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Ó: SACADO fijé M MAÑANA. -i7. INFORMACIONES Y NOTICIAS TEATRALES Y CINEMATOGRÁFICAS La malcasada de tope de Vega, obtiene un resonante triunfo en el Español ron en el triunfo, trabajando ejemplarmente, y sin concha 5 Risas y ovaciones constantes jalonaron esta triunfal jornada del mejor arte escénico. La malcasada es una obra algo verde nc por lo que en ella pasa, sino por lo que en ella se dice. Lope, como lá mayoría de sus contemporáneos, tenía un concepto realista del teatro Era- -son juicios de Gril parzer- -eminentemente gráfico y apenas hay expresión suya que no tenga fuerza sensible. Sus cuadros no son un adorno exterior, sino que dan la visión de la cosa misma y expresan la naturaleza entera y sin selección, tal como se manifiesta, procede y se desarrolla. Después de estudiar la dedicatoria y el texto de. La malcasada a nosotros no nos- cabe ninguna duda de que fue en su estreno lo que se sueje llamar una comedia de clave Lucrecia existió y la anécdota, más o menos deformada de su- biografía, también. Én La malcasada se vengan agravios de amor y, como vulgarmente se dice, se pone en ridículo a ciertos personajes: el tío viejo, la madre codiciosa, el sobrino atiplado, el letrado engolado y pedante, que nos dan la cifra humana, acaso demasiado humana, de la genial y portentosa invención escénica. Pero al mismo tiempo que se vengan agravios, amorosos nacidos de las razones que de la acción se desprenden, y también de la volubilidad y coquetería de un eterno femenino que Lope, con Tirso, supo entender y comprender mejor, que nadie, en La malcasada hay, junto a su zona caricatural y burlesca, una pasión lírica y llameante. Don Juan ¿quién sería ese Don Juan? ¡quién habría de ser- a pesar de sus denuestos y de susvironías, está enamorado de Lucrecia con toda su alma. Y Lucrecia de él. P. or eso, junto a las escenas parodísticas que r o z a n deliberadamente el campo de lo grotesco se alza, de pronto, el monumental soneto amoroso, y el Verso de musa villanesca se madrigaliza y, hace, cortesano y rendido, la más gentil y ceremoniosa de las reverencias, o estalla como un policromo cohete en fuego y en luz de lágrimas, de celos, de suspiros. Hasta el gracioso sanchopancesco, que en el curso de la obra no ha hecho sino demostrar su condición refranera y terruñera, poco dada al idealismo, se Hrifica de pronto contagiado- por la- pasión del protagonista y exclama en un aparte: ¡Oh, airior! no en son de chabacana pantomima, sino herido, por la misma flecha que traspasara el corazón de su amo y dueño. Lo que en La malcasada puede haber de verdor es justamente lo que hace reír, lo que se toma a chacota y donaire, lo que se dice Anoche, en impecafile y admirable versión que lleva la firma del 1 inolvidable Manuel Machado, triunfó en ¿1 Español una de las mejores y más divertidas comedias del genial Lope de Vega: La malcasada. Cayetano Luca de Tena la ha ofrecido Con una presentación escénica tan inteligente, como deliciosa, sub rayando los matices líricos y burlescos de la obra, ayudado por- lá espléndida escenografía de Burgos, los exquisitas figurines de Viudes y la delicada música de fondo de. Manuel Parada. E) l director del Español ha prescindido del telón de boca y ha levantado en 3 a embocadura del escenario un gracioso artificio que recuerda exactamente la disposición de aquellos corrales donde deleitaron a los senados del Siglo de Oiro las piezas de nuestros clásicos. Al comienzo y al fin de la obra, dos criados enciejraá ein y apagan los farolillos que iluminan simbólicamente el tablado. Las plataformas giratorias, hábilm e n t e dispuestas, sirven ágilmente las mutaciones de los nueve cuadros y tres jornadas en que ha que- dado dividida la famoPrendes. sa comedia. Tarimas- y Dicenta y estrados en los interiores de los cuartos de las Adriano Domínguez damas; mobiliarios, cortinas, amplios fondos de graciosas perspectivas, el esplendor rornántico de un jardín y una fuente, la arquitectura, de unos porches, la. colocación de las figuras, el jueg o de las luces para el matizado de determinados pasajes... todo ha sido cuidado y estudiado, con tan noble finalidad ramo amof al detalle p ¡or el gran áieaüzador que es Cayetano Luca oe Tena y que en siete años de ininterrumpida labor ha conseguido aciertos de este orden sin precedentes entre nosotros. por las buenas 6 con metáfora cargada del más agudo sentido de la sátira. Pero ni en su trama ni en su honesto desenlace hay cl menor signo de licencia o de inmoralidad. Junta a ese acento lírico que más arriba señalamos importa subrayar en esta farsa de enredo, que anticipa la creación de los más divertidos vodcviles, la propiedad de los vocablos puestos en boca de cada personaje para expresar su inabdicablo carácter; la alegría, el gozo fanático de los diálogos y su riqueza anecdótica y expresiva, la burla constante del propio enredo que cl autor urde a cada paso parece que la estás pintando en verso dice un personaje a otro, corrigiendo la exaltación descriptiva, cuando