
MADRID, DÍA 15 DE MARZO DE 19 47. NUMERO SUELTO 40 C E N T S N U E S T R A S GUERRAS C O L O N I A L E S EN EL CINE
DIARIO ILUST R A D O DE I NF Q- R. M A 6 I 0 N G E N E R ih
española latía quizá 1 amoroso oonvei enci- deiglesias, este hombre que ha ganado al desmiento de que Cuba había llegado ya aj- su tino, -baza de la que, tan avaro es. Ante él mayoría dé edad. Por- otra parte, los. erro- desfilaron laureles y carrozas; en sus ojos se res de éste o aquel político, ¿no se, inscri- reflejaron, como fuegos de artificio, los esbían en el círculo más amplio de una crí- plendores de no rabres que la Historia batirá, a s total, del Estado y aun de la sociedad es- para bien o para mal, durante siglos, y su RES. son hasta ahora- -quevyo sepa- -las rostro, aguzado y nervioso, fue testigo de películas inspiradas, en natural varie- pañciá? Es inescrutable el secreto último da la aquellos. fastos que los engrandecieren y de dad- de episodiés, por núes. as gue aquellos otros que los redujeron a ceniza y rías coloniales. Y digo coloniales en aten- Historia. Pero tal vez se pueda pensar, que, polvo. gracias a la impasibilidad- -decadente o- esción al uso general, no porqué crea acerEl universal paisaje, el del mundo inme toica- -del. español ante el Desastre, -sí sal- tada la expresión, ya que ni Cuba ni Filivarón muchas cosai 9 fundamentales que se diato que lo circundó, ha crecido y variado pinas tuvieron consideración de colonias. á lo largo de noventa. años da un niod 0 conhabrían derrumbado ante cualquier reacción Pero esta cuestión, por la fuerza sugestiva vulsivo. ¿Cuántas veces se renovaron los nodel tema, se enlaza con otras, ajenas a mi seria. Habría sido bastante desagradable que el pueblo español hubiese aprendido, por vía velistas en boga, los autores de éxito, los tc propósito de ahora: celebrar que so lleve a reres de txanío, las bellezas de 1 a época... revolucionaria, al uso de la. época, la- lecla pantalla la emoción de un hecho, histórico de notoria influencia, sobre las ideas y ción franceía de Sedán, la Commune y la Desdé el inicial- y tímido poema al gran fa- r sentimientos de la España contemporánea; terceia RepúbHA. El- español se resignó y cistol de- las Obras Completas, Valdeiglesiasi muy a tono, además, en lo grande y en lo no tardó, en sentirse satisfecho de qué la ha visto a una generación de líricos recorrer; su camino: Rubén, que nace el 67 y muere menudo, con el sentido heroico y pintoresco perla de las Antillas briljara con e l fulgor atractivo de acuellas dramáticas campañas, de su propia soberanía. En definitiva, allá el 16; Unamuno, áue n ace el 64; Villaespesa, que viene a la vida cuando VaJdeigiesias mer s conocidas y valoradas de lo qüe- se cyjcdaba, en manifestaciones diversas, el es. frisa en los cuatro lustros, y Válle- Inclán y pudiera- creer. píritu español. Marqüina, y los Machado... ¿Y en el orden Fatigada de su último esfuerzo heroico, Es- político? ¿Qué spn, en la inmensa trayectoiSi de 1 a literatura del 98, la. llamada lipaña sé ensimismó, sin renunciar a nada. ria de Valdeiglesias, los cuarenta y tas. años teratura del desastre se ha hablado mucho, confundiendo las especies y aun desviando el Ganó en sentido práctico y no pare- ce que de Calvo Sctelo, por ejemplo, trazados desde asunto, es patente que se ha hablado menos sea absurdo registrar el fenómeno de que la 1893 hasta 1936? En 1893, Valdeigíesias del 98 mismo, visto por dentro, en su entra- política sintió una cierta inquietud, déter- ronda ya los treinta y siete... Su vida, en ña política y militar. Y así no es extraño que minados estimules de renovación, que. antes suma, corre, desde Isabel I I y arranca- -la con ocasión de la película más reciente de las no había experimentado. Del escarmiento, del referencia no es baladí- -en el apogeo de antes aludidas, algún comentarista, sin- ven r- desencanto o del temor a qu. e ocurriere lo Bismarck, de Napoleón I I I y de la Reina a Cuento, haya atribuido a Cervera el mando que al cabo ocurrió, provirijj un estado d- e- Victoria... de la Escuadra hundida en Cavite, y que ánimo nacional que pedíamos ver reflejado, Entre tanto, como una cinta impalpable, el otra pluma califique de brusca e impensada on. dos textos literarios: Cansera, de Vicenidioma sé habrá ido desdoblando, paralelo a, la pérdida de Cuba. ¿Quién pudo sororente Medina, y Les tres cosas del tío Juan, de su senda. D Ors le decía que ha visto foff- dense- -ni entonces ni luego- -de la dolorosa José Nogales, lección de sentido práctico. ina: se la palabra, Bar y. la palabra