
DIVAGACIÓN SOBRE MARCELA
L
A representación de Marcela en el teatro de la Comedia tiene, a mi modo de ver, una profunda significación literaria. Los españoles apenas conocen nuestro teatro del siglo X I A y, sin embargo, juzgado este teatro en nuestro tiempo, con la debida perspectiva, advertimos que no se rompe en él la continuidad y que autores que, cuando estrenaron sus comedias, ¡pasaron por frívoilos y ligeros, hoy, nos parecen serios y profundos. El teatro de Bretón de los Herreros es absolutamente desconocido para los hombres de hoy, y si algunos lo conocen es por la lectura, y no por la representación. Pues bien. el experimento de Marcela viene a demostrarnos que no es posible advertir las cualidades de este teatro sin verlo representar. Es decir, que sus virtudes cómicas se hallan en los resortes del movimiento escénico, en los efectos teatrales, y que sus tipos, un poco caricaturescos, son, más que tipos, arquetipos, de do- nde proceden todos los personajes cómicos del teatro de principio de siglo y aun de nuestro teatro actual. Han cambiado, sin duda, las costumbres; mas cuando un actor cómico español ha de acentuar el carácter de una coqueta, de una criada entrometida, de un poeta exaltado, de un elegante afeminado y frivolo o de un militar dicharachero y fanfarrón, aun sin saberlo no hará sino volver a sacar a escena estos personajes que se llaman Marcela, Don Martín, Don Amadeo. Do. Agapito... y agotar con ellos todos los efectos que proceden de su carácter simple y sencillo. De estos caracteres sin complicación ninguna, que, más que hombres, son representacióne s, puros esquemas humanos que, cuando hacen llorar, hacen surgir el melodrama, y cuando hacen reír, producen comedias como Marcela o ¿a cuál de los
Retrato de don Manuel, Esto rnos lleva a Bretón de los Herremeditar un poco soros, por Antonio Gó bre las costumbres y mez. Existente en el el costumbrismo. Y Museo Romántico de llegamos a la concluMadrid. sión de que el llamado teatro de costumefectos de Marcebres, cuando verdala Es una obra de deramente es teatro, 1831, escrita con el tiene que apoyarse en mismo humor que un la caricatura. La reescritor de nuestro vista humor í s t i c a tiempo la hubiera ipo La Codorniz sus dido escribir para samejores efectos ios tirizar las costumbres encuentra reprodude aquella época. En ciendo fotografías y este caso, Bretón de comentando frases y los Herreros se anticostumbres de fin y cipa a cualquier críde principio de siglo. t i c a retrospectiva, Pues bien; en esto se creando, además, los anticipó Bretón de tipos que han de serlos Herreros al juzvir de falsilla para togar las costumbres de dos los person a j e s su tiempo, dando ya cómicos del t e a t r o todo el trabajo hecho que ha de hacerse a los redactores de después. Sí; las cos La Codorniz cotumbres cambian, pemo más tarde se les TO los hombres apeadelantaron también nas cambian. La coRicardo de la Vega y queta sigue coqueVital Aza. El mismo teando, el elegante Jardiél Poncela, en sigue preocupado de sus creaciones retros ¡o banal y lo frivolo, el poeta continúa finpectivas, no hace sino giendo sentimientos reproducir la inteny el hablador sigue ción satírica que de derrochando p a 1 aaquellas costumbres bras. Varían los tratuvieron los costumjes y los escenarios, bristas contemporápero apenas varían neos. No hay c o s las personas. tumbrismo p o s i b l sin caricatura. Hace Ahora es posible caricatura Moratín, que el p ú b l i c o de buen ejemplo de este í Los primeros intérpretes de Marcela o ¿a cuál Bretón de los Herreteatro caricaturesco de los tres? de Bretón de los Herreros: Concha Rodríguez, Anefe su comedia El tonio de Guzmán, Latorre, Sobrado, Valero Lozano, González Faüma. (Reproducción fo- ros se riese con sus comedias más estrebarón h a c e más tográfica del ejemplar con que se traspunte el estreno en 1831. pitosamente que ante tarde caricatura Laellas se ríe el público rra, pongamos como ejemplo su comedia No más mostrador de hoy. esta risa leve, que es la más como la hacen, después los costumbristas de principio de siglo, y tente deY, sin embargo, hoy provocan, en nosotros lasnoble pala alegría que como de las costumbres de nuestro tiempo, la hace Mihura, si- cias de Marcela es la que presta a la comedia su va ¡lor incidenquiera este penetrante humorista no haya hecho hasta ahora tinuidad. En la vida es bueno reír, pero es necedad reír de condemasino asomarse al teatro. siado. De ahí que el público se ría mucho con las palabras y con ¡os FRANCISCO DE COSSIO