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MADRID, DÍA 30 DE AGOSTO DE 1,947. NUMERO SUELTO 50 CENTS, ü) g SUSCRIPCIÓN: MADCID: DN MES, 1 S PESETAS. PROVINCIAS; TRES MESES. 39. AMERICA í EXTRANJERO: TRES MESES: 58,50 PESETAS. REDACCIÓN I ADMINISTRACIÓN, SERRANO, AB W v- DIARIO I L U S T R A D O AÑ O C u A D R A G ES I M O N. 12 948 Xt 0 PORTUGAL: TKES MESES, U 50. 61, MADRID. APARTADO N. í LA MUERTE DE MANOLETE CAUSA ENORME IMPRESIÓN EN TODA ESPAÑA Y SON INNUMERABLES LOS TESTIMONIOS DE PESAR El Gobierno otorga la Gran Cruz de Beneficencia, como reconocimiento de la noble actitud del diestro fallecido en favor de los menesterosos. Traslado del ca dáver desde Linares a Córdoba. La capilla ardiente. La madre del torero. Hoy se efectuará el entierro. Var ios relatos dííectos. Otras informaciones y biografías Sobrecogió ayer a España entera una ge- si nos atenemos a la concordancia de los renuina emoción popular. Manolete había es- latos hechos por testigos presenciales. calado, en pocos años, la cumbre de esa gloLOS DOCTORES DE MADRID ria fugaz que. envuelve, en pleno vigor juveCuando los Sres. Jiménez Guinea y Tamanil, a los grande toreros, y, como Joselito y Sunches Mejías, había sido herido de muer- mes llegaron al lecho donde se extinguía la te en una Plaza de Toros provinciana y en vida de Manolete, se hallaba éste casi exanuna hora ardiente de triunfo y de tragedia. güe, pero no había perdido el conocimiento ni La sangre moza, perdida baldíamente, y el el habla, y los saludó con unos ojos ávidos e aura pródiga del pueblo bordoneaban, como inquietos. Las personas que le rodeaban no en los viejos romances, un estribillo plañide- pensaron nunca que moriría. -Dadme agua mineral- -había pedido poco ro y engallado de copla sentimental: esa copla triste y arrogante que- el pueblo de Espa- antes. ña- empieza a cantar en la primera mitad del J e trajeron Insalus y Manolete, después siglo XVIII, cuando la dejtreia de los caba- de un breve trago, excl amó: -Yo quiero 1 Mondariz. lleros frente ál taurus hispanicus pasa a la Y con un dejo burlón añadió: plebe de a pie y levanta a sus hombres sin nombre- -bravos, imaginativos y airosos- al- -Me queréis envenenar. La presencia de los doctores que habían rango de ídolos. Una ronda ie atropelladas leyendas de valor, garbo y fatalismo siniestro llegado de Madrid animó visiblemente al he cruzaba, en la triste: madrugada del jueves rido, y cuando Domnigo González (Dontinal viernes, las calles de la cuidad andaluza de guín) que los acompañaba, acarició las manos y aun el rostro sudoroso de Manolete, Linares. El joven e impávido diestra cordobés ha si- éste le 5 anzó miradas de gratitud y afecto. crificado su vida a un Moloch nacional, cuan- Había perdido mucha sangre. Bullían sus ojos do la fortuna acumulada n pocos años y con en torno a la habitación; reconocía a todo esfuerzos denodados le tenía asegurada una el mundo; no tuv, o un momento siquiera de existencia placentera. Más que la ambición, desesperación y desaliento. El, como todos haHo colmada, en el caso de 11 Manolete fue- los presentes, confiaba en que el trance sería ren el aura popular y el bordan de la vieja salvado con fortuna. Eran las cu atro de la co. pla los que conspiraron en Ja tarde del día madrugada. Los médicos cte Madrid, aunque 28 conira la vida y el regocijo de este gran trataban de animarle, veían aproximarse el artista del toreo. yEl pueblo premiaba ayer desenlacé fatal. con su emoción profunda esa ofrenda definiiIC COCHE Y LA COPLA tiva que le había hecho un hombre joven y El magnífico automóvil de Manolete es bizarro a quien la- Naturaleza dotó de envidiables, aunque estíriles, talentos imagina- tuvo continuamente a la puerta del hospital Municipal. El pueblo- -trasnochador en el pritivos. LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DE MANO. LETE Linares 29. Esta mañana fue traslidado a Córdoba el cadáver del diestro Manolete, y quedó asi, súbitamente, -cortado el luctuoso y abigarrado cortejo que se inició poco después dé las cinco de la madrugada, desfilando, por la, cámara ardiente que había sid improvisada en uña habitación humilde del hospital ¿Jáunicipal, El famoso; torero murió a las cinco y tres minutos. Era noche cerrada todavía. De las