales, una el maquiavelismo la mayor satisfacción a algunos; razón para djsculpar todos los voz siquiera, algo, en fin, para implorar la sus propósitos. Abandonada Francia a su crímenes. No hay criminal que no tenga clemencia a favor de quien por su limpia propio Gobierno, ella sola se hubiera bas- su idea. Raskólnikov el protagonista de historia, por, lo que ha sacrificado y- pade- tado par. a destruirse y Hitler hubiera paCriWten y castigo, también era hombre de cido por, servir a su patria, por su vene- recido siempre generoso y magnánimo. ideas; por la idea de una mejor distrihu- rabie ancianidad, -cuando toda otra consiEl mariscal Pétain, ¿qué podía, hacer? y ción de la riqueza asesina a la vieja üsu- deración se hubiera olvidado, bien merecía ¿Quién podrá, culparle de antipatríotismo? rera, a quien ék considera un ser inútil algún movimiento de opinión, de esos tan No es intromisión en asuntos particulay pernicioso. Los que asesinan a su mujer, prodigados a favor de- cualquier comunis- res de Francia, ni a. Francia deberi extraa sus padres o á sus hijos, no hay duda ta o anarquista. Aceptar el Gobierno en el ñarle las intromisiones. ¿No habrá una de que también tienen sus ideas respecto más doloroso trance de la historia de voz autorizada, jefe de Estado o padre! a la institución familiar. Lo malo de esta Fíancia, bien sabía el mariscal Péta in que de. la Cristiandad, una voz siquiera que preferente compasión por comunistas y era ofrecerse como víctima expiatoria de pida. el indu- lto, la ljbertad; del mariscal anarquistas es manifestarse en las peti- los errores cometidos por sus antecesores Pétainí Francia es la primera qué debe ciones de indulto, con alharacas amena- en el Gobierno de Francia. Sólo quien ale- agradecerlo. Cuando la Historia pueda re- zadoras de huelgas y de nuevos atentados. jado por sus años de manejos políticos pa- cobrar su majestuosa serenidad, cuando. En España, siempre con trato de favor en recía limpio de toda culpa podía tener hable, sin pasión y sin rencores, no creo estos casos, hemos tenido sobradas demos- autoridad en aquéllos, difíciles momentos que sea una página gloriosa en la Histotraciones de estos movimientos de opi- para encauzar en lq posible la existencia ria de Francia la condena- del. mariscal nión; desde el famoso asunto de- Ferrér, de Francia. ¿Colaboración con él vence- Pétain, el haber permitido que sean las 3 quien, se llegó a levantarle una estatua dor? ¿Podía ser otra cosa? ¡Colaboracio- puertas de una prisipn las que- sé abran en Bruselas, hasta recientes intromisiones nismo! Lo preciso y nunca más de- io ne- para dar paso a la Efernidafl al defensor, de la misma índole. cesario. Muy endurecida, muy embotada de Verdún, al glorioso anciano de limpia Me hallaba yo en París cuando una ma- tendrá su sensibilidad quien no compren- historia, de acendrado y doloroso patrioñana al salir a la calle me sorprendió, so- da la angustiosa situación del noble ma- tismo. bre la desanimación del tránsito callejero, riscal, defensor de Verdún en la guerra los escaparates de los comercios cerrados anterior, al verse obligado a pactar y Yo no sé lo que podrá- parecer este ary sus puertas entornadas, ver retenes de transigir con el enemigo ahor á vencedor. tículo á los lectores. Yo sé que obedece a soldados con ametralladoras apostados en Y, sin duda, en la visión ideal de lo fu- una verdadera, obsesión que ha llegado, a todas las calles- afluentes a los grand eV turo, el mariscal Pétain vislumbraba que inquietar mis sueños. Si alguna vez he bulevares. ¿Qué sucedía? Se trataba de la en la posible cooperación de Francia con podido creer, que escribía al dictado, miri posible ejecución de los famosos- anarquisAlemania podía estar la salvación de una ca como en esta ocasión. Sea ésta mi disv tas de Chicago; no recuerdo sus nombres Eui Qpajen ruinas y con ella de un mundo culpa. Si al dictado lo hubiera escrito, no ni hay para qué recordarlos. En el Condesquiciado. Pero a esta visión ideal se. hay duda para mí de que el dictado llega sulado americano había estallado una bomsobreponía en lo humano el sentimiento de muy alto: de donde la Justicia ncf se ba; un restaurante, americano, situado confunde con la venganza y la Clemencia frente al Consulado, había tenido que ce- patriótico, aguzado- por la sangrante he- está rilas alterque, la Justicia. rrax sus puertas y tu o- que cerrarlas de- rida. Hitler deseaba buscaba la coopera- unitivamente porque nadie, se atrevía a ción con Francia; de de el principio de. Conforme y firmo, -y -JACINTO- BENA VENTE- pasar por donde hubiera algún establecí- ¿la guerra- se advirtió esfie deseo; conseguí- A