
MADRID, DÍA 7 DE MARZO DE 1947. NUMERO SUELTO 40 C E N T S UN ENSUEÑO PENDIENTE DE UN HILÓ
de los pozos? La legendaria Arabia fpliz se convirtió en un desierto porque se rompió un dique. La. Mauritania romana perdió su prosperidad porque se arruinaron azjudes y acequias. El árabe lo sabe, y saÜfe también que éT río del edén es el único ue no sufre estiaje. Pero donde puede, y mientras puede, busca el agua, la. acaricia, la conduce mansamente por canaliilos orillados de muiia y luego la hace, saltar muy- alta en unos tazones de juguete con orla de yersosi ¿Nfc se ha dicho que escoma esos avaros que ejri loa. cuadros flamencos trasiegan entre susj dedos columnillas- de oró? 1 Sí, lo hace con (avaricia y con miedo, porque comprende que el menor descuido o la más pequeña, revuelta puede dar al traste, con su ensueño. Más arriba del Generalife hubo palacios y jardines; pero falló el agua. y el oasis revertió al desierto. El agua del! Generalife corre todavía, por milagro y por fortuna- Yo he recorrido las dehesas de la Alhambra y he bajado hasta Jesúa del Valle para verla nacer del Bárrp. y venir, callada y dulce, por su acequia, como un regatillo, que a veces se enfunda en tykos de ba. rro. Primores de a humilde constancia: de ella nacen cascadas y surtidores y se llenan- albercas y vA ín arriates y prosperan árboles. Su voz se va amplificando en el megáfono de a, s cuestas y de los bosques. Y, al fin, encuentra su premio. Porque si un. día un gran pió- eta quiere definir la ciudad en cuatro -palabras, Granada no será las frágiles torrecillas ¡moras- -ni las soberbias moles cristianas, ni siquiera los jardines, sino, esa blanca sajigre que por escondidas venillas, lo va vivificando, todo. En el verso- de don Mánu l Machado) Granada será para siempre T
D I A R I 0 IL U s. T R A D C) D E I NF O R M A 3 I O N GENERAL
-Orfeo no se camíorma con su prematura- viudez, y se acuerda del peder milagroso de isa niúska, la mijsica- qué le había inspirado Euridice, y descuelga su lira y toca y car. FECTIVAMENTE, como supone Willi ani ta. Mara, yi! la de las maravillas. Los selvátiMargáis, el jardín árabe es mu. anuncos y fieros animales se amansan y acuden en cio paradisíaco. Porque- el paraíso mucerrado círculo a escucharle. Les árboles, las sulmán- -no obstante la exégesis espiritualisiñismas peñas se ties. airraigan y desgajan y ta de los, teólogos- -aparece literalmente- descompletan el. suspensa anfiteatro. Orfeo? cucrito on el Alcorán como- un jardín muy de al cave- r. no- so y 3 erto bostezo de la tierra, í- ro dc- io, de ún intsenao verdor rayano en cercho diría- Góngora, por onde se penetra el negro, surcado, por sabrosísimas aguas coal. reino dé. Plutón. Y e s tal, el poder de fu rrientes, en el que los bienaventurados, sovirtuosísima música, que el- dics- se conmuebre tapices y cojines de brocado verde, desve y accede a 1 que se lleve, por una K a ¡cansarán en pabellones, entre huríes y manvez, á- Euridice rediviva, con la sola condicebos celcstiaíes: Es más: se especifica que ción, ele que no vuelva la cabeza- a, mirarla- habrá frutales y palmeras y granados hasta- haber traspuesto la frontera d; el mun- Oa. ro qu 3 estes frutos no serán los. mismos do de los vivos. Y allá van felices e, imdel mundo; pero se les parecerán tanto, que pacientes los mitológicos amantes. los elegidos podrán decir: He aquí los frü- tos de que nos nutrimos en la tierra Pero ¿q. utén es capaz de refrenan al ins II, 23) pasaje que proporcionó a André tinto amoroso? Basta- una. voz, tiil suspiro, Gide- kma y título para sus famosas Nouel eco oñaxlo ele uto queja para que Orfeo, rritnres terrestres. que- recuerda el. trágico epispdio del áspid, Es- sabido- que en el Islam no hay propiavuelva un insta. flite la. cabeza a Cerciorarse mente vida civil o laoca y que la religión lo de qué Euridice le sigue, sana y salva. Y infonm todo. Este sentido en cierta. -manela definitiva tragedia se consuma. Euridice ra, religioso- s eipara el jardín árabe -dígase se aleja, se- desgarra desesperadamente, y lo que se quiera- -del parque clásico (que pa- j- a siempre jamás- es arrebatada a los inheredó Luis XIV. de lüs- Médicis y éstos de fiernos; Ya puede O. rfeó intentar conmoRoma) concebido con un propósito totalver de nuevo a las potencias de lo negro. mente profano. ¿Se imaginaría ui? a fiesta Su voz canta máa patética que nunca. J s- real en el Generalife, por muchos de cuyos más su lira sonó sus nervios con más expaseos apenas caben dos personas, una al presivo ahinco y suavidad ce matices. Todo lado cíe la otra- La corte de un Borbón pueinútil. No le qUeffa ante las puertas cerrade abrirse en a ¡banico entre arboledas y fuendas más que, la lealtadi de su auditorio de tes; pero fa de un califa, no. Para sus mafauna, flora y Geología. niies- tacioines externas la realeza islámica ha preferido siempre las explanadas pedre. Y el pobre. Orfeo, antes padre de la múgpsais o las- corraladas de cal, presagio de sica clásica y. ahora, de, la, romántica, estrela aridez dé la tumba. Un sultán en la calle lla en un acceso. de furiai su- divina lira agua oculta que llora. estooy un quitasol v erdte conriendo sobre una. contra p tronco d e ti árbol y- salta la lira nube dfe polvo entre callejones de tapias al EMILIO GARCÍA GOMEJ? 