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LAIZ CAMPOS O LA VOCACIÓN TRIUNFANTE A vida artística madrileña se ve hoy solicitada por el interés de una Ex posició n: la que el joven escultor Emilio Laiz Campos celebra en los salomes de la Asociación de la Prensa, sede mayor de nuestro periodismo. Esta brinda su acogimiento a veintiocho esculturas de un artista a quien los imperativos de la vida le obligaron hasta aquí a simultanear los trabajos de la platina con los del cincel. La obra escultórica que Laiz Campos expone puede afirmarse que es hija de una intuición, y su resultado, 1 fruto de una t. h. n vocación que triunfa. Hace tiempo, ya lo dijimos, en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y Salones de Otoño, se dio a conocer este escultor; llegaba a los grandes certámenes del campo de lo autodidacto, que en alguna ocasión orientó el consejo de Coullaut Valera; la presencia de sus obras en ella revelaba que existía en él las mejores esperanzas de un excelente escultor. Las ocasiones se suce- Retrato de niño, en mármol, obra de l i dían y Laiz acudía a la liza cada vez con ampos un envío, que confirmaba las promesas- que hizo concebir. No sabemos si hoy, para enjuiciar debidamente la obra de dicho artista, seria conveniente remontarse a un período lejanísimo del arte en que el hombre siente el imperativo de tallar en la piedra la vital forma humana. Laiz Campos, al mar- tl gen del taller del artista y, por tanto, en la más independiente área creadora, sien- te este imperativo, y como hombre sin atadura alguna a norma formatíva de su arte, comienza a modelar. Pero ¿puede considerarse autodidacto hoy al hombre inteligente que dedica su voluntad á capacitarse ett aquella disciplina, hija de su innata vocación? Creemos v que no. Y más un escultor. El vehículo de la cultura es tan ágil, qué basta la natural diligencia para conocer todo cuanto ayer y hoy nos ofrece el arte escultórico del mundo: museos, exposiciones, revis- tas y monografías pueden darnos un am- plio conocimiento de todo lo creado. Laiz Campos, sin renunciar a las leccio- nes de los maestros- -bien lentro de sí ¡lleva las que le dictaron los inmortales- adquiere su formación de escultor en este r ambiente. Y a ello obedece el que su i intuición de artista- -enraizada, por tem- peramento, con el clasicismo- -sea el sos- ten de aquella obra en donde él refleja ¡la concepción propia. El novel, esctiltor t pronto relaciona en ella la factura escultórica moderna. Citaríamos las obras de muchos escultores de ayer y de hoy Otro de tas retratos, en bronce, del artteta en las que los ojos de Laiz Campos se que revelan iu fuerte personalidad de escultor. posaron (para arrancarles el secreto de su belleza. dura e interés. Las modela con una es. Pero Laiz olvida pronto la poderosa tilización que, no obstante, alude- siempre atracción que sobre él ejercieran muchos a una arquitectura de canon clásico. mármoles y bronces maestros y vuelve Pero el escultor siente otro imperativo al área de su independencia para crear más profundo aún: el del retrato; ahonsu obra. Es entonces cuando modela dar en el alma de un modelo y aprisio Ensueño Ilusión y Náyade esa narle después eft el barro es empresa de serie. de estatuas de figuras- de mujer en su mayor devoción; para conseguirlo se dpnde recoge la forma humana en mo- documenta en la escultura realista, y a vimiento dentro de la expresión más ro- ello obedecen esa serie de mármoles y busta y correcta. Laiz sella el rostro de bronces de retratos de niños y de figuras cada una de estas esculturas con el re- conocidas que expone; obras como los flejo de ün estado anímico lleno de hon- retratos de niños, donde el mármol está L I l u s i ó n fragmento de de Laüs cultura AndalucíA taUá en m a d e r a de Laiz Campos. caldeado con la tibia blandura de la infancia bronces donde el adulto acusa con la rotundidad de su perfil de medalla toda la plenitud de su profundidad vital. Hiip bien la Asociación de la Prensa en brindar su acogimiento a la obra de Laiz Catnpos. Si él periodismo es espejo que refleja el suceso digno de ser conocido por todos, hoy presta un excelente servicio al darnos a conocer la Exposición de este artista, conjunto de esculturas que, como pocas, revelan el triunfo de una vpcación, CECILIO. BARBERAS