
MADRID, DÍA 19 DE MARZO DE 1947. NUMERO SUELTO 40 C E N T S VALERA Y SUS AMIGOS
UANDO áion Juan Valera está- fuera de Madrid, áe suele acordar de Madrid Cuando se acuerda de Madrid, piensa en sus amigos. Y los amigos de Valera son: Cánovas del, Castillo, Cañete, Mariano Catalina Fernández- Guerra... Sería difícil discernir exactamente la afinidad de Valora con estos señores. Si decidiéramos que la afinidad es total, completa, nos veríamos en el trance de tener que renunciar a Valera. Y a Valera no poderrw nosotros renunciar. Cánovas ha puesto prólogos a li- bro de Valera; pero Cánovas no ha hecho A Dirección General de Regiones Deinda definitivo, conduyente, por Valera. vastadas ha decidido presentar en la Bien es verdad que Sagasta, jefe del partido pantalla los trabajos de reconstrucción en que milita Valera, tampoco ha hecho per de ciudades y pueblos que con tanto empeValera nada concluyante y definitivo. Con ño como buen gusto viene realizando. El plan Menéndez y Pelayo mantiene Vale. ra relageneral de la. obra, sabiamente establecido, ciones amistosas, afectuosas relaciones. Va- I de acuerdo con la tradición histórica y las iera, en sus cartas a la familia, habla con exigencias de la. vida, habla can elocuencia frecuencia oe s u, falta, de dinero en su; de los anhelos renovadores éel pueblo español. En pocos años, apenas quedan huellas de cartas- a Meriende? y Pelayc, en vez de dila- i destrucciones padecidas durante la guenero, emplea, para exponer sú penuria, la frase de metales preciosos Continuamen- rra civil. Y. no se trata sólo de reconstruir, de levantar nuevamente lo que fue 4 batido. te le pide a Menéndiez y Pelay un elegió para sus libros, uñ bombo según su fra- Dijérase que el e sfuerzo. va ahora más lejos ¡se inevitable. Menéndez y Pelayo ha expli- y apunta a la entraña misma del problema, 1 cado las poesías de Valera; al explicar es- que es un problema social. Lo material se tas poesías, explicaba las propias; los dos une, estrechamente, en este caso, a To espiritual. amigos cultivan un, mismo género de poesía: Los arquitectos de Regiones Devastadas la culta, lá abstracta. Valera necesita el elo gio reproductivo en un gran periódico. No. han creado un estilo que en- su esencia es le era fafil a Menéndez y Pelayo el com- un neoclasicis- mo. No sólo devuelven a; pueblo desaparecido su realidad. material, placer a Valera; las novelas de Valera en sino también el alma, él ambiente que parecierran, elementos múltiples que, por imposice venir, del fondo de los siglos y cobra reción de ía. s creencias, tendría Menéndez y lieve en las actuales construcciones. La plaPelayo que especificar, aceptando unog y re- za sigue siendo, como en otras tiempos, el chazando otros. Menéndez y Pelayo es con- centro de k- s actividades ciudadanas: la. igledescendiente: ha hablado, en prólogos o es- sia y el sindicato, lá escuela y el Ayunta- tudios, de Valentín Gómez, de Polo y Pei- miento, los servicios del Seguro Social, los r- o- lón, del padre Restituto del Valle Ruiz, centros de esparcimiento, casino, teatro, bide Casimiro Collado, de Amos Escalante, d; blioteca, la. fuente legendaria... Toda la vida Eduardo Bustillo, de Evaristo Silió. En los del pueblo palpita allí y añade otros nuevos a los tradicionales vínculos de unión entre el diarios ha hablado. de novelas de Pereda: n vecindario. Las ciudades y pueblos así reel órgano del partido conservador y en el construidos parecen imágenes Ide ensueño por órgano del partido liberal. la belleza de sus detalles característicos y En el último tercio de su vida, tiene Va- evocadores. f lera en s- u casa una tertulia miscelánea. Le Todo esto que en las excursiones admira visitan también escritores- jóvenes. José el visitante adquiere ún atractivo mayor en León Pagano, argentino, nos dice en su i las películas. Se han terminado ya cuatro cinbro Al través de la España literaria, pu- tas que presentan diversos aspectos de la. reblicado en 1904, aue Valera se le ha quejado construcción de España: Brúñete p un mo- de que, habiendo estado tanto tiempo en Ma- riumento vivo a los héroes. Caminando por drid Rubén Darío, no haya querido visiSierra Morena? Santa María de la Cjabeza tarle. Y ya sabe Rubén lo mucho que Va- y Andújar. En torno a la Si- erra: Guadarrama. Cercanías de Madrid: sector de Las lera le quiere Valera ha hablado de la Rozas. La nitidez 1 y belleza de las fotogranueva literatura; ha tenido elogios para Befías, lo preciso y directo del comentario hanavente cuando B eoaveinte comenzaba. Ha señalado, sí ¡la falta 4 e unidad en las come- blado, obra del arquitecto Dáego de Reyna; dias benaventinas. Pero también. a Valera se todo; en fin, hace de estas. imágenes lecciones vivas (de buen gusto, de amor a la tradile reprocha el que sus novelas no Son no ción, de ejemplo a el esfuerzo reconsírucvelas. Lo que Valera encuentra en las comedias de Benavente, encuentran los: críticos, tor. La potencia- de la España mreva aparece en especial Revilla, en las novelas vale- aquí: donde ayer hubo ruinas y miserias- y hoy canta la vida poéticamente. rianas. Existe una unidad tradicional, y existe, otra nueva unidad. Ha elogiado tamMANUEL VEGA bién Valera a Vajle- Inclán, a Pío Batoja, a Eduardo Marrjuina. Añadiremos- -debe- SUBSIDIO DE VIUDEDAD. -Se concede á mos añadirlo- -que, asimismo, el autor de todas las viudas de trabajador asegurado al estas líneas le debe elogios a Valera. Hay Subsidio Familiar que no trabajen por cuentaen! a vida de Valera a modo dé dqs centros ajena ni disfruten pensión alguna de viudede gravedad: uno ya lo hemos señalado al dad, aun cuando no tuvieren hijos gue manhablar de los primitivos amigos de. Valera. tener. Solicitadlo antys de que transcurra el Otro es este de aho- a, en la última eíapa año dé ocurrir el fallecimiento del esposo.
