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MINUTOS MADRILEÑOS EN. UN TEATRO, DURANTE UN ENSAYO ft DIABLO E N LA L O f E R Í A No cabe duda, EJ diábf h a entrado en la. Lotería y ha comenzado a introducir en nuestra, janeada t e n t a modalidades, ni o 4 e r n istas que desconciertan a 1 pacífico jugador impenitente. E s tos caprichos diabólicos podrían pasar. Lo que fdT mc parece un abuso peligrosa es la subida lenta, pero con tinua, de los aprecios de tos billetes. Ahora hemos visto (jue la Lojería de la Cr- nz Roja nos costaba cien pesetas el décimo. Ni m i s ni irienos que lo que. valía una. butaca para oír! a Beniamtno Gigli cantar cil. Adió? a la vida o se el ¡a, diós, mi dinero! L A joven actriz, una Jinda debutante que quiere asomarse a! escenario como los espontáneos se arrojan al redondel, recita monótonamente su pape! El directoh con infinita paciencia, la: enseña y corrige. -Inútilmente, L muchacha ni e n t r a en ja situación ni e in- ete en el personaje. -Pero, vamos a ver, criatura- -la dice- el- director- En ésta escena se entera usted, -dé pronto, de que su novio la ha abatido- LAS BAILARINAS nado. ¿No es esto? Pues bien. usted tiene novio, verdad? -Sí, señor- -contesta l; t debutante. -i Qué haría usted ahora 1 si se enterase, de (ue su t) i vi (i a había abandonado r La ingenua c o n t e s t ó Echarme otro! ¡Se acabó el ensayo! i, Un sastre de teatro me ha facilitado- el detalie de! peso exacto del vertido de una bailarina c r f á s i c a Es cvt rio so. T as zapatilla? pesan once gramos; eí corpino, veintitrés gramos y medio; I o faldellín de gasa o tarbataira, veinticinco g r a mos y medio. Total, sesenta gr. amos. Con Vse enc- i- nía salen revolotear por los escenarios, jW no sorprende qtié algunas sean hperas BAJO N LA LLUVÍA Cae el diíuvio. Este- vobre enor. calado hasta los, huesos. EL TESORO DE LAS ESCUELAS esper, a. en lo alto de la caíle de (ioy. -t, que pase un t a x i libre. Asi se titulaba aquel r a m o s o l i b r o que los nmchacríoí- co- y u é inocente! Los taxi -madrileños salen de 1o S respectivos garaje con una persona dentro, que. cuaradci 110 es un nocíamos con el nombre de j u a n i t o Era la primera lectura ser viviente y cómplice, e u, u bulto infomie env. uelto en la. amera de los chicos en la escuela la que nos interesaba; dessjabardina del chofer, -corto u n ntnñeco ¡para hacer creer que el pertando nuestra curiosidad. El J u a n i t o nos preparaba. vehículo va ocupado. Lneg o nos engolfábamos en las novela? de Julio Vecne, y, más Mira a un lado y otro- este hombre para descubrir entre los farde, en las de Alejandro Dunias y en, los folletines por en taxi que corren veloces, aj que quiera conducirle. Inútiltrega; -de Fernández y González, Pérez- Escrioh- y d o n T o r mente pretende detener alguno qué c r u z a r a u d o Por fin, pacuat. o Tarrago y. Mateos. ¡Singular preparación; aquélla! rece adoptar una resolución heroica y grita a un chofer qtie Los chicos, de ahora n- o leen el j u a n i t o ni le interesa. pasa libre, con. el cuer. uo dé! coche encendido: Probablemente ie. 1 juagarían inocente y aburrido, porque, en- ¡Veinte pesef- íecto. gracia no tiene ninguna. Juanito el niño que siñvb otas por llevarme lizaba aquellas generaciones- -según, -E- i Tesoro de las Escuea J a p í a? a leí las -era un niño bueno, piadoso. aplicado, obediente y teCallao meroso de Dios, E! chofer, burEl niño de; hoy ló? le; contesta es... Jaimito A- Y un jamón Jainiito ¿quién Y eí- hombre, no le conoce? Es frenético. A e? esun niño precoz y perado, c a 1 a d ocínico, muy gracomo iina o p s y cioso, muy sim- p e r o resigryiílp. pático... y- m u y acepta. sinve- rg- üetiía. La- ¡Y un jamón lectura del Juatambién! -le dice. nito le inspira P e- r o ni $o r ría muy divertí- ésas... 1 Ni ofred a s chirigotas. ciéndole u n ja Jainiito p r o món con, chorret. hieto ele los tiemras y todo! Y trie- po n o (1 e r n os, te e l píe al ace- n f. c e s í t a otro jerador y se aleja... p a t tí es pinuiítí... E í- q u e le J O S É TtJAjf es; u v, n Ati. CADÉiSrAS