impermeamutilación? Después de Ayacucho era harto En esa linea que toca al espíritu rural y ble, entre otras. ¡Cuántas 1 más, sin duda, en difícil que el cabo suelto de las Antillas se vernáculo de la vida española, se insertan ese tremendo periplo... Y he ahí, p! n. -oprendiese oon entera facilidad- a la metrópo- realidades de interpretación, que no hay por yo para mí, una evolución inocua, bellísima li. El tirón que daban, aunque só o fuera con q- ué buscaij en el primer plano- de los escri- y. sin sombra de melancolía, porque no en su ejemplo, las jóvenes naciones de la Amé- tores ds! 98. De todas suertes, y, mientras el vario de los infinitos dones que Matu. -r: lén rica continental era muy fuerte, y los dishistoriador, el psicólogo y el literato conti- saboreó, el de asistir al proceso de formación tintos conatos que se feníati acusando, desde núan dando vueltas al tema, felicitémonos de su idioma, fue, sin duda, de los más juel de Aponte, en 1 12, hasta el de Pintó, en de que en la pantalla se proyecte el edifigosos. Ahie- 5 nada: ¡ser niño a la hora del 1854, pasa. ndo. pbr los de Narciso López, hucante recuerdo del Caney 1, de Cascorro, de magüeir y vivir todavía a la del bieron de formalizarse en virtud de dos su. í aiünque cesos importantes: el abandonos en 1865, de, Báler... Noventa años pisan sobre tina gigantesca 1 a isla de Santo Domingo y la revolución, de M. FERNANDEZ ALMAGRO chatarra de ismos superados, de juventudes de la Real Academia de Ja. Historia Septiembre, llamada a causar hondo quebranprometedoras, desvanecidas como un soplo O (to en la Península como efi la España de por el fracaso o por la- tragedia, üe fórmuUltramar. Ello es aue generales de tan. conlas sociales o de gobierno, anticuadas, de trapuesto signo ideológico tamo Prí m y Po- conceptos arrinconados o vestidos. de nuela iejk, dieron por prejuzgada la separación OR la larga vereda de e; os noventa voj de ascensiones vertiginosas o de brutales de Cuba. La Historia y la Geografía erñpuaños que Valdeiglesias ha cumplido en descensos... jálpn mucho, no quedando otro cable para los pasados días, ¡a qué inmensas Y subrayemos, cotila inquietud de rigor, salvar la creciente distancia que una autonozonas de lejanía se llega! Cuando Valdeigle- que tan excepcional es hoy como en el simía concedida a punto. sias evoca la. impresión que a su abuelo l e glo xv alcanzarlos. Alexis Cirrel dixit. Si Vieja historia la de las reformas de Mau- había causado la nótic a de la ejecución de el promedio d; la vida humana creció, no es fa en 7893. Una. vez perdida la sazón, ¿qué María Antónieta; tal y, como se la relatara de porque su normal declinación se haya alehacer, sirio lo que Cánovas intentara, qui- niño, uno se estremece, desazonado y temejado; -es porque la mortaliá ad infantil se ha tando todq- motivo o pretexto a la interven- roso. Y es que enlazar, por tradición yerbal, disminuido... ción- de los Estados Unidos? Mientras. el 1947 con el 1793. padece, indudablemente, Difícil, -sí, Uegar a los noventa años... Sal tanto, Wey. lér- hacía su guerra. Relevado cosa de fábula. go con José María Fieman de la 250 repreDurante el- decurso de la existencia de sentación de La epsa a felicitar a Valdeiglc- Wcyler, no cabía eíperar- -desde un pu to de vista puramente pragmático- -otra co; a Valáteiglesias, los ciclos de muchas otráis vi- -sias, al que tanto- cuesía ílaniar anciano. que lá liquidar -i i a por el Tratado de das, no ciertamente malogradas, se han cum- Nuestro taxi une dos longevidades. dispares, París. Los errares que hubiere- -tantos con plido redondamente. Cuando él estaba ya. en pero emplaziadas en una, misma línea dé im e quiera- -venían de muy atrás. La intui- p e sabré la tierra, -han nacido y han muerto probabilidad. Ah, sí, querió o y admirado no sólo- millones y millones de innominados Valdeiglesias, ¡que ardua empresa cumplir ción- -más qué el conocimiento reflexiva- -ds tales antecedentes no dejó de contribuir pro- seres, sino también decenas de hombres pre- noventa años! Ah, sí, querido y. admirado bablemerjite a la insensibilidad que se átri- claros, de escritores insignes y de poderosos Peinan; qué ardua empresa cumplir 250 rebuyé a Ja opinión de entonces. El fracaso Jo R yes. Y la páfábolá que describieron pudo- preseníac ones... daban algunos por descontado, pese a ilu- tener- tanta anchura como profundidad. A su iijiciacjón y a sit; fin asistió, impávido, Val JOAQUÍN C A L V 0- S 0 T E L O siones y espejismos. En el fondo del a ma)
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