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MADRID DÍA 7 QE E N E R O DE 1 9 47. NUMERO SUELTO 4 d G E N T S comunicó que sólo podría disponer de plaza el jueves de d semana de Resurrección. Pero mi amigo, como hombre de negocios y de relaciones, no se arredró. Opuso su E. vios querido matar el tiempo. Pero nos sonrisa a la del conserje, y aseguró que él hemos equivocado en la manera de lograría la plaza. Se- había acordado de ur, intentar ese cósmico asesinato. Por paisano suyo que venía a menudo a Madrid aq. uí, por Andalucía, matar el 1 tiempo es y tenía gran amistad con uno de esos pouna frase que alude a cosas estáticas: tornar cos seres que siempre consiguen, plazas de el- sol, leer el periódico, mirar, durante una avión: no recordaba bien si era un minishora, los afanes de una hormiga que transtro o un conserje de hc ¡tel. ¡porta una hojita de rosal, Ésto es matar Sacó otra vez el registro de su diaplicen el tiempo por la espalda, a traición; -o si queréis, matarlo con anestesia y disimulo. cia gangosa para decir a la telefonista del Pero ahora el mundo ha querido temeraria- hotel que le pusiera una conferencia- con mente matar el tiempo de otro modo: de s. u pueblo; pa. ra hablar con su amigo. La frente, cara a cara, operándolo n vivo. Ha telefonista contestó con. poca congruencia En seguida: tres horas de denara- aproquerido vencerlo y suprimirlo- ocn iodo lo contrario- del sol, el banco, el periódico y la ximadamente. Después de todo no. era hojita de rosal: con el avión, la. radio, el te- co: a de agitarse demasiado en la digestión. légrafo... Y ha resultado que como el rival Descansaría durante esas tres horas. Tamera demasiado poderoso, se han vuelto las bién Jos hombres de negocio tienen derecho tornas y es el Tiempo el que está devorando a algún respiro... A las cuatro horas, sin al hombre. embargo, como no le daban la conferencia, Efectivamente, los invenios y creaciones- decidió ir a la Central dé Teléfonos, donde de la prisa sólo funcionan bien teniendo lnoi- tenía algún amigo influyente. Pidió un taxi úra para desarrollarse. Para correr hace al portero. Este, con igual sonrisa que tofalta espacio, sitio. La aglomeración mata dos los anteriores, le comunicó que- tenía y ¿truja toda prisa. Tin telegrama fue un- siete delante. El le contestó: Pues coja maravilloso invento velw. para matar el tino de los siete. Porque creyó que eran, Tiempi. Peroíel Tiempo, burlón, se lia ven- siete taxis para c. sc- ogtr. pero resultó que gado haciendo, que, a una hora dada, cin- eran siete aspirantes a taxix. formando liscuenta personas quieran poner su tcl- STama ta como en unas oposiciones a abogados por una soíi ventanilla. Frente al insulto i e del Estado. El porterg le informó de que los telegramas, el Tiempo ha ideado lá ven- esto ocurría porque era la hora, d- e ir al ganza á ¡as colas donde el Tiempo cíe- teatro No le pareció muy lógica la ravora a los que quieren devorarlo- a él. zón: porque aquélla- parecía más bien la Todo esto se me ha ocurrido sute el ca? o iior, i de no poder, ir al teatro. Pero aguarde un- amigo- mío qué le gusta jugar a la do a que le llegara el turno al número sépprisa norteamericana. Tiene, un modesto ne- timo, y ya cerrada, la noche, pudo alcangocio, q- ue desarrolla en un despach ito y un zar la acera, de! a Telefónica. A las diez antedespacho. -En- el antedespacho tiene a logró comunicar- con su amigo: cuya in ¡a secretaria, que yó- sospecho que, además, fluencia resultó ser un vendedor de lotería. le hace la limpieza y la comida. Pero coma Vine- se dedicaba a formar cola desde la au el lo ha visto en el cine, luce ob, rc su mesa rora para lograr billetes o pla- zas de aVión. una caj. ita mágica, a la que, -tras empujar Cuando mi amigo, después de varios taxis una palanca, le dice Jos encargos que quk- ie más, logrados. en reñida oposición, consitransmitir a la secretaria. Estoy casi seguro guió saber que el vendedor de- lotería tede que la cajita está vacia y la secretaria nia la f i ippe, estaba ya tan cercana la ma oye perfectamente el recado al través del d ugada, qu- e decidió formar cola él mismo. tabique. Sé acercó al despacho y- se encontró forMi amigo tuvo que ir a Madrid, on un via- mando el; número? eis. -Había ganado un je rápido e inesperado. Nadie supo a lo que punto con relación a- su primera clasificaiba. I os hombres de negocios v ¡os antiem- ción... Por fin, tras otra; numerosos inciríos; son muy misteriosos porgue siempre dentes, colas, y carreras de taxi, estuvo reccl. an que los colegas les quiten las oportu- en