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MADRID DÍA 2 DE OCTUBRE DE 1946. NUMERO SUELTO 40 6 E N T S LICONTRA LA CODICIA I O- I L U S T R, 41 DO DÉ I N F 0 R M A. C I O N G E N ER A L La otra medida gubernamental que contri- sordo y mudo e insipiente. Le falta la sazón buirá al buen éxito es la libertad que se con- de la sabiduría. Y se pierde en la elva del os de las medidas adoptadas por el Go- cede a la Prensa para tratar estos asuntos e humano saber donde, sin Dios, todo es conbierno contra los especuladores y indagar los excesos y denunciarlos. Yo. le fusión y tristeza de ánimo. Al hilo de la patraficantes sin conciencia parecen re- atribuyo una gran trascendencia. Hay algu- labra de Dios el enigma se torna, clarividenpletas de eficacia. Una de ellas es la que se na gente cuya honradez es periférica y Tíni- cía. Para mí, hombre sin Dios -escribía refiere a la investigación judicial de la for- camente sensible a la luz, como las películas poco antes de su conversión Pieter van dcr tuna de los encartados por delitos de abaste- fotográficas. Asegurada la sombra y el mis- Meer- la Biblia es la palabra de Dios. Sé cimiento, Es de suponer que la amenaza de terio, esas personas no vacilan en realizar que allí está la verdad, y aunque casi siem- que una severa comprobación haga inútiles actos censurables, porque su conciencia no pre se me escapa su sentido profundo, sienlos criminales ardides con que se acumuló acciona ipor estímulos propios. Esta dase to el enorme y divino Misterio detrás de las riqueza alcance a contener demasías, y aun de seres no se estremecería al saber que su palabras. Me inclino sobre un solo versículo, muchos asipiraríamios sin que en ningún ascodicia siembra la desgracia entre sus conciu- lo releo innumerables veces, y siento vértigo pecto nos parezca intromisión exagerada- -como si mirase al abismo, pero sin terror aldadanos, pero sería incapaz de resistir que 1 a que allí donde se descubra un nuevo rico, r se les negase el saludo. Su. sentido íel honor guno. allí apareciese la Justicia con su lupa para y del deber se relaciona con las apariencias. Recordemos de paso el énfasis, el tono verestudiar, sin necesidad de más- presunciones, el fenómeno, porque quienes hubiesen al- más que con las acciones. El temor a que la bilocuente del discurso sobre la Biblia, de Donoso Cortés, que es un ditirambo espléncanzado legal y honestamente tal condición Prensa difunda la noticia vde su mala conni lo tomarían por ofensa ni recibirían daño, ducta, de sus ilegalidades, de su egoísta cruel- dido del Libro por excelencia, aunque a. la dad en fomentar el hambre ajena, cohibirál, pedantería de siempre le parezca ese discury, en trueque, se descubrirían muchas punibles audacias y, alguna que otra gorda ca- muchos impulsos viles. Este es uno de los so clásico altisonante e insufrible. casos en que el poder de los periódicos se España, tierra de grandes- escriturarios, nallada. culminó como el ciprés sobre el junco quehace extraordinariamente útil al Gobierno y La verdad es que todos podemos ver erí bradizo, en la teología, en la predicación, en- estos tiempos brotar en derredor Cresos al pueblo. el derecho, en la mística, en el teatro y en inesperados; la lluvia de balas y de sangre w FERNANDEZ FLOREZ la exégesis cuando el estudio de la Escrituút Xa Real Academia Española, los multiplicó como la lluvia de agua a las ra Santa le era familiar y asiduo, y se nusetas en la umbría de un bosque. Unos ya tría y robustecía- con la médula copiosa y disponían de algún capital o manejaban. saludable de su palabra, y la boca redundaba cierto negocio, que, en podo tiempo, casi brus de la abundancia del corazón La decadencia aamente, se hincharon y crecieron con ira L Día Bíblico feja abierto entre nos- da España, en cambio, coincide con la decaabultamiento y una. proliferación que sólo se otros un surco de; fecundidad. Ha sido dencia de los estudios escriturarios, que son producen en casos de magia; de hidropesía, -un día de siembra y de apostoladp; el fundamento y la clave de las ciencias hude cáncer o de; estraperto Otros de estosuna voz de alerta y una incitación a leer la manas y divinas. La ciencia de Dios fue sumillonarios eran, la víspera, oscuros perseplantada por la erudición criticista, por la guidores del cocido diario, proyectistas arrin- Sagrada Escritura, que es la palabra de Dios filología pedante, por