
MADRID, PIA- -2O. DE SEPBRE. DE 1947. NUMERO SUELTO 50 C E N T S n HACIA UNA ARQyiTECTURA NACIONAL
DIARIO ILUST R A P O DÉ INF O R MA 1O N S GENERAL M Ü
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utilitario, con impúdico atardece su escue- generales se componen de tres brazos: la ta finalidad. Y los o os se fatigaron pron- -nobleza, el Clero y el pueblo. Los fueres to de tanto plano alijado de cemento bru- locales- de España establecen subdivisiones. tal, de tanta insulsa ladrillería, que puede ¡El pueblo catalán. -no sé cuenca aquí ni la nobleza ni el clero- -agrupa a sus indiviUÁL es la modalidad estilística con envolver con Fa misma pesadumbre una que nuestros m e j o r e s arquitectos Universidad o un campo de concentración. duos en habitantes de las ciudades o ciuafrontan el problema de dar unas ca- Este momento arquitectónico se ha visto dadanos, y- habitantes de los camposo burracterísticas nacionales, compatibles al mis- desasistido de. la gracia. No ha sabido- vin- gueses. Los ciudadanos vuelven a dividir- e mo tiempo con la modernidad- en técnica y cular ningún primor, ninguna huella emo- -en tres categorías, que en Cataluña se de- adorno, a la arquitectura de hoy? Como tiva y personal a las- exigencias estructu- nominan manos: la mano mayor, compuesta de propietarios y profesiones liberales; problema previo señalemos el hecho- insó- rales. No ha logrado hacer brotar de la lito de qué la arquitectura sea. nada me- misma entraña técnica del monumento nin- Ja mano mediana, qué se nutre de merca- llos que desde el siglo xvi la única arte gún sistema decorativo auténticamente afín deres, negociantes e industriales, y la- mano, cuya evolución se realice por- la extracción a sus leyes constructivas. Ha habido, pues, ¡menor, donde se encuentran los artesanos. del. pasado de los motivos inspiradores. necesidad de conjugar un estilo histórico -i La cultura podría darnos otra clasifica- Cierto que estos estilos revividos de. las con las ñuevas modalidades arquitectónicas. i clon. Pensamos en Cervantes. Para ti au- ruinas se. han adaptado a las nuevas e x i Y observamos con gozo que las más re- tor del Quijote, vvilgo es todo el que no sabe, sea príncipe O1 arriero. Las manos de. gencias espaciales y a los nuevos- progra- cientes construcciones tienden a jnspirarse iCataluña sirven. para el tema de las desconmas ornamentales de cada, época, Pero es en la arquitectura de una época mal estu- ífianzas. Hay quien sabe las cosas, quien las evidente que desde- el Renacimiento, la su- diada pero de gran interés hispánico: la cree cuando, se las dice, una pefsóna de auV cesión; de las diferentes escuelas arquitec- de Felipe III. toridad, y quien- desconfía, encoge los homtónicas puede consignarse con nombres de Representa este monie ñto la nacionaliza- bros y finge que no le importa la noticia estilos exhaustos, a los que un neo ante- ción del Eácorial. La aceptación por, la sen- cuando en realidad es tue no la cree por puesto resucita efímeramente. He aquí uno sibilidad popular de las abstractas y severas imiedo a que le engañen. de los problemas más acuciantes en la mor- premisas herrerianas. La rigidez de. este pui Vengamos a los nombres de pila. La fología de los estilos. ¿Por qué esa incapárísimo italiano sé blandea al pasar por ar mano mayor, porque ha estudiado, sabe. que cidad de creación en un arte que en otras tífices, españoles, y la. sequedad de los per- Cándida. y Blanca es la misma cosa, que épocas ha modelado todas las. demás? files escuríalenses, la nitidez de. sus aristas Irene se traduce por Paz y que no hay diUna de las claves la podemos encontrar y los claroséoros violentos, se dulcifican con ferencia de significado entre Pura y Cataanalizando el último estilo radicalmente molduras de curvas más muelles y con el lina, Ana y EngraciaT Macario y Félix, P e- autónomo y absolutamente original: el gó- juego de color que supone la combinación iliearpo y Fructuoso, Eutimia y. Leticia. tico. Y sin entrar en detalles técnicos ni de ladrillo, y de piedra en el mismo para- Conoce que Lope es lobo; Sancho, jabalí; históricos, advertiremos el milagro dé ver mentó. Cadenas de mortero o de granito su- Lorenzo, laurel; Esteban, corona; Basilio, que la misma estructura arquitectonica. es jetan los rosados bloques de ladrillo y las rey; Basil isa. emperatriz; Isabel, ayuda de al mismo tiempo decoración. Y que las puertas y ventanas subrayan su vacío con iDios; Manuel, Dios con nosotros; Éugen oj exigencias técnicas- -lo mismo los proble- pétrea armazón. He aquí, pues, ut estiló, bien nacido; Cirilo, señor, coma los kiries mas primarios