
LA CÁTEDRA DE RAMIRO- DE MAEZTU
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A cátedra Ramiro ele Maeztu, en la Universidad de Madrid, a cargo del Instituto de Cultura Hispánica, acogerá especialmente a los profesores, de la América española y de Filipinas que quieran venir a dictar sus lecciones. Objetivo preferente de esta cátedra serán la investigación y enseñanza de los principios que informan la comunidad espiritual de los pueblos hispánico y el ftiuiuo conocimiento entre ellos. Tal es lo que dispone un reciente decreto de, l ministerio de Asuntas Exteriores. En medió de su paz envidiable y firme, España puede darse el luj. o de: acometer empresas de esta clase, que en la América hispana encontrarán, por cierto, acogida y resonancia. La corriente del intercambio intelectual es cada día nás fuerte y promete resultados eficaces. Se ¡quiere, tal vez, recuperar el tiempo perdido... El- ímpetu aventurero del español está como descubriendo nuevamente las tierras a que dio su sangre, su fe y su lengua, incorporándolas espléndidamente a la civilización. En este ho ra turbulenta, cuando todo se bambolea, América necesita de! a lección de España. América y Ramiro de Maeztu, en Londres, en 1906. el mundo. Baluarte de occidente en el peN el puerto da Buenos Airés un desriodo más trágico de la historia de Eurotello del sel de- España brilló en el pa, el viejo pueblo va a, darle a las jó- dores que la peregrinación de un entenanil o y en la bendición del cardenal venes naciones- -y quizá ta. tnb. ien a las que dimiento en busca de la verdad, de aqueya no lo son- -el sentido teológico en su lla verdad íntima f propia que logre, el Benllcdí. lucha contra el pomunismo. Y las jóvenes mejor de los estados dq conciencia... Co Las ¿uteridades y el fervor popular le naciones van a darle al viejo ¡pueblo- -le estas palabras inicia don Agustín Gonzá- acompañaron, i brillante cortejo, siguiendo están dando ya- -el sentido de la Hispa- lez de Amezúa su elogio a Maeztu, ál re- una costumbre de ío tiemipos virreinales, nidad corno idea superior... cibirle en la Academia Española. hasta la Catedral. Allí glosó el sentido saludo Largo y difícil es el camino que ha del deán; Señor: Soracs hijos de España. recorrido Maeztu, Desde que el desastre Aumjte. desaparecieran astas dantescas, mon Pocos espectáculos hay en el mundo de Cuba termina con los últimos restos tañas y sus valles- -fue la respuesta- nadie tJé las idea más interesantes y conmove- del poderío español en América, la deca- envergad podía borrar nunca vuestra noble dencia de la Patria ejecutoria, Rezó un responso ante el maule obsesiona y pone soleo del general San Martín, héroe de fiai- acentos desesperan- éa y di la Argentina, donde colocó las flozados en sus escritos res que le of rendara nuestra colonia. Arengó juveniles. i a k s granaderos que montaban! la guardia, Pocó antes de la saludando al Ejército argentino como kgicatástrofe, el escritor, f t n o heredero de los, legendaiios Tercias ha estado allí con su hispanos, asombro un día de lá vieja Europa. padre, y es honda la Bautizó y confirmó a n ¡uime. rosos hijos de impresión que luego potentad: y de obreros argentinos. Visitó él necho doloroso le tentólos, Oraerias religiosas, Seminarles, hosproduce. I m p e l i d o pitales, -asilo? con. nuestra también benepor el an gor p a- mérita Beneficencia y eJ Centro Español. Al triae de los anti- iiáblaír en éste último de la ingente estirpe guos, busca el origen argentina, la llamó digno orgullo t la. aude la desventura que gusta realeza de la madre le agobia y se lanza Recibido por el Jefe del Estado en la Casa intrepidp por los vie- Rosada, la cordial entrevista terminó cotí jos derroteros de la un fraterno abrazo. El Gobierno fe había cultura europea. Eshonor. El obispo del -paña es el problema declarado huésped denuestra España y vuesPlata hizo votos ipor y ella no da entonces I al joven la solución. tra Argentina y el insigne purpurado, por Le seduce el predor nuestra Argentina y vuestra España Prominio británico en el fundamente agradecido, prometió Volver para mundo y estudia las cotisa. g i- ar la nutva Catedral. Visitó la yiirgefn dé Lujan, venerada Pacausas de aquella realidad envidiable: lue- t rona nacional, a la que ¡hoy en día levanta go le atrae Alema- también un altar la piedad madrileña Ante nia con su protestan- nuestras banderas, allí ofrendadas por la int i s m o racionalista fanta Isabel y el Caudillo Franco, depositó que, según dicen; tie- en sagrado beso en d estandarte de la Inne la extraña virtud maculada. de volver- reaccionaHa honrado con su vfeitay el viejo solar rios a los jóvenes que hogareño en 1946. el eminente cardenal arvisitan a q u e l 4 áís. gentino, deetor Caggianq, easi un cuarto de Pero el milagro, en Maeztu, no se opera siglo después de la del purpurado peninsular 1 todavía. Ideas extra- a fiuenoi? i (Aires. Nunca- olvidáronlos sus vagantes y extremis- fervorosas palabrals de unión espiritual Jnvtas parecen conquis- perecédera con la madre Patria. No en vano tarlo... Lo cierto es fue Argentina la primera en instaurar cómo que si espíritu com- Fiesta Nacional en América y en hoooi de plejo se enriqueceNy España, 1 straíhoUco Día de la Raza. evoluciona a u n que P. Luis FULLÁNÁ O. F. M. R tro de M e? tu, en S u Sel tian, en 1936, DOOM MIBMIM nte t, arde en produciré nía la Beol Aoa emHa Bsu afto! i de u h eróte mnerto. la respuesta anhelada.
Dios ha querido que don Ramiro de Maeztu esté preparado, con todas las armas de la inteligencia y del saber, para la gran lucha que en su Patria va a listarse y que señala la iniciación del renacimiento salvadpr. Al joven de la angustia patriótica le nutre la vieja cultura europea, pero no le satisface. De una catástrofe- -la de Cuba- -parte su itinerario espiritual y desemboca en otra catástrofe: la primera gran guerra. Y será América, en definitiva, la que complete su visión del mundo y le mueva a escribir el breviario de los pueblos de origen común, esa admirable Defensa de la Hispanidad. España era el problema y España es la solución. La avefotura intelectual del hombre, sincero en su búsqueda dramática, ha descrito- maravillosamente un círculo completo. Por la inquietad investigadora llega a la serena posesión de la verdad. Y para servirla no acepta limitación alguna. Fue norma de su vida y razón de au muerte. VEGA.
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