en realidad en verso la está pintando) los paralelos constantes entre las escenas nebíes y las plebeyas, el movimiento escénico prodigioso y, a veces, tumultuoso, sin caída ni des mayo; la sorpresa permanente, de la que es un ejemplo, entre miles, el jugo que el autor sabe extraer a un carta recién traída por la posta carta escrita en italiano, que un criado traduce galimáticamente, que se acompaña do un retrato; y que origina oi os infinitos acci? dentes y peripecias) y la preparación de las situaciones mediante los diálogos j u s t o s y oportunos, y el juego de pensamiento, y el juego de vocablos, el chiste de bu na ley, que el autor no vacilaren emplear como un resorte más, infalible, para despertar la sana risa. Y esa imaginación fresca, esa fantasía poderosa que trama ardides y trampas y pone y quita lazos, y anuda y desanuda todo el asunto a su placer y capricho, cuándo, cómo y dónde quie. re, porque no hay portillo que no, abra ni alto muro que no escale, sin necesidad de apelar a la violencia, simplemente con el soplo de la picardía, con las alas del ingenio. En La malcasada el verbo y e verso se plegan y doblegan tan dócilmente a la expre sión teatral que el espectador acaba por olvidar la ficción del tablado. Poeta de la alegría y del vivir fácil y risueño llamó D. Marcelino Menéndez y Pelayo al Monstruo y Fénix de nuestro siglo áureo. Y, tal vez, esta comedia que el Español ha tenido el acierto de reponer sea el más fiel exponente de ese juicio tan luminoso como certero. -Alfredo MARQUER 1 E A u t ócrí tica Las viejas ricas, que se estrena, hoy en la Zarzuela. Sus autoresr nos dicen: A este, éxito hay que sumar el de la interpretación. Mercedes Bvendes, que ya en La discreta enamoraba o en La dama duende parecía haber llegado a la cima de Ja más sutil y delicada enicanniaoión de los arquetipos femeninos de la comedia clásica, ha batido su propia marca en la Lucrecia de Lope. Pcr ¡fecta de dicción, de ademán, de comprensión y de vida, en él gesto y en el mohín, eai 1 semitono de la picairdía y de la ingenuidad, en la aprehensión de la psicología, nada fá- Lo que no es normal es que a medida que cil por cierto, que Lope soñara para su pro- pasan los dias auroente, en vez de dismitagonista, cautivó al auditorio. Y con ella, nuir, el número de espectadores que van ala admirable dama de carácter Julia Delgado aplaudir esta bellísima comedia, llena de Caro y Poirfiria Sanohiz, que hizo una Isa- interés, gracia y emocián, maravillosamenfejbel llena de intención y de verdad. Manuel interpretada por la gran compañía de Lara. Dicenta, tan buen actor como recitador, supo entender y, expresar el- Don Juao sin un 4 H H B Teléfono de taquilla: 21 Í 6 31 error- ni un fálkC Carlos M. Tejada dio una Guía del espectador versión perfecta del gracioso con efectos Orquesta Sinfónica. Monumental Cinema. infalibles. Adriano Domínguez compuso con Mañana, 11,30: Interesante concierto benéfico. Obt- fiá 04 Weber, César Frank, Rimsky. Vélez y gran diginidad el, Lisardo y Córdoba, un Tsehaikowaliy. Inferveneáon. Mase! Corad. ¿ipo cómico extranjero, en todo instante, in. ÍPlaza de Oriente superable. Con ellos, Rosa Fernán Gil, Miraní La comedia de los viejos y cl e los- jóvenes, de los recuerdos y las evocaciones! Teatro María da, Cuenca, Ortega, Martín y Arias colaboraI Guerrero. TEATRO LARA EL PULSO ERA NORMAL Ha nacido esta obra de la sugestión del famoso tango zumbón y popular de las Viejas Ricas que la comparsa, de este nombre lanzó en los Carnavales gaditanos de 1882. Los tangos de Cádiz fueron, por sú sentido crítico y libre, por su ingenua pedantería, como los últimos flecos del barroco manto de sus Cor- l tes famosas. En torno arla insinuación musical y psicológica de ese tango, hemos tejido la anécdO tá en que las viejas íicas cobran carne y vida, y que tiene por fondo y escenario la exaltación semi- r pagana de. las Carnavales de Cádiz, ptopicios al enredo de todos los lances y la- exacerbación de todas las. pasiones. Por esto, la música, apoyándose levemente en eso 9 temas populares, procura saltar de ellos a lo puramente humano y lírico. Una vez más Conrado Blanco- -al que, cuesta trabajo llamarle empresario 1 a no ser que se le dé a la, palabra empresa su más ancho sentido- -tira la casa por la ventana al servicio de un intentó de Arte, y con la casa vuelca su entusiasmo generoso. No es necesario citar nombres. -Los que ha reunido en torno de esta obra- -primeros actores y actrices, cantantes, directores de escena y orquesta, etc. son el apoyo más grande de la ilusión con que, en estos momentos, esperamos el dictamen- del público. Y son también la- base de nuestra, inquietud y sentido de responsabilidad hasta com- probar si hemos logrado justificar el generoso esfuerzo que para nuestra obra se ha hecho. Si Las Viejas Ricas dan u. i paco de honor al arte lírico nacional y a la vieja zarzuela 7 española, nos consideráremos: más que pagados de los desvelos que durante años hemps dedicado a la obra. -José María PEIÍAN. José Carlos DE LUNA. Juan TELLERIA. ams chuna