calles contiguas se alzabael murmullo alegre de la multitud en fiestas, ajena, al drama que, durante diez horas ininte rrumpidas, riñeren la. vida y la muerte en el. organi. smb robusto del torero cordobés. A las seis menos veinte empezaba a amanecer, y un- vi nto fresco barría del rostro del torero muerto las moscas que aél habían estado acuciando teda la- noche. Se oían, a distancia, coplas, flamencas, Es muy difícil conciliar todas las facultades mentales en el relato circunstanciado: de iesas diez horas! No todo puede ser dicho, con la segundad de acertar. Las versiones se contradicen. ¿Cómo y por qué ha muerto. Manolete El por qué es dudoso. El cómo parece, menos arriesgado que solía alentar a Manolete en todas las ocasiones de apuro, y especialmente en- sus cogidas. Sus labios siguieron agitándose hasta el último momento, pero no se pudo saber lo que quería dteir. Acababa de entregar, serena y santamente, su alma, al Altísimo cuando entraron en la habitación, Domingo Ortega y Luis Miguel Dominguírc JEl primero, endiosado y sín, poder hablar, lloraba, acariciando a Manolete. El segundo, más sereno, sentado en la, can- a del muerto, le apretaba convulsamente la cara, y las manos. Todos lloraban en la alcoba. 8 UNA MUJEREntonces fue cuando entró en la cámara mortuoria la artista de cíW Lupe Sino, qua se arrojó sobre el cuerpo yacente, sollozando cen iníinita amargura, y allí estuvo, por espacio de siete ñoras, como- enajenada. Más de- quirca mil personas del pueblo de Linares desfilaron en ese tiempo por de- lante del cadáver, arrodillándose y rezando. Lupe Sino fue arrancada de allí al s eV trasladados los restos de Manolete ai Córdoba, y mo se había ado siquiera cuenta de que una muchedumbre devota y llorosa había pasado por delante de ella. Mu- chos de los admiradores besaban el, rostro del torero muerto, con exclamaciones de ternu- t ra y admiración: La herida seguía sangrando gota a gota, 1 cuando justamente a las cinco y tres minu- i tos de la madrugada de ayer se extinguió, la vida k Manolete. Y la gente bullanguera- -mujeres y hombres- que cantaba: Vaya mi pena. mer día de la feria- -lo contemplaba con pasSe ha muerto el rey de- los toreros. 1 De luto está Sevilla llena, mo. TSTadie pensaba entonces que la herida provocaría ía muerte de u propietario. quedó súbitamente silenciosa y se dirigió también al hospital Municipal para decir su Los toritQS 4 é Miura ya no tiene miedo a nadie, iplegaria por el alma del torero muerto. ya no tienen ntiedo a nada, Traslado del cadáver a Córdoba que es ha muerto el Espartero que es quien mejor los mataban EL VECINDARIO DE LINARES DESFILA POR LA CAPILLA ARDIENTE, A las cinco y tres minutos de la madrugada de ayer resonaba esta copllt en el vesLinares 1 29. A las once y media de la tíbulo del hospital, en jal momento mismo en mañana el cuerpo del que fue célebre maque el torero más famoso y querido de Es- tador de toros, Manolete, salió del Hospital a hombros de su cuadrilla para ser llepaña entregaba su alma a Dios. vado a la ambulancia que ha de trasladarle LA MUERTE a Córdoba. Murió con los ojos cerrados. El doctor Jiseis de la haéían abierménez Guinea le aconsejó que los cerrara, A laspuertas del mañana secuando yaf el Hospital porque la luz le hacía daño, y tenían una ti las estaba amortajado y colocado en cuerpo extraña expresión ás curiosidad hacia las co- la misma sala y cama donde ha. bía fallesas que le rodeaban. Wauokfe obedeció. Ha- cido. Allí se instaló la capilla ardiente, y en bía estado obedeciendo toda la noche a odo el acto empezó el desfile de todo el pueblo el trinado. El doctor Tamames le sujetaba el de Linares, pudiendo decir que han pasado pulso. Ha muerto murmuró, sordamente, de 20.000 las personas que han desfiladp por y los brazos del torero se desplomaron so- el Hospital, por Jo que fue preciso la interbre- el lecho. No hubo estertores, ni angus- vención de la fuerza pública pafa regular el tias, ni suspiros. acceso al Hospital. Numerosísimas personas La última palabra que salió distintamente entre ellas señoritas, eran portadoras de tade sus labios ftté David avid es el nom- mos de f Icres. A las diez en punto de la mañabre de su peón de confianza, del cual es fama na eí cadáver de Manolete fue colocado en