1 fragmentada en pedazos, que íubs. p al ti. elo tas y sin huecos. La A lhamibra délos reyes dt la Real Academia Estañóla. a convertirse en- otras tamtas esiürellas. dé la moros no tenía árboles. Los árboles estaban canstelación de su nombre. en- lqs jardines silenciosos y húmedos, ea los Todo esto- nos lo huí contado y cantado que el rey entraba solo y sin carona. todos los mitólogos 1 y poetas, pero ninguno (como no sea cierto rival ¿e que hablare Como en otras ocasiones también aquí ETRÁS- de cada música hay una musa. mos otro díí) con la perfección del cabapuso Massignonel dada en la llaga. El jarEsto es lo que nos dice la Etimología. llerizo de la Reina Isabel, esposa de nuestro; dm occidental: es pa Vsaj istai y, tiende a do, Y entrar en etimologías, es entrai en señor, don Eeíipe IV, -el gran don Juan de meñar la naturaleza, roturando la selva p n 1 grandes avenidas que llegan al horizonte, mitologías, Las letras scin casi iguales jy. la -Jáuregui. Jáu regu i ye a Orfeo y a su lira aprisionando la lejanía en tos amplios es- esencia- 04 su sentido tamibién, pues uijüa, y coma. a tí, virtuoso da, la vihuela de arco. de tanques, desplegando filas de árboles corno i otra aludeji a la fuente, al origen. Hablónos, su época, el expresivo insínu- mento que prenpue? del padre de la, música. -y de cómo; tus tq va a convertirse en el moderno violíiñ- No soldados que conquistan el terreno. El jaramores con la ninfa, Euridioeinspirarori los se- puede decir, má. -milagro de expresar lo dín árabe no es eso, porque no se trata de colonizar, sino de acotar, ni de derramarse, primaros conciertos insteuraentates y vocales inexpresaible 1- -que- lo que el poeta nos canta: tlirto- -de aislarse, ni de provocar la curiosi- de que la Mitología y, po. r lo tanto, la Hu dad, sino de evitarla. Vistas, sí; pero leja- t manidad; tiene noticia. La franca; airosa diestr en tanto oprime Ciertamente, antes del padre O- rfeo, ha- cuerdas, aunque disímiles, aunadas, m s y desde lo alto! ¿Se. trata de una. ampliación, del patio do la casa- grecorromana? Tal bría música, pero sería algo bárbaro, tosco que son, a veces, cuando el arca esgrime, de inquietud velocísima ultrajadas. 1 vez; pero ese patio. se Ira ensanchado para y torpemente imitativo, de lasf voces d ¡la abrir paso a- una fantasía vegetal, cuyai téc- naturaleza, Un. día, un felicísimo día, Qrfeo Y cuando el son colérico reprime, e nica, según ya hemos- iliclio- -de acuerdo con ve a Euriáice y- se prendí ¿e ella y- lia 4 él le da un nervio, sonancias dilatadas. Los pulsa y sella la estética y hasta con la metafísica islárni y 9 e. unen en concertado y armonioso matri- con trastes atinadolaysiniestra huella. tropel limpia monio. Y, -así, de un, matrimonio. ai moriiiosiO, ca: s- se parece a ta del tapiz: la máxima libertad en los cuadros y la máxima geome- in- n. ee la primera anniQníaxdcl mundo, la- i que Como vsí. s, la: poesía lo puede- toda. Puetría en las líneas; unas líneas que convergen siglos después rescató Rubén Darío: ijere- de hasta con lá íraúsica. ¿iNo es una leal, üiacia el pabellón, donde se sienta; melancó- -grinó mi corazón, y trajo- -de la ía grada. cuieja te v bol ni, más violín que el violin lico, pero acaso no triste, un hombre que- selva la armoiiiía. auténtico; t y verso iíxoniparable que viene sueña. La armonía entre- Eüridke y Orféo pa- después, la fibra más sutil sra sga y lasti- Y el ensueño de este. hombre pende de, un recía, que iba a ser. eterna ocnsomancia, Ifero. hilo, dicho sea casi dn metáfora, porque es ü día, un infelicísimo día, Euridice, que co- ma Qué nerviosa vibración de. íes. Nacía más justo pa, ra camtar a up Orfeo; poeta un hilo de agua. ¿Se sabe lo qtte. es venir rre tras su esposo. es mordida en el cristalino de una raza, 0 -alt menos, de una cultura tobillo por, un- áspid venenoso y muere en y músico eri una pieza, violinista, y tenon Cuyo oscuro fondo antigüen son cientos de los brazos ¿e Orfeo. Y según la Teogonia inigualable y el primero en la invención. Y v toda por obra y gracia del amor a Euridice. generaciones sedientas o que. dei tarde en helénica. Euridice es llevadsu al, reino ús tarde han bebido de brucé s la ba ¡ba salobre GERARDO 1 DIEGG -Plutóa. y Prpserpina al infem. a fárta- rq.
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EÍIRIDICE. Y ORFÉÓ
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