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A B C MEERCOIiES 2 DE OQIXBRE BE 1943. EDICIOX BIO tiA MAÑA 5 TA. PAG. ÍS. de los intereses que les gon comunes a los dosj pueblos. J Y ésta es üa batalla que tiene que ganar Greci a, a cara descubierta. a Rusia y sus sa, télites, y véncear con definitivos resultados la Grao Bretaña detrás dé los acantilados ¡de su experta diplomacia. Los demás problemas se Contra la sarna, apliresolverán, p or añadidura, si primero se despeja el esencial. Incíuso el económico, que es cando la pomada en tino de los de preocupación m ás cruel en la mente de. los gobernantes. Pero tedias son variaciones de un tema que desaparecerá, si las manos. Evita enór Jorge II despliega la energía que dicen le asiste y los jefes políticos que le secundan mes molestias y gastos se disponen ¡a hacer tabla rasa de una serie dé Censura Sanitaria 1- 132 contemplaciones y debilidades, que han informado hasta. ahora la política de estos últimos años, y que, lejos íde ser y representar un sentido democrático de la vida y del Gobierno, han provocado la ruina d ¿l pueblo griego y unas- espantosas Sangrías en los campos y en las ciudades, finalmente cortadas con la acción decisiva del Ejército inglés, qíie perdió la paciencia que venía observando- en su afán de garantizar unas instituciones libres y democráticas, que les comunistas torpedearon, primero, para refocilar- no es el mas, importante, de los- planos de la se- después en una bacanal de terrorismo. política y- de- Já ¡diplomacia- mundiales. En su Las gentes de la calle, el griego distinguido eí Orienté v miran con o el griego cual 1. quiera, el obrero manual, el torno, adusto; parael Occidente seel Oriente, gesto mejor decir, oficinista y, sobré todo, las mujeres, quieren, ¡que- representa el bolchevismo, -y el Occidenque la nueva eta: pa monárquica se caracteri- te, que simbolizan las ¡potencias anglosajoce por la concordia, peí o, a i mismo tiempo, pesadumbre de este por la energía. Quieren, y bien se lo merecen nas. La ajenas no eclipsan nipueblo con estas cargas Üespués de la invasión y de la experiencia: serano orgullo y. su confianza un momento su: en el porvenir. criminal del comunismo, gozar de una paz Hoy fei- na el optimismo, sin duda, pc qu e la que no han conocido ini a solo día, o.i ellos imaginación d, e los griegos es, quizá, la más ni sus amigos, ya que desde la- formación de- fértil del Mediterráneo. Y, -en definitiva, siemfinitiva de la nacionalidad heíénica en 1830, pre es bueno optimismo lo que salvo i- nsig; nific, antes períodos, soTamente gue- prevalezca en laque seta el de un- pueblo, aunconciencia rras, y revoluciones han encadenado con ar- que 310 ¡existan demasiadas razones que lo jusgollas dolorosas sus afames de independencia tifiquen. La fe puede, mover montañas, y el y sus aspiraciones a unía vida ordenada. optimismo es una de sus formas de expreGrecia ocupia hoy uno de los primeros, si sión. Por eso, si Jorge II y ¡su nvíevo Gobierno logran consolidar este optimismo, bien podrán ¡decir ien tel futuro que han salvado- Grecia. -JULIÁN. CORTES CAY ANILLAS. A B EN LA FRONTERA Comentarios ai discurso de De Gaulle Irún 1. (Crónica telefónica de nuestro co ¿mrespon: sal. y. La sentencia d d Tribunal des Nureinberg, acaparando la más gruesa tipografía 1 d ¡e los periódicos, no tía- restado espacio en todas las gacetas de Francia tal comeii- 1 ta ¡rio del discurso de Epinai. Más aún quel las opiniones de los diarios, insipirs das -4 ais tendencias políticas, lo interesante ea coiríprobás y recqg r directamente la actitud personlal de tos fnás significados ¡políticas y, de las diferentes ipartidqs. El M. R. P concede Una gráó jmpO rtancia al disoursio del domingo. Varios parlamentarios de dicho grupo, comentando las palabras del general- manifestaban que éste habíla recibido las máximas satisfacciones y que se procua- ó atender; Has sugerencias hechas ai sus- varios discur sos. No obstante, en algunos: puntos de lai Constitución, aus va ase- r isometida al ireferéndum del ¡puebla francés, cabe todavía la, posibilidad de introducir nuevas enmiendas y corregir algunos (p untos n el futuro, según lqs puntos de vista de De Gaulle. Para el M. R. P. 3 a nueva Ocnst tütión debe seir ratificada po 4 ffa inmensa imayoría de los lec- i totes, sin fque quepa luglar al escrúpulo de algunos inccíidicionales deigaullistas, toda vez que en 1 a ley (no existe ya el Gobierno por la Asamblea que fue, denunciado por el general, hos stecialistas estiman que el no del general Dé Gaulle impti- ea- una agravación de las críticas, que ya dirigió en Bayeux al texto constitucioinal. Las palabras de Epinai son, segúrt ellas, u n desafióla los diputados elegidos ¡por (si (ptteblo, y bolo seirvi- GISBEKT. -Arenal, 1,