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ABC. MARTES 24 DE DICIEMBRE B E 1946. EDICIÓN DE IÍA MASÍANA. PAG. 17. roca de Pedro con la misma facilidad con que se han adueñado de los resortes del Gobierno y de todos líos organismos que regulan la vida y la economía de este país. -Julián CORTES CAVAJILLAS. ROMA DESAGRAVIA AL VICARIO DE CRISTO ÍBN UNA IMPRESIONANTE MAN! FESTA- Roma 23. (Crónica telegráfica de nuestro co- j voces que aclaman al Vicario dé Cristo. ¿Qué rresponsal. Los lectores madrileños podrán ha- pensaría Dé Gasperi, acurrucado cerca de una cerse una idea clarísima fie la multitud que I columna, ante aquella demostración? ¿Y qué ayer se congregó ante San Pedro- para acla- ¡pensaría Togliatti y Nenni, beligerantes ante el mar al Papa, recordando la manifestación que Pontífice, ante la Iglesia, ante la conciencia cafue- a embalsarse en la plaza dé Oriente para tólica de Italia? ¿Se habrán sentido capaces de protestar con enérgico gesto contra la injeren- meditar sobre las palabras de Pío XII y sobre cia extranjera en España. Cerca ele medio mi- el recuerdo a los poderes pervertidos? Porque llón de personas invadía el círculo de piedra la voz y la palabra del Vicario de Cristo fuede la columnata del Bernini, y muy por enci- ron claras. La multitud Babia y sabe cuáles ma de las doscientas mil Quedaban en la Ave- son los negaflores de Dios, IOs profanadores de nida de la Conciliación, sobre el fondo del cas- las cosas divinas, los encargados de manchar tillo de Santángelo. Era el más bello domingo de ignominia y cubrir de fango el rostro sacro de Adviento que se pudiera presentir. Un cielo ele Roma, que señalaba sin nombrar Su San azul pálido y alguna blanca nubécula que íidad. El discurso, interrumpido casi constantebogaba placenteramente. El aire, caldeado por mente con aclamaciones, tuvo sus puntos, culel sol, era casi otoña y los ríos d e gente minantes en el recuerdo a lo incólume de la que sé iban encauzando en la plaza de San Pe- urbe por la acción de la sede apostólica durandro pugnaban por romper el dique que sobre te el terrible período de guerra, y en una nota la logia central de la basílica, contenía la pro- aguda de indignación al aludir a los que mué mesa de la presencia augusta del Pontífice. La venia campaña contra la Iglesia, muchos de los multitud tenía impaciencia por ver a Pío XH, cuales, como sabe toda Roma, buscaron durante por desagraviarle de las injurias vomitadas la ocupación alemana abrigo y garantía bajo contra la Iglesia desde el interior de Italia por la sotana eclesiástica y en la inmunidad de los la escudería que mueve Rusia desde su caballo edificios que gozaban de la extraterritorialidad de Atila, de escuchar su voz serena, que no pontificia. predice guerras ni ruptura de hostüdades, sino amor, perdón y paz; de sentirse asistida por A la una de la tarde la imponente multitud, la visión celeste de su ascética figura en esta formando diversas manifestaciones, se despahora grave de Italia y en esta gravísima ñora rramó por las calles céntricas de Roma. En la del mundo, en que un galopar de corceles apo- plaza del Viminale, donde el Gobierno tiene su calípticos pretende roniper la fortaleza de la sede, el. secretario general de Acción Católica civilización y de la fe cristiana. habló a los manifestantes. Poco después. De Gasperi recibía una nutrida comisión que proYa desde las diez de la mañana, una hora testó ante su autoridad de jefe del Gobierno y media antes de la señalada para el comienzo contra la inmunda campaña de la Prensa antide la misa, delante de la fachada de la basílica clerical y pornográfica, que en la imprenta de era difícil encontrar un puesto preeminente en Iá Confederación General del Trabajo, donde la grandiosidad de ¡a plaza. La marea humana tiene representación la Democracia cristiana, crecía, hermanada en un griterío popular de editan los lacayos del Komintern, que creyeron loas al Papa. Pueblo auténtico en la estricta que pueden prevalecer y encaramarse sobre la significación de la palabra, parecía amenazar lá consistencia granítica de la prodigiosa columnata berniniana y la esbelta línea del obelisco poderoso Nerón. Piense te nuevo el lector lo que fue la multitud ante los sólidos muros del palacio de Oriente, y tendrá a la vista lo sucedido ayer ante la inmensa fachada de piedra que corona la cúpula de Miguel Ángel. Y piense también que los motivos que dieron lugar al gesto del pueble romano no eran muy. diversos de los que motivaron que el pueblo Je desea muy madrileño saliese a la calle en bloque compacto a gritar sil fe y su repulsa. Millares y millares de ojos centraban su mirada en el balcón central, donde colgaba un enorme repostero con las armas de Pío XII. Debajo, ante la gran cancela de la basílica, se alzaba un altar, resplandeciente blanco y oro, contorneado por colosales candelabros de plata; sobre la meseta de la escalinata, la guardia palatina, y a sus pies, la gendarmería pontificia y agentes EL ÉXITO DE LOS ÉXITOS y carabinieris italianos. La misa l a celebró PKODUCCIÓN! monseñor Tagua, y por un potentísimo conjunto de altavoces, una voz enérgica conduce KAPS Y JOHAH toda la