de contrarresto en los pun- con la simplicidad y. noble desnudez qué. de. la misa y la letanía... El dé la mano tos de empuje de las bóvedas, que los más imponen los nuevoá materiales, pero al ¡mayor, que ha estudiado, ¡Le dice estas cosutiles de traslación de estos- empujes por mismo tiempo con esas gracias mínimas que isa tan familiares parajtódo amante del. samedio de los arbotantes- florecen en for- lisonjean la sensibilidad píenos exigente. ber a uno de mano mediana y a otro ele mas que por si mismas tienen, un valor of- Estilo que al colocar en las proporciones su la mano menor. El primero le cree y po. ne nainental. Si pretendemos despojar a una principal acento estético- se adapta a todos en. la enseñanza el criterio de autoridad, el Catedral gótica, dé lo que la sensibilidad los tamaños y destinacienes y; se contenta viagisiir di %i t. ET segundo duda que aqueilo entiende- por adorno, de sus lujos de pura en. el adorno de, unas leves alusiones clási- sea verdad, no lo admite, incluso lo recha- belleza, el monumento caerá pulverizado. cas, no tan- adustas que no presagien el ba- iza. Únicamente si e encuentra 1 muy des- L a misma entraña constructiva irradia esa rroco que ha de sucederle en el reinado si- ipierto a la lectura y. ha oído hablar a los suyos ton elogio de la persona que lo d c; fronda de pináculos, de florones, de moldu- guiente. Y que al combinar los. grises resalse conforma con el supuesto, pero sin coras con perfil- de llama, de arcos agudos tes de piedra con el fondo enrojecido del ladrillo, permite al arquitecto en esta armomunicárselo ninguno de su clase por tecomo quillas que apuntan al cielo. Suprimor a que se rían de su confianza. mir en una construcción gótica estos ele- nía cromática matizar su inspiración, per. i Confianza vi- eñe de fe. Nos elevaremos mentos de puro deleite estético, supondría sonal en nuestro grupo social a medida, que vaperturbar fundamentalmente sus íntimas JOSÉ CAMÓN AZNAR yair. QS teniendo fe: fe en Dios, fe en el teorías arquitectónicas. Henos, pues, ya con plan, di. vino de la Providencia y de la his- el supuesto fundamental de 1 todo estilo ar toiia, fe en los semejantes, fe eri los bienes quitectónico qué pretenda arrancar de una i epítimos, que anhelamos, fe en el orden cs. originalidad integral: identificar sus nece- P iritual de la vida y del alma conforme a ODOS los pueblos han dividido en clasidades técnicas con su decoración, hacer ses a quienes en su territorio habilas Epístolas- de San, Pablo, fe en todo, per. radicar su arte en su estruc tura, expresar taban con distintos derechos, La- Inqué la fie transporta ia. s montañas. Deseensu ideal de belleza a través. de- sus leyes dia tiene sus castas: Esparta, -sus lacede- fianza supone ánimo vil, y vil y villano vie constructivas. Que es lo que hicieron los ¡nonios, sus laconios y sus ilotas; Atenas, men de villa; Queramos elevarnos de a. griegos al compendiar toda la belleza en la después de sus reyes, se amolda al orden aiano menor a la mediana y a la mayor armonía de. sus pórticos y en el rigor ande Solón con el Senado, la Asamblea Po- y pasar de ciudadanos a clérigos en el sentropomorfo de sus pf- oporciones. pular y el Areópago; Roma, empieza y des- tido y sinónimos de la. palabra que indica- Ha, habido uri momento- -con la llamada envuelve su vida social con las disensiones ciencia, saber, conocimiento ordenado de arquitectura racionalista hace unos. Veintide patricios y plebeyos y las famosas reJas cosas, mester de clerecía, clérigo gran ¡cinco años- -en el qué pudimos esperar con toadas de los último al monte Aventinó; de, como el- autor de la Divina ComcxHa, orgullo de protagonistas, la, creación, por la Edad Media, con el Feuaalismo, organi- espíritu elevado, pero sin traiciones, como fin, de un estilo autóctono. Pero el ensayo za a jerarquía de las gentes. A veces los traiciones realizan los de Julián Benda. Sin quedó a mitad de caminó. Los nuevos iría- de un grado inferior suben arriba y así n fe vamos cayendo en la jerarquia. de la so- i teriales, manejados con audaz idoneidad- a su decadencia de los Reyes holgazanes de ciedad y en la estima que merece la perestructura- generaren volúmenes escuetos, Francia desemboca en e Imperio de Car- sona. No pidamos pruebas. Felices i- s que geometrías pura? niri- sn s de- obtusa desnulomagno. Kar! el- servidor! anula a Earl, d sin ver han Greído. dez. Todo él Ó erigido con un craso valor conde, -el señor. Las Cortes y ¡os Estados -L u ARAUJO- COSTA
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PESCO N FIANZAS
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