Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Una escena de Angelina o el honor de un brigadier de Jardiel Poncela. (Foto Zegrí. ti sus principios, ni en su composición, ni en sois eíectoa Na se! ha hecho más opera- i ción ¡qtfe quitaír la máscara que lloara dei Melpómene para c íocar en el mismo ¡rostra (la máscara ¡que ríe d e Talía. El teatro- -como iet coraizóni en la frase fantosas de Pascal- -tiene razones que d es conocen la buena crítica, Ja estética, la pre- cepitiva, eí sentido común... H a y efectos que- gustan siempre, como el champaña d u l ce y las muj: res gordas, aunque no F n o s atrevamos a confesarlo. La maUna cscrn de La venganza nera de conservar de don Mendo de Muñoz Seca e s t o s efectos que (Foto Ortiz. llaman al público- le entretienen, 1 e apasionan y le haIRÍASE que hoy gustan, las parodia c n escapar del proEn la literatura teatral española l pio s r ai un munlos últimos tiempos alcanzan luga ¿ta de fantasía y de significación La vengwvsa de don Mktoemoción! -es p o n e r do, de Msuñost Seca; Artgeiitia o el honor de motivos de risa, en un brigadier, de Jardiel Poncela, y este situacionesi angusDrama de Echagaray, ¡ay! estrenado hace tiosa 1 de dolor. La poco, original di? Tejedor y Muñoz Lócenp r epia estimación te, que se ilkva la estimación, el aplauso y. intelectiva, q u e d a s cariño de los espectadores. satisfecha. Ya no En realidad, ninguna de estas tres cometenemos la v e r dias es una parodia. La esencia deí genera lelstá en! a Batraéomioniaquia o combate de Una escena de Un drama de Echagaray, ¡ay! de Tejedor y Muñoz güenza de hato; rnos Lorente. (Foto Zegrí. dejado llevar por las ranas y los ratonas, atribuida a Hornesensiblerías vulgaro, aunque el ciego- de las siete ciudades no tuvo parte en su confección. Parodista es una producción determinada la que po- res y de masa ignorante, que no reflexiona ni i, ní liza los sentimientos. La riía ha limpiado es Hegemón: parodia lia Gigantoníaquia, y nen en buM a. también el Cklope, de Eií pid e. s, -drama La Angditta, dfe Jardiel Poncela, y 1 a gra- las almas! de vulgaridad. Pero el atractivo del 1 satírico, donde se sacan, efe- cap cómicos a la ciosa comedia de o Luises nos. traen al re- viejo melodramai- sigue idéntico. La sinilpa tía- -sentir de conjunto que se hace duerapsodia- novena de la Odislai No todo o- cuerdo a ¡Benjamín Antier y su mel o- drema, cómico e s Ipacodia, No lo és, aunque digan luego convertido en xtudeville, con muv 1 ña de nuestras facultades afectivas, no ha lo contrario los preceptistas en sus libros 1 pocas variaciones. L Auberg. c- des Adrets, variado. Con una u otra careta, es siempre de retórica, ni 1 Don Carnal y doña Cua Benjamín Antier está ¡hoy muy olvidado. la misma. Las; burfesi l! eji teatro de Eciliegaresma, de 1. Arcipreste de Hita; ni la Gato- ¡Oreo ique con razón. Vivió de 1787 a 1872 ray son una prueba indiscutible de qu su nsaquia, de Lope; ni la Ulosqieúq, de Villa- y entrenó sus pr nc pales cb as dramáticas! ma n era- sigue viviendo. La sátira resuelta viciosa; ni El facistol, de Boileau; ni ¡El en los. años de la Restauración, baio IOKI en risa es un ÜTomenajei al genial diraniattw- 1 bucic r obado, de Pope. Toda parodia nece- treiiTados de Luís XVIII y Carlos X. An- go de antaño. Lo có- mioo es aquí una fórsita una obra determinada en que apoyarse. tier s autor ¡de anacreónticas v d e cancio- imuta, un euifemismo, trn ersatz, para que el 1 Asi, el O restes, de Alfieri. ha d do el Pan- nes que tuvieran buen éxito. No I o tuvo orgullo de nuestra superioridad inte? ectiva cho y Mendrugo, de don José Vicente Alon- tanto el melodrama citado, qu: t entrenó no se resienta. ¡Supeiri C ridad intelectiva enj i re atO r de la Ghancilkría de Granada. en 1821. Quiso el autor desquitarle, VO el teatro! Compáres e el Julio César, da v Doin Ramón d e la Cruz trueca la Doña J 836, convierte su Aubcrge des Adrcts erf en Shsk- 6 s. pea. re, con el Sejano y el CaHlwa, de Inés de Castro, de La Motte- Outíart, en Robert Ben Jon- on. En el teatro. ai la fuerza, hay ante? era pieza InesiUa ba de Pinto, y la Zaira, -dte Vo taire. crimosa ilíi te Vt Lo que obra de risa, y la- que ser multitud, la. pi- edlra sobre fa piedrase convierte en ef 1 en Zara. Esas son- verdaderas parodias, que lo que horrorizaba; al griego Aristipo. con lo es Caliche, ai 1- pensar en el Ótelo, público celebraallo menosdesdeñó cuando La; íiacía llorar o lo ppetetidía. de Shakespeare, según la versión de Ducis, Luis ARAUJO- COSTA pieza no ha) variado, ni en su naturaleza, ni traducida al castellano p o r Teodoro 1 de la Caite. El Manolo y el Muñuelo, d e 1 propiodon Ramón- de la Cruz, ya escapan, un p o c o ai concepto riguroso d; e parodia, pues no D