D I A R I O IL U S T R Aao DE I N F 0 R M A (SI 0 N G E Ñ E R A X) B
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de la vida de Valera, cuando, sin tener ya que esperar nada fe nadie, nos da Valora la medida, la plena medida, ds persou nalidad. (Los biógrafos no mencionan e! ruidoso incidente de la. carta íntima de Valera a Gó rnez. Carrillo; carta publicada, abusivamente, en un periódico de París. AZORIN
EL HÉROE PARAGUAYO
I el mariscal Francisco Solano López fuese hijo de cualquier país europeo, su reputación sería universal. Desde los héroes de la antigüedad no se había presentado parecido caso de tesón, patriotismo e intransigencia, llevados al paroxismo. La tan manoseada expresión hasta el último céntimo, hasta la última gota de sangre hubo de convertirse con él en trágica rea. lidad. Para defender su independencia contra, la triple coalición formada por el Brasil, la Argentina y el Uruguay, el pequeño país resistió durante más de un lustro, hasta el agotamiento más completo, hasta el exterminio (Je su población masculina. En las últimas batallas, intervinieron muchachos de dece años, con barba postiza, para inspirar temo al enemigo. El punto final de la terrible guerra es un episodio que hace parar el corazón. Allí perecieron las doscientos Valientes r ue quedaban del Ejército paraguayo, y allí hubo de rematar al dictador para que terminara la lucha. Hubiera pedido huir a Bolivia, cuye presidente, Mariano Melgarejo, era admirador, suyo. Sólq contaba cuarenta y fres años; tenía mujer y cuatro hijos, la vida le prometía aún días herniosos. Pero para el mariscal López la huida de su patria invadida y devastada hubiera. sido peor que la muerte. El angTistioso silencio del solitario riachuelo Aquidab n hubo de ser su su: dario: ¿Cómo es pasible que el mundo igin- ore uno cfc lqs episodios más emocionantes de la historia universal? ¿Cómo se explica que América, con los- trágicos capítulos de sus anales, no atraiga en mayor grado a los intelectuales europeos? Adfnitq que las guerras y revoluciones del hemisferio occidentalquedan un tanto al margen de los grandes acontecimientos y raras veces influyen en ellos. Pero, a pesiar ái esto, ha ¡briain de interesarnos, aunque sólo fuera como novela, tragedia o tragicomedia. Para mí, América constituye la parte romántica de mi labor, y me ha proporcionado fuertes y profundas emociones. Nunca he podido leer libros referentes a la guerra del Paraguay, el sublime sacrificio de todo: un pueblo y su caudillo, sin que me pasara lo mismo que a. Goethe cada vez que contemplaba un paisaje italiano. E 1 Paraguay se halfa otra vez en situación anormal: en uña de sus periódicas revoluciones o guerras civiles. La guerra del Chaco pesa todavía sobre el pequeño pueblo ds millón y pico. de almas; le ha proporcionado- gloria, pero también una. nueva sangría poco menos que insoportable. ¿Cómo salir de la crisis política, económica, moral? I Mediante el sistema liberal y parlamentario? ¿Sería preferible uh Estado corporativo con la economía intervenida? ¿O acaso un socialismo nacional? ¿Conviene más ál Paraguay la dictadura, que la democracia? ¿Cómo explotar las ¡riquezas del país sin capitales ni mano de obra? ¿Cómo ensanchar sus bases económicas? He aquí los RTO- piernas que surgen, relacionados con el pro- nunciámiento em- el Norte, en Villa Concepción, ciudad: por la cual pasa el trópico de Capricornio y hacia la que converge el Chufeo Boreal 1 Continuará la tradición de los jesuítas, el doctor Francia y los dos López, o impondráse otra vez el régimen liberal, fruta exótica eri el Paraguay, traída por las bayonetas d e j o s vencedores?
ANDK, ÉS REVESZ
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DOCUMENTOS DE RECONSTRUCCIÓN
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