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RETRATOS DE VÁZQUEZ DÍAZ Nuestro colaborador Manuel Vega (1) en el estudio del pintor VAianex Ofac (2) (Foto V. Muro. fin ese desorden acumulativo, que los años h maestro Vázquez Díaz prepara una Exposición retrospectiva de sus obras. imponen en el taller- de todo artista, va queInaugurará con día la nueva galería dando, como- escrita, la historia de su vida de arte de la Revista de ¿Occidente, en la y de- ÍU obra. Allí están las inípriesíones fucalle de Serrano: alón amplió, ccfi muros gaces y felices, las, búsqueiias doloresas y acogedores, unn sola puerta y profusión) de renovadas, los grandes momentos, de la insbombillas eléctric. a- piración, las horas del triunfo definitivo. Buena ocasión pira víaitar al artista en su Vázquez Díaz ha trabajado incán. ablemente deade su juventud. Por intima y dichosa taller. satisfacción personal. La. alegría, para, el Las oj ras invaden, en realidad, toda la casa. c? esde el zaguán, donde hay grandes maestro, consiste, sin duda, en plantarse retratos: el Rey Alfonso, Azorin, el Padre frente a! a tela, con la paleta en la rnaao y Sancho, la famosa cuadrilla de Lagartijo, la fiebre creadora en el alma. Para sus puFrascuelo y Mazzanttui, y otros personajes pilas vi- ionarjas- -claros y. vivos son sus de las letras y de la historia. En el piso bajo, ojos- -se multiplican, entonces, 1 as solicitaa la entrada, admiraimos la magnífica silueta ciones del mundo en torno. du Rubén Darío, armonía de -claros colores; Obras de diversas, épocas veremos e la luego, subiendo ya. el hermoso 1 retrato de próxima Exposición. De ahí su mentido rela. madre del pintor; y en ei taller, la com- trospectivo. Admiraremos, fesde luego, las posición que repr íenta a Manuel de Falla. confidencias del artista, pequeñas telas que Allí está, plá- ticaniente expresado, e! espí- san vibrantes testimonios de ¿u emoción ante ritu del músicb y su ambiente, en, soledad el paisaje, concordancia, casi religiosa, dé la fecunda y creadora... Retratos y más 1 re- naturaleza con el hombre y que el maestro tratos el de Juan Ramón Jiménez, los de Vázquez Díaz explica as los pintores Echevarría Modigíiani- -ver- -Yo llamo instantes estos cuadros pedaderos documentos pa a la Historia del queños. Sí; instantes poéticos captados en Arte- y el de don Miguel de Unamuno. momantos felices... Pintados en épocas diEste último tiene la particularidad de una versas, a través de lew años, señalan ittiis doble imagen; Es mi estudio para la comipc; esfuerzos en la investigación del color. Son, sición definitiva, y don Miguel aparece aquí en realidad, las experiencias de mi laboratocon su rostro de buho, su mirada inquisi- rio sentimental, siempre en busca del color dora y su dá, s: co sombrero de fieltro negro; blanco, que es toda mi pasión 1... en seguida, como en segundo plano, vemos La estética de Vázquez Díaz, u Sensibisu cabeza descubierta, donde brilla ia frenqueda te del pensador, inquieto y azorante, que lidad plástica, maestrocfeíinida en, estas palaha pronunciado con diría Julián Marías. Hav también vigó- bras, que el una prof ion de fe. Luego, ÍOS dibujos de algunas cabezas, entre ellas firmeza como van desfilando sobre el. casucesivamente, lá de nuestra c o m p a t r i o t a Gabriela Mis ballete algunas de estas telas primorosas y, traL cada vez, nuestro encanto y nuestra sorpre- E sa son mayores. Surge d ¡e; lias el Vázquez Díaz colorista, fino, finísimo, que capta sutiles matices, las mas bellas y guates gradaciones de la luz y el color. Diríase que el maestro deícompqne, fragmenta atoóos elementos, pero no can la exuberancia! impresionista de un Cézawie, sino con la dalzura de un poeta a quien el pábaie sumerge er, i delicadas ensoñaciones. En la charla, ruedan anécdotas y recuerdos. Ño sin melancolía evoca Vázquez Díaz su años w tocha febril en. Parí? hasta ser admitido, con todos los honores. in el Salón Nacional. Ante una figurarde mujer, pintada en aquello- años, imagen bien parisina, con vagas reminiscencias de Manet, el maestro deja escapar su nostalgia y exclama: -i Me encantaría volver a París! ñero mo por unos meses, o unos días. Yo quiero a Pafís para toda la vida... Nos muestra, todavía, el artista, el boceto para su gran lieHzode Hernán, Cortés El conquistador de Méjico avanza tu un brioso cabalto negro. Resaltam lói grises x los blancos de la armadura, y armonizan con el tono acerado del cielo y de la tierra. Pálidas estrellas y sombríos peñascos. Y el maestro dice can entusiasmo; -Tengo la obra totalmente concebida. La veo y sueño con ella. Ahora hav que docu- mentarse históricamente y estudiar el personaje y su época. Además, e s la primera vez que yo pinto un caballo. Y la prueba mt seduce... Mitos, héroes, conqnistadoires de ayer, en us fondos evocadores. Hombres de hoy en sus climas precisos... Ellos son como Vázquez Díaz les pintó, MANUEL VEGA