liturgia, explicándola con absoluta claridad. A su tiempo, los coros de la capilla Paulina irrumpen, seguidos pbr la multitud. Es el D E L eterno diálogo entre la Iglesia y el pueblo, que se repite sobre un fondo de maravillosa grandeza y cuyo eco va retumbando por todas, las cúpulas romanas. En un cierto momento, EN EL TEATRO un cuatrimotor canturrea su monorrítmicp paso, M A D- R- I. y las gentes miran curiosas. Es el momento del Introito que dice: Qrate coeli de super et (Grupo electrógeno) nubes pluant justum Cuando la misa termiLa función empieza puntualmente. na y se abre el balcón central, una gigantesca Tarde, 6,301 Noche, ífl, 30. aclamación ahuyenta las tranquilas nubes que LOCALIDADES DESDE 4 PESETAS se balancean en el espacio. C S O N D E F E v La imponente manifestación en la plaza de San Pedro i Discurso de Su Santidad el Papa, acogidor %o r la muchedumbre con DE LA MISA, LAS yítores incesantes. Sed fuertes en nuestra fe. Ha sonado la hora DESPUÉSPLATA- ANUNCIAR LAIRQRÍPETAS DE PRESÉNde despertar de un letargo demasiado largo. CIA DE SU SÁNTIDA Ciudad del Vaticano 22. Una, imponente i llares, agitados con frenesí; banderas, lábaros multitud, calculada en varios cientos de miles A B C en Roma! y carteles, entre una sinfonía monumental de S 1 de personas, empezó a congregarse, desde las diez de la mañana- eji la plaza de San Pedro- y en la ancha calle de la Conciliación. A la hora fijada dio eDmienzo, la santa misa, oficiada por un cardenal, en un altar improvisado ant e una de las puertas de hierro de la basílica. En la gran escalinata que da acceso al templo se hallaban formadas la Guardia Palatina, con bandera, y música, y la Gendarmería Pon- tiricia. Inmediatamente después se apiñaba la gran masa humana, precedida por los dirigentes de la Acción Católica italiana. Durante a misa, la muchedumbre entonó- el credo y otras preces litúrgicas, bajo la dirección de coros, cuya voces difundían más de 20 altavoces, coloqádos en las fachadas de la basílica. Los jpyertes de Acción Católica, llevaban numerosísimos carteles con frases alusivas. a la campaña anticlerical y antirreligiosa, que ha determinado, en señal de protesta, la magna manifestación de hoy. Las. terrazas laterales estaban ocupadas, por los Tiepresen. tanjte s del Cuerpo diplomático, del Patriciadd y de la Nobleza romana, jefes militares altados, periodistas e invitados. Momento de gran emoción fue el de la consagración, en que la inmensa multitud se arrodilló guardando profundo silencio, mientras que la banda de música de la Guardia Palatina interpretaba: un 1 himno religioso. La misa, comenzada a las once, duró una hora, y a los pocos minutos de terminada, varios heraldos anunciaron con sus trompetas de plata que el Santo Padre iba a hacer su aparición, que verificó en el balpórf central de la fachada, vestido de blanco y con rouceta roja. El entusiasmo de la. muchedumbre se desbordó a la vísta- de Pío XII, no cesando durante cinco minutos las ovaciones clamorosas y l ¿s gritos de ¡Viva el Papa! Cuando, porfin, se hizo el silencio, el Pontífice pronunció un discurso, que fue interrumpido hasta 38 veces por los vítores de la. multitud; El discurso del Papa Es inútil tratar de oír las trompetas de plata. Yo veo a los trompeteros desde mi tejadillo, que en un ángulo de la plaza me ha brindado la- suerte. Anuncian la aparición del Papá, y, efectivamente, Pío XII aparece en él balcón, con un mantelete escarlata, orlado de armiño, que cuando abre los brazos deja ver el blanco hábito pontifical. Describir el espectáculo es tan inútil como oír las trompetas, Pañuelos a mi- IMPULSO POé- EROSO E. IRRESISTIBLE, DE DEVOCIÓN AMOR FILIAL El texto no oficial del discurso de Su Santidad Pío XII es el siguiente: Una emoción indescriptible embarga nuestro espíritu al ver en estos momentos al pueblo de Roma. que ha venido- hacia Nos, movido por. el impulsó poderoso e irresistible de su devoción y de su amor- filial. La verdadera esencia católica de la Ciudad Eterna, pacífica en la santa- libertad; los hijos de Dios, firmes y fuertes en- la lucha, vuelven dé nuevo, a acidar en el pecho del Padre, común. ¡Qué recuerdos trae a nuestra mente vuestra inmensa reunión de hoy! Por encima de todo, el de aquel 12 de marzo del año de guerra de 1944, cuándo multitudes de refugiados e, inmigrantes se mezclaron con él pueblo de Roma, temiendo por su patria, su hogar y sü familia. Vinieron en busca de consuelo; seguridad y confortación en la bendicióni. dé Dios y de su obispo, embargado también entonces por la ansiedad, porcia seguridad de Roma y de sus hijos. Después, a los tres meses escasos, el del radiante día 6 de, junio, en el que Roma, CARLOS DÁVIDOFF que- había surgido milagrosamente incólume. Avenida José Antonio, 24. Madrid. de increíbles peligros, quiso reunirse. aquí para desea felices Pascuas y próspero Año Nuevo- regocijarse, con extraordinaria felicidad en a sus clientes y. amigos. las primeras horas de su liberación, y ¡finaldel de mesa. -Fuencarral, 49. mente el 194 inolvidable Domingo de Pasión 111 del año ciando, oyéndose fún sn la le- l! La Casa de los Hules FELICES PASCUAS MELODÍAS DANUBIO PELETERÍA AVENIDA