
EL FILOSOFO LAS ACEITUNAS
ÍHosow y poeta Platon- cuenta. eri su diálogo Teetites esta peregrina historia del- vieja 1; Tales de Mileto. Doraba el sol mediterráneo los mamóles helénicos cuattdo el sabio Tales, qu 4 paseaba absorto en sus meditaciones, se cayó en una cisterna. Una joyern tracía, coa el perfil de la Psiquis praxitélica, desgranó una sarta de risas, que tritricaron el ritmo homérico del paisaje; Se mojó Ja túnica del filósofo, se revolví é íigua y se quebró el ritmo. Mal parada salió de aquel trance la utilidad cíe la Filosofía. Pero Aristóteles, egregio narrador de cosas altas, quiso reivindicar el valor práctico de la sophia y inos cuenta eta el libró inicial. de su Política otra historia, distinta y sorprendiente, del primer filósofo occidental. Refiere Aristóteles que, previendo- Tales una próspera cosecha, de aceitunas; etnpleó- sus eácasos jdünefos en contratar todos los molinos de CMos y Miléto. Y cuando llegó la recolecciión, que fue. en verdad espléndida, losl cose-
U
N. griego S P v que además era
andera y el sentido práctica de los; filósofos hadi 1 sido siem! pre al fío insólito. Existe, dé hecho, una nítida incompatibilidad entre la v i d a práctica, y la vida 1 teorética. La R lbsofía, que es consiíferación última y uni- versal: de los seres, en cuanto son, seres (sirva esté 1 concepto para andar por ca? sa) no proporciona tiempo ni penspecti. ya. bastantes para reparar W eli tosco y e concreto perfil utili-
Aristóteles.
cheros acudiere en t r o p e l ¡deftíandaiido molinos para estruja el fruto. Hiüibo un momento de inquietud. Y isü al fin lograron faeñy chir sus ánforas de rubio aceite, ftté pagando al filósofo uta elevadísirno precio por el subarriendo da los molitios. Hasta aquí los testimonios de lia Crecía clásica. Se puede du dairp- -como John Burnet, por ejemplo -dé su vafipr histórico, Pero cuando se trata de proclamar como airquetípicia una de las dos anécdotas, no; hay lug r a duda, ponjuseí esta vez la narración platónica está más cerca 1 de los hechas q ue la de Aristóteks. Ls aptitud É-
siado más allá de sus narices y por eso se cae en é pozo. Paradójica fes esta ceguera para lo elemental, eri üji Jianbra dotado de pein tración visual aquilina. Dice Ortega qu lo habitual ha sido que, cuando un filósofo pretende ser político, le pase lo que a Platón; Salió ¡ingenuamente a reformar el Estado dfe Diotúsia y pocos meses después tuvieron: que ccmprarlo en un mercado de es clavós a fin de rescatar! sp divina persona, caída ea tan 1 extrema desventura Malo suele ser. bajar a los pormenores de la cosa ipútBica; pMó en el filósofo el mal adquiere- extremada resonancia. Cuando la parece insuficiente eí anfiteatro esipeculatiyo para, ejercitar su brío y baja al tumulto dei agora, íe le descomponen los pliegues de la túnica. LimiWse es doloíoso 1, pero lo cierto es que él predio intelectual es esencialmente abstracto y utópico. Ancho y solemne sotar si e redime el ígñificado de lá utopía que ha sido bastardea do por el implacable filisteísmo del vulgo. Acaso parezca, extraño, per forjar utópíaS es uno de los niáxímos quehaceres d l hombre. Las cosas son (grandes en la medida en que isoni irrealiza- bles, como la. iRolis plaitónica o la; Democracia pura. Igual ocurre- con la línea o el punto. AMO no, se ha invéatadó el instrumento 3 ue tracé na línea ab. s- olutamente recta o un plinto indiyisiible. Y- sil) embangó, la Geometría eufilidestaa vi, gente tío puede dar un paso sin. estas utopías. Y ¿qué es el Decálogo, sinio un excelso ideal divinamente- difícil? I
El filosofo feteibe. perfilar- 4 ser y planear, úfitoki, utópicos negocios, porque, ¡contó detarto de cada cosa. Desde el ser, todft se nos cía Osear Wflde, el progreso es un continuo ofrece a vista dé pájaro. Y cuando frenemos desembarcar en utopias. Ik que; no debe halos ojos en el infinité, lo iíicvlíiable es que cer el f ilósf fo es baijar al mercado, jorque se no Tí- eamos las moscas que cruzan por nielan- cae írremédiablemeiinte en 1 ¿cisterna. te de nuestras pupilas. El filósofo ve dema- GONZALO FERNANDEZ DE LA MORÍV
Viejo mona de aceite con prensas de viga.