posesión de su plaza de avión con el nidades. Iba a un asunto 1. Cuando volvió, tiempo preciso para ir al aeródromo y em- de- claró que le había salido bien el asun- bizcarse i él. to aunque le había hecho aiAlar de cabeza Cuando me contaron todo esto, yo comy le había costado grandes afanes y desveprendí, al fin, cuál era el asunto que mi los- Poco a poco, por un paisano que había amigo había despachado en Madrid, victo- coincidido con 1 él en el viaje, fuimos cono- riosam, chte. tras grandes esfu. -r. o: y lie- ciendo la realidad del asunto que tan aje- nándole todo el tiempo de su e- stancia en la treado le tuvo en Madrid. capital. Había sido el asunto de s- u re- Mí amigo tomó el expreso para Madrid. grejo Quiso devorar al- Tiempo: y el- TiemNo encontró, al. llegar, taxi en la estación; po le devoró a él. Porrave. efectivamente, pero encontró un muchacho admirable qüie el hombre, agrediendo ¿1 Tiempq, inventó le trajo uno al cabo de tres cuartos de hora. esos rápidos viajes- de ida y vuelta, a la- Cuando entró en su hotel, dijo al conserje americana, para iri aswito difícil, y gracon una, gangosa- displicencia americana: ve Pero el Tiempo, en venganza, ha con He de volver mañana mistólo. Tómeme una seguido que no haya asunto, más grave y plaza para- el avión de la tarde. El conserje difícil que el propio vi. aje. de ida y vuelta. saludó con. l: i misiíia sonri a co; n- placien: 2 con que, dos horas después, cuando mi ami J O S É M. a; TEMAN gó terminaba- de almorzar en t ¡1 comedor, ¿de la Itta. Academia Española, PJLA? J O I L U- S T R A D Ó DE IN PJ M G I O N GÉNEk LA VENGANZA DEL TIEMPO UN SALÓN DE ARTISTAS LAUREADOS dos cc- ri Medalla de Oro, organizada po el Círculo d- i Beik- s Artes. Y es en esta zona de la problemática y del resumen estético donde tlt- r. e que moverse la crítica en una exhibición colectiva, en la que cada artista Ó lt aporta una obra que suponernos se considerará como representativa de su manera. Y cuál ts a impresión- cjuc produce este- Salón, -tn cuyos muros cuelgan una treintena do pintores? Consignemos que el método crítico tiene que. ser diferente para- a explicación de una obra personal y para el comentario a uu con junio de- tipo museal, además. Mientras que la obra unívoca tie- ne qué valorarse, digamos, desde dentro, arrancan- do de tu singularidad ía agrupación de creacior. es disimile? tieiii. -que criticarse -J 0- r comparación con. otros conjuntos da análoga significación. Y así este Salón, que compendia a lo menos el- ú timo lustro da mercedes oficiales, resulta de un tradicionalismo, quizá demasiado monótono, si lo comp a r a m o s con el. blcjUú de. personalidades- que en el mismo tiempo puede presentar el arte de otros países. Pensemos que en lo que va de siglo han surgido los pintores como un ramillete d- e c- chetes apuntando cada uno a estrellas distintas. Que la acomodación crítica de uno i a otro es más esforzada que el tránsito de geografías- alpinas o submarinas, Como uní anaquelería donde se expusieran diversos ensayos de génesis, así concebimos nosotros, un Salón donde los pintores modernos dejasen la huella dé un cuadro, tan enigmático y novedoso como el pie dé Adán sobre el limo del Paraíso. Cabe a! a pintura moderna el orgullo de haber pedido mostrar todi la capacidad del hombre para reajustar la estructura del cosmos, a. su personalidad. Como un dócil drapeado, así se adapta la naturaleza a su sensibilidad. Yi lo mismo que en el campo de la técnica, también aquí la audacia imaginativa ha tenido el premio de los hallazgos. Una vez más la experiencia há demostrado que buscar es encontrar. Pues b en, en esta Exposición asombra la admirable calidad de la técnica, la maestría de un oficio que no creemos pueda íáciLhiente superarse en- ningún otro grupo nacional y la timidez imaginativa como es manejada esa maestría. ¿Y cuál puede ser la, causa de, esta falta de. esencial modernidad en la mayor parte de los partí- cipantes- a este concurso? Señalemos como primera ausencia la de planteamientos conceptuales, quizá siendo fieles a una linea racial de desden por tó máquinas abstractas. Aun sin tener on cuenta los datos personales de cada expositor, cabe scñalarV cueste conjunto a ¡o rri no- s tres estratos Estilísticos. En el primero, un criterio, realista que elige protagonistas, de anécdota fácil, itclutados en K mayor parte en medios ruM rales, con acromados atractivos y candorosa setititnantalidad. En el segundo, esta técnica tradicional se aquilata. Las pince- M sen los suscita 1 uci- icsExposiciónproblemas que Laureaesta ce Artistas