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MADRID DÍA 21 DE NOVBRE. DE 1940. NUMERO SUELTO 40 CENTS íg I DIARIO TRA. DO DE FORMACIÓN GENERAL La divina comedia, i doWd, 8 Uf estética móviles, viaja en- sus eroplanog, practica sus deportes, escribe, discursea, preside y flÉaba, torna plaza lia Teologra y mí por un organiza con un tal sentido de la. realidad y instarte el atentta jlettor de Santo Tomás, un tal prestigio, qup al principio. o al. fin de ¡y quien para trazar el edificio moial éñ XISTEN muchas obras maestias de la Infierno y el Putgatorio no quiere otra los grandes movimientos de opinión estadolitejatuia, a late que se rinde culto ba e que te. de las ¡doctrinas ¿escolásticais, se unidenses se encuentran siempre instituciosin que apenas las haya leído nadie. aparte, mt un, momento, de las dacfcriflias da nes regidas por ellas, pil otadas por ellas, dis ¿Cuantos, españoles- de nuestro tiempo ha- Ja Iglesia. Mas donde acaba la disciplina puestas siempre a la Juchsrtjjo la bandera buin leído, del pimcipio al jin, A Quijote? del dogma, el poeta se siente absolutamenpor la que se congregaron. Las ediciones- -e multiplican, en efecto, peí o te lihie, v se entrega a la corriente, de su Yo me he preguntado muchas veces qué no se multiplicar seguramente, los lectues. pasión po ítica, o pen etm de un mcido fiantextraños fenómenos tendrían que producirse Y, sin tnibugo, El ingenioso hidalgo, re- eo en loss dominios de la inspiración poética. en nues ra Vida acostumbrada para que en- cién pubLcado, fue un hbro n uy kído, ¿y Y, entonces, el teólogo no es sino un cocontráramos todas 1 5 mañanas, reunidas en n- j precisamente por los doctos sino por mteataiista. del ínaestro Brumetto, urf lectoi un restaurante madrileño, diez o doce- mesas el gian púb ico. Al cabo del tiempo, s- n apasionado de los clásicos, latinas, uln. de 1 de otras tantas señoras cada una. sin mezcla de 1 Ü 5 doctos los que lo I leen, y el gran puvoto de Giotto y de CasfeUa, y, sobr todo varón alguno, con el pelo cano, liberadas de blico el qué piensa qu es uq, libro aburri- sto, un enamo ado de Beainz, cuya figura la servidumbre- de sus pasados afeites, toca- do. -Los grandes libaojs, con el tiempo, se envuelve en un a- ura de po sía hastia loa fosilizan, hasta que un día, tn manos del más leves detalles teT poema. Y, aií libra das con los más extran- agantes, sorobiexos y r trepidantes de una sana, de una casi infantil especialista, del critico o del exogeta, em- de las trabas teológicas, ptie de pob ac el alegría, que presta a sus, oonvcrsacioües diapicz an a tener una dueva significación y infierno coa las almas dfe sus enemigos, v pasón más agudo que el de sas- hijas. Y, sin, un nueyo sentido, en jlc s que el autor no ¡entre días. una legión de dignidades reliembargo, ése fs un paisaje frecuentísimo en pensó seguramente. Y estos juicios de la los restaurantes neoyorquino Y toda la vida ipostcildad corresponden no sólo a- a esté- giosas y, La más visible de todas, la del iVIII p p norteamericana está influenciada por la somtica, sino a la ética. El tiempo aclaia no Papa J J He vuelto a estos reeu- ardios en torno i bra que ese t po de mujer proyecta. Como el poco la significación ideal de una obra. gnsano la seda del capullo, este tipo de mujer En e te aspecto e ú n camente interesan- al L am té y ¡su po- ema, en una. s ate dfe te la Encíclica que dictó Bened cto XV, con tespeira, una de esas salas en las qu e el tiem I segiega, de un lado, 3 rigor, el respeto a, ocasión del sexto centenario de 1 la muerte ipo parece ni coinrer, y eri las que, sobra- l a norma, el imtanÍMi) O- -en suma, que, a del Dante. N o es re fuente que un Papa luna mesa, haiy revistas atra adra y a uraa f despecho de 11 falsa concepción que de ury tíiscurra sobrSi un tema liteiano, y, sin em- dicióin- de lujo de uwa oíbra maestra. Aquí i Hollvwood pudiera deducfrsa sobre Estados baigo, em eata ocasión quedo perfectamen- era un Dante monumental, con ílasteackm s Unidos es severo e intransigente- déliofío, el amable y generoso entendimiento tle U te definida por la Iglesia no solo la estéti- 4 Gustavo Doré. En riealidad, por mutho existencia, y sus problemas... Con su apt -v ca, sino la ortodoxia dej poeta florentino. El Ique se espere en la salía de un dentista no hay tiempo de leer La divina comedien. tud de mecenazgo para protegerla! qué im- (Papa se adheiía a las fiestas que se dalban en honor del Dante, y dir ic; iéndo 3 e- a las Mas é stet es el destino de las grandes obras cía su cañera, en niagún clima tan aücha- Unh eirsidades e instituciones de cultura literarias. Qufé les, jlegue la justicia- cuando mente desarrollada como aquí con su capacatólca, advetfíd la intención religiosa de Jas hombres se resisten a Jeeras. Y es que cidad y su fngímo para serv. r de caja de reJa dbra, afir- mand suj inspiración en la tula novel i y un powna Se hioi eroñ siempre sonancia al éxito o a. 1 nombra consagr- ado iy doctrina tomista, así cojno y fidelidad a la para el gran públidOj y tuvieroin feipaApof dar la med da d e í a popularidad en los más Iglesia y los Romanosi Ponfífices, conclu- testo, porgue lias lejó roda el msiMo. Cban- diya os campes; el de las letras, é. 4 e 4 a ¡yendo con el comentaiiJ) de que el caso del Cáo s dejan d leedortaquéllos par, a quié- música, el- dfc la pora ciencia, la mujer d 3 Dante es una prueba viva de que la reli- nes fuertjn saritas lastiman sol- amenté 03 eset- ta años cumple una ¡nm cíisa tarea. Y ¡gión catóbea no s ó no corta alas al ge- doctos, 1 (3 P 5- ie son íicianeas de descubiir cti usté que, en el fondo de ¡m amables en gion 1 (íiio, sino que, en la pi ofundidad y poesíaj tuna obna maestra jsn u %li bro recián pu- presas, casi mu ca rlparece, o sólo muy en f 5 lejaníai se vyn esl ccmirslejosjle vamda d, da de sus dogmas, e sbw nucios horizontes. blicado. -A! las 1 que se enítisiaatnajrf con tanto H- ambición o de pastearizadas a iiCiiiPs qué, En e to, la Itrios U, on el pensamiento medioicres, ccmtkEüps ránef hay qvt de con fiecuencia, soa el desdichado suteuel j indiscutible de su l ont ifice, no hacía sino fumar el pensamiento dé León X, quien cirfes que Don es qui á la jioyel a de muchas a l piiece. r, roinánticas ijiiciatípiqpusiera tiasftdaT a J lofencia los testos más idtveit da q u e ha oscrito, y La dhi- vas. Sí sólo, -n cambio, el d tteeo de atender; idel gran poeta. Un siglo de ués conti- 11 a coviédk, pc- í bicmante, él poema más in- una a la i, ue se sienten convocadas, nuaba esta doctrina el cardenal Dominico- ít eresante que fws of ¡rece v pioe ía iuni- y de emplearse, hasta el úlftimo iinstaní éui Mario Corsi r q, uuen restauró 1 derruido ¡versal. el scrvico de los ívír, ás. sepulcio, Vertlad que 1 Dante pudo ser- -DE COSSIO Yo he de cantír, pues, a la mujer de seacusido de herejía por, la tesis de Acqua senta años, perqué sabe extraer dé aquella í ct trrra- -t e s i s- de discutible autenticizona de la existencia, que es ya. it c perante dad- verdad que en las páginas De moen muchas de su congéneres latinas, un S Í naiclua, al hacer su plofrsión política y bor específico, po. que. salbe- defendeíse df 1 d a conveniencia de una JIoitiíairquía vejez, no cpn la aitificiosa rinchera dei ías universal, pone al Imperio frente la Ifftecremas y de los tinte, sino con la sana aleo he de cantar un ¡himno a la mujer dé ia, v a la mi ama altura que -eilai; verda d gría, casi deportiva, de sus servicios, a una sesenta años porque la mují; de Seqtre el cardenal legado ícitrar, l dü Poyet, función que, les pairee? noble, y con a. cual senta años escuna de las columnas caocho años después de k muerte del poeta, 1 pitales de Norteamérica. Hay una edad en comulgan, porque vson alcanzaidas por la pretende hacer quemar sus poír con 1 muerte, no en depresivo y siempre ridículo sideiarlo reo de heterodoxia. pero todas la que- la mujer queda ajenada al lanior, retrance de remedar una. juventud perdíday fe- rté cluida en el cumplimiento de sus últimas testan suspicacia c e de Van, econ tí! percibir k sumar ki! últ ima energía a la de los; d más, obligacibiies maternales, combada sobre los se etl, pcd eiosp acento qie se despíende da nietos balbucientes, ida ya un tanto d l co- s ¡Qué Estima morir hoy que era el Í 8 a da k totalidad de la rbna. T es que, deSapfltrejunta geQera, I J -i rida 1 la pación v d juic o intej e safd q cfe los tiSiano tráfago. Es, si se juzga oportuno es ¡A junta general se celebraf íalta ert llai contempoiáneo 5 H gr n icbra se impone timarlo así, en 3 a cifra límite de los sesenta ¡por su propia vi t ut. v tedas lis ideas y miss X. Las que quedan Subrayan $i uairsenJ años. Tan reipe able t pe para la femeninai odas los hciin 1 rest quleien hacerle partícicia sin sensiH ría, pero con respeto ternucronología, -que nadie supondiá fijado con hipes de ella. Tn te cosi que esto ocurra, tiansigenc a, diríase ue actúa tomo un es. ra para, a que se fue. La que s e fue JnVdc iprecisaítieinte, cuando las grandes abras so timulantet en lá psicología americana. La t llevadta, bajo una sobrecarga d flores, a a 1 v 1 tíejain dfe leer! I cemente o cuafijuier! que esjcoá lm ¿s mujer de sesenta años despliega una, actividad y una fuerza inigualables. En clubs, din. La tumba se ha Bibieita bja- ja laiTiie rbia, Mas vohiendio a t a Encíclica htetaiia, ya de retruco, sociales, tptíítiico p literarios, ft agua vivificadora i reanima su vérd e judiremos que hay en las obias de Dante gioso tedas las nuñtna S. AUf yiace t n mu- la mujtr de sesenta añas trabaja a ltruístamen lalgo JndisoutibléT v es fiu crtoltoivtno El j- ar que preciará sencillamentKvser útil a te, con una intrepidez, un entusiasmo y una poeBa na es en ningún mjoraeisto: un míst co, til medio y ár su tiésígo liaría 1 q ú; sus eficac a conmovedoraVElla í- ripu 1 sas auto ¿eríf no deja le se -nungia ur teólogo. Ea DANTE, POETA CATÓDICO E HIMNO A fcA MUJ R DE -SESENTA AÑOS Y 1