la filosofía escéptica. escrita. ü conados o sujetos atenidos a. un trabajo de Y nuestro saber se convirtió en pordioseo y escaso rendimiento. Repentinamente son MiNo cabe una definición más comprensiva recuerdo de saberes importados. das. Cuanto tocan, es oro. En lo que tardan y exacta de, los Diviaos Libros. Y la paLa anemia del saber escriturario acarreó las flores en brotar, mustiarse y volver a bro- labra- -ese misterio luminoso de la palabra- una doble desviación en la oratoria; sagrada: tar, el volumen de aquellos negocios pasa de que es el signo de la; sustancia, viene a ser cinco cifras a ocho, el quinto piso es susticomo la proyección de Dios en este mundo por una parte, el gerundianismo desaforado, tuido por el chalet, el tranvía, por el auto- visible, que es, a su vez, la revelación y el verdadera hipertrofia del mal gusto, que pro: digaba los textos de la. Escritura, profanánmóvil lujoso, el hombre modesto resuena cántico de su Verbo. doles en aplicaciones abusivas! y disparatacomplicado en Empresas y Consejos de AdDios, en otro tiempo, por un exceso de su ministración. X muchas veces jes inútil pre- benignidad, se puso al habla con los hombres das y, por otra parte, la mundanidad de la guntar qué han creado estos hombres, de por medio de- los escritores divinamente ins- llamada alta predicación, carente en absoluto. quién recibieron una herencia, cuál fue la pirados, y movió su lengua y su mano para de sentido sagrado, cultivada por oradores frondosos y floréales, que. parecían, más que elogiable iniciativa comercial o industrial que escribiesen, de las cosas de lo alto, asis- mensajeros de la palabra de Dios, expendecon que un talento honrado les ganó prospetidos ipor la presencia del Espíritu indeficien- dores de vanidades retóricas y de verbosidad ridad tan súbita. El receló público sospecha te. Y las hablas de Dios, alumbradas como vanílocua. Contra estos excesos út ramploque en la prisa con que se acumuló ese dien un torbellino de luz, fueron recogidas con nería y pomposidad se ha iniciado ya dichonero se ha ido un poco más allá de lo que religiosa veneración en los Libros Santos, amenté el retorno a la homilía patrística, a al interés general convendría. No hace falta 1 aclarar que de estas suspicacias quedan libres que son los resonadores permanentes y. uni- la exégesis escrituraria, a la catcquesis poI i pular, cuyo fin preferente es la edificación de Jos casos en que una inteligencia rectamen- versales de su palabra. La Sagrada Escritura es el texto de Dios, las almas, y no la exhibición gárrula del prete orientada o ese factor de. azar que tanto i interviene en los negocios para crear cir- la lección de Dios a los hombres. Sobre ese dicador de sí mismo. texto, nunca, agotado, de meditación, han encunstancias favorables, cuya confesión puede La lección de la Sagrada Escritura va tamhacerse, con la frente alta, producen un sa- canecido, versándole con mano nocturna y bién relegando beneficiosamente al olvido broso acrecentamiento de los bienes. Porque diurna, los varones más doctos y santos de gran parte de los devocionarios anémicos, de la Cristiandad; No hay saber duradero y siendo así, a quien Dios se los dé... los folletos sulamíticos, de las Pepitas de oro, Ya se sabe que el dinero puede disfrazar- edificante, si no se funda en la palabra que de los Suspiritos de amor, de las CenteUiias no pasa, y renueva su juventud y su perennise, esconderse, fingir que tiene amos distindivinas, qua no servían, más que para retos a los verdaderos. Una investigación ex- dad como el águila renueva la fuerza de sus blandecer las almas y deformar la caridad y, perta y de. cidida triunfaría sobre estos tru- alas en sus vuelos ascensionales. la Religión. V Todo en la Escritura Santa es una reso- Ya es hora de sacudir el sueño y de comcos. Dictada la sanción, no debe quedar en un vano gruñido, como tantas otras; hay que nancia de Dios, como la lira- -dice San, Agus- prender que la palabra de Dios no puede jatín- de la oue hasta la madera canta más ser suplantada por la palabra de los aplicarla inexorablemente siempre que sea justa, porque s, e traía de una cuestión vital. cuando sus cuerdas, heridas, rompen en la hombres. Enriquecerse a costa del hambre de los de- consonancia múltiple de, sus modulaciones. P, FÉLIX GARCÍA wás es un crimen, y Qu: en desconoce la palabra de Dios es como Agustino. D LA PALABRA DE DIOS E