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MADRID, DÍA 20 DE AGQSTO DE 1947. NUMERO SUELTO 50 CENTS. W W émV mé LJryíT- DIARIO rLUSTRACU ADQ D R A G ES I M O N Í 2. 939 0 SUSCRIPCIÓN: MADRID: UN MES, 13 PESETAS. PROVINCIAS: TRE MESES, 39. AMERICA X PORTUGAL: TRES MESES 41,50. EXTRANJERO: TRES MESES: 58,50 PESETAS. REDACCIÓN X ADMINISTRACIÓN, SERRANO, 61, MADRID; APARTADO N, 43 AMPLIAS NOTICIAS DE LA CATASTÍÍOFE PRODUGIÜA POR LA EXPLOSLON DEL DÉPOS 1 T 0 DE TORPÉDOSX, MI ÑAS SUBMARI ÑAS EN CÁDIZ El siniestro empezó en los astilleros, propagándose a la base dé lanchas torpederas. La Casa- Cuna y el Asi- so de Ancianos, destruidos. Llegada del ministro de Marina y del Alto Comisario. Nombres de algunas víc; timas. La explosión se oyó en Portugal Ceñida por el mar, isla que- sujeta a üe largo de setenta años, sin un grito gregario; Ka- nada concretamente. Una lógica, confurra una estrecha cinta de arena 1, templado su sin qué, la sonrisa: y el ademán finó de- jaran sión Veiníaiba en todas, partes. -Muchos creánimo en la eterna lucha cósmica de losvien- traslucir el sufrimiento, prepararon a, Cádiz yéron ¡en un caitac listno terrestre. Es tos su coinpaüero secular, el infortunio no ha para todos los trances adversos. Incluso aparen posible transcribir la: impresión de los priabatido jamás el risueño, ser de la ciudad at- ¡éste de ahora. meros niómentos, hasta, queden: la, capital s lántica. España, conmovida, vuelve los ojos hacia determinó et sitio de la explosión, y corrió Palacio Valdés halló el símbolory cifra de la. adorable y olvidada bahía. El grito de án de- bocá en boca. El hecho se había producila que él llamó la más bella ciudad de la Bé- cataclismo ha llamado por ella. -La ciudad do en la base de lanchas submarinas, conotica en aquella guitarra que sonaba In el óctytyafá su dolor pudorosamente. Estamos se- cida antes: por la fabrica; de torpedos, y le Campa del Sur una noche de tempestad, en guros de ello quienes conocemos bien él. alma antecedió un fuego en la seccián química de tanto las olas, bravas ¡rompían por encima gaditana. 1 Ppro. España entera siente su dolor los astilleros de Edievárrieta, qué consumó su de las murallas, y el mar; oscuro, se precipi- y alcanza la -tremenda extensión del sufri- obra destructiva a 1 las seis de la mañana. La fábrica de torpedos y le s- astilleros, estaba, amenazador, recovando sus asaltos in- miento humano- -y de la pérdida de fungibles riquezas, de elemehtes de trabajo, hu- ndidos. tán enclavados! en, la zona gaditana que vai acabables. u; Cádiz está fundada heroicamente sobre una en- la negrura desuna noche: de agosto, entre desde la. Plaza d Toros a Los GlaziSii y esta, y el reliquia de la Atlántida. Su ai re cristaliza A resplandor de las llamas, bajo las estrellas zona es Ja que ha. padecido en tono mayor, l las v antiguo testimonio de los cataclismos fabulo- a l t í s i m a s coAsiecuéncias. Los momentos q e siguieron a sos. ¿Quim como etta, templada por, vientos Y en la catástrofe- -eitamos seguros de la. explosión fueron d desconcierto. La poblade la far, en lfcha d, e Ponientes y Levantes, ello- el faro de San Sebastián seguiría dis- ción. quedó a obscuras y sin agua, los cables. y: en infortunios que le llegaron, de; tierra parando m s ráfagas blancas como el alma de de alfa tensión por el suelo, y Cádiz totalmen adentro? ...Cádiz, -señalando rumbos, inalterable, sereno te incomunicado. -El estrepito de las casas Asolada por la piratería de Drake, visi- en la tempestad de hierro y fuego, cómo en la que, cuarteadas, se, desplomaban se sumaba tada por el maremoto, que un milagro de. tempestad que mueven los vientos sobre el a. -los gritas de angustia. En lá zona sinies Nuestra Señora detuvo en. Una de sus calles mar. En demora de aquel faro, España vuel- trada, as- escenas a. lcanzaron ¡a imayor intenpopulares, según piadosa tradición, Cádiz, he- ve los ojos. La solidaridad en el dolor. ha siclad. Aquí sé desgajaron los hogares, aquí roica, no puso a- sus tragedias el caudado dado el gritó que Cádiz- jamás hubiera dado. l a tragedia alcanzó su máxima expresión. lamento plañidero de. una demanda. Ha sa- Tanto ha sido necesario, Voló la fábrica d torpedosi, s ¿consumieron en bido tanto de la plata, maciza que hizo la- fállamas los asitillertís; las rhanzanas. de casas A B C en Cádiz bida de Argantonio, como del sayal francisy hotelitos de veraneantes y demás instailacano que vistió el beato fray Diego José. RELATO TELEFÓNICO DEL SINIESTRO ciones que había alrededor de este núcleo se Cádiz. 19. (De nuestro enviado 1 especial. derrumbaron: de arf iba a abajo. Las gentes, España, a la que ella dio s $i s alegrías, La nodhe del lunes será imborrable- en el fe huían al: resplandor de cerillas... En- los cines cuando tantos motivos tenía para llorar, -hoy cuerdo de los gaditanos, de las, gentes de. la se atropellaba la multitud. -En las casas, teja se viste de luto por Cádiz. 1 bahía. Eran- exactamente las nueve y cuaren- dos, monteras; puertas y bakones se- queSu antigua. alma estoica, dulcificada por ta y cinco cuando un- halp de luz. blanca y v r el hálito cristiano que impregna su vida, hizo baja cruzó el cielo en. la noche, seguido de braban. REACCIÓN DEL VÉCIIÍ ARIO del paganismo antiguo una de las más finas una terrible explosión. Trepidó. íá atmósfeexpresiones de civilización, que hallamos ¿n la ra y la ola vibratoria- alcanzó muchos kilóRápidamente actuaron las autoridades, i El Península. Cádiz sabe bien lo que es sufrir. metros del lugar de la ocurrencia. Los pri- (Ejército. y. -la. Guardia Civil se pusieron. ea Movimiento. El capitán general del Departa- Ningún infortunio le es desconocido, Sobre meros moméntos fuero de pánico. los que arruinaron El emporio del orbe La hora propicia de la cena sorprendió a mu- tm nto, almirante Estrada, hizo acto de pre Cádiz ilustrada- que el buen fray Jeróni- chas personas en sus hogares. Ello íúé cau- sencia. en el lugar siniestrado. Los servicios ino- de la Concepción describió en su viejo: sa sin duda de ¿jue el. número de victimas médicos se dispusieron con prontitud y- efica- libro, impuso en Amberes, toda la, tristeza del fuera mayor al i iédkr los habitantes sepul- cía. Hasta en los ¡portales de las casas se insocaso colonial, que ella, como ninguna otra, tados bajo los edificios derruidos en la zona tala- roS puestos médicos. Las. ambulancias iniciudad española, vio caer desde sus mirado- afectada. En Cádiz se: sucedieron escenas de ciaron, su ir y venir; Jos sacerdotes acudie res, cristales de lágrimas en silencio, elegan dolor. La explosión fue de tai intensidad, que ron a prestar sus servicios, espirituales. Doce barocs- cisternas si dispusieron a neu- tes veladuras del dolor entrañable. Y la epo- parecía ocur. rída- en cualquier lugar de la peya de su independencia- -toda. España eh bahía. Sin embargo, pronto se localizó el tralizar las llatnaB de los astilleros. Poco el vaso cordial de sus murallas- galana y hecho én Cádiz, cprriendo en torno al origen poco, después de la impresión inicial, fe. guiante sonrisa bajo el plomo, francés, que multitud, de- versiones 1. Y hacía Cádiz, que ifué. dominando la situación. La Marina actuó vino a parar, por obra de la vieja gracia, en pronto 1 levartó su ¡penacho de 1 llamas en la desde los primeros instantes; después, todas, rizos de ébano para enmarcar los morenos noche, fee- dirigió la miráída de la. multitud, ilas fuerzas militares, civiles, Cruz Roja, secteienés de Auxilio: Social y público en genérostros. conmovida en todos los puertos. Radío Je ¿Quién ha oído jamás una queja gadita- rez comenzó Ta. llamada angustiosa en auxi- ral. La obscuridad fu? un gran iñcoñvenien te de auxilió. A medida que pasána, un renegar del sino, fin plañir favores? lio de Cádjz y envió. -a sus locutores a. -la ba en la. labor fueron llegando los auxilios d el tiempo Cádiz, frente al destino, lid temido siempre, la Radio Costera. Después comenzó por ca- los püertós de Jerez, Málaga, Sevilla; etcéteelegancia natural de reprimir el grito. Su rretera un juego, de luces, que no había de ra. La ciudad del Betis ha tenido una partigesto ante el infortunio ha sido la sonrisa. Si cesar en lar- noche ¡De Málaga, dé, Algeci- icipación nieritísima? n er. auxilio a la ciudad Andalucía ríe con bulla, Cádiz sonríe. -Sobre rás, di Sevilla, de Jerez, de- las puertps; hermana, descollando los pirotécnicos de. Sesu cimiento, que atestigua el mayor cataclis- de todos estos sitios, acudieron servicios vijlla, que quitaron las espoletas a los, torpemo del mundo Cád is- se háila m el equili- de médicos, fuerzas de auxilio y Sanidad. dos y retiraron dos vagones de trilitá del lubrio estable de su destino. Las llamadas- de Radió Jerez fueron respon- gár delsúc o. r Aún no se precisan en cifras los términos didas con diligencia y d ecisión. Los puertos, Hasta las dos y media de la madrugada no de la catástrofe bien cruenta. Cádiz no quedaron- sin médicos y sin coches. Los- ca- se permitió el á ceso. á Cádiz. Los trenes tío agotará su capacidad de sufrimiento. Dios miones se aprestaron con gentes dé toda, con- eatraron. eA Ja; población y Ios- tranvías apare- envía sus tremendas pruebas a. los elegidos. dición en sfán de- mitigar la catástrofe. cían, idescarrilados y con notables deterioros. El martirio, constante, el lento morir alo En tanto, Qué había ocurrido? Nadie sa- A; fes sei s- idé la mañapi